Tendido 7: Utopías y fantasías se convierten en caídas

Por Xavier Toscano G. de Quevedo

De las actividades que realizamos diariamente todas las personas, la más importante es el trabajo, que nos da como justa recompensa la obtención de los recursos con los cuales vamos cubriendo nuestras necesidades diarias. Debemos afirmar que estos logros deberán identificarse como una premiación a nuestra capacidad, dependiendo en mucho del esfuerzo mostrado, pero siempre basado en la rectitud y honestidad con los que fueron logrados, y además, sin olvidarnos jamás de cultivar una auténtica calidad humana y de servicio a los demás.

En nuestro emblemático e “indestructible”  Espectáculo Taurino, que forma parte importante en la historia de nuestra sociedad, y también de las muchas actividades que realizamos, no es ajeno de entrar en este rango de triunfos y logros, que es fundamental y necesario alcanzarlos, porque sin ellos sería materialmente imposible, y no se conseguiría caminar en la difícil tarea de este espectáculo, que es el arte de lidiar reses bravas. Pero, recordemos que estos triunfos deberán ser auténticos y nunca superficiales, y siempre obtenidos “obligatoriamente” a fidedignos toros —con bravura, edad y sin manipulaciones, ¡uf, imposible!— porque de lo contario, son efímeros y no servirán absolutamente para nada. Léase bien: ¡No sirven para nada!

Apuntábamos en nuestra columna anterior de los valiosos triunfos logrados en décadas anteriores —más de cuatro— por toreros y ganaderos mexicanos en la Feria de San Isidro, con la esperanza de que en este 2016 se “hubiera” — ¿Qué palabra deberíamos usar?—  repetido esa historia. Sin embargo, cuando ya hemos pasado el meridiano de la feria en la capital española, NO, no logramos ver ningún triunfo relevante, ni siquiera una actuación destacada de los toreros con  alternativa que ahí acudieron. Triste, pero esa es nuestra realidad, pero eso sí, en los tendidos y en el callejón de Las Ventas “ahí sí estaban”, esperando con impaciencia a las cámaras y los medios, para ver si se fijaban en ellos, y poder decir: ¡”Estuve en Madrid”! – ¿Y?

Pero en tanto en nuestro México, temporaditas pasan, ferias intrascendentes y festejos sin importancia, que no han servido de nada. O, ¿de qué han valido, en qué han ayudado tantos “triunfos” obtenidos en las plazas de nuestro país? – ¿En dónde ha quedado la algarabía de los serviles? Porque hay que mirar a Madrid, en donde únicamente fueron invitados este año tres de los nuestros; uno que se negó a ir, probablemente pensó que era más figura que Ponce, “El Juli” y Talavante juntos. “El Payo” que no pudo actuar, y otro que nunca realiza nada. Dejando de lado a Luis David Adame que consiguió un valioso triunfo.

Y es que en Madrid, al igual que otras plazas de España, obligan a realizar el mejor de los esfuerzos, sin pretextos ni escusas. Pero a los toreros de aquí triunfar les será imposible, ya que en nuestro México tercamente se continúa con la negativa de siempre, que es la de NO conducirse por el camino verdadero dentro de este asombroso y enigmático mundo, que únicamente lo guía su Majestad: El Toro Bravo.

Fuente: opinion.informador.com.mx


Descubre más desde DE SOL Y SOMBRA

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario

Anuncios