El Fracaso de Julián López en Madrid

 

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Al Juli en Madrid, le tocan las palmas de tango desde que sale del hotel…

De S y S.

El Juli ha pasado por San Isidro con más pena que gloria, vamos casi de puntitas, ya que su caminar ha sido indigno para la supuesta máxima figura del toreo mundial en la plaza más importante del planeta taurino.

Sólo de verle anunciado en esta feria parecía que se teñian de negro sus dos tardes. Porque era prevesible el baile de corrales que su administración iba a protagonizar en los sorteos, faltandole de esta manera el respeto a toda la afición madrileña.

Como bien lo dijo el cronista José Ramón Márquez acerca de la segunda actuación en la feria de López Escobar: “Esta “figura”, más que figura lo que es, es un gran urdidor, torero aún jóven que debería estar comiéndose el mundo se avino a participar en la fantochada de los Vellosino y así le fue, porque la vellosinada, entre su descaste, su mansedumbre huidiza, lo feos y desproporcionados que eran y la pinta de afeitados que tenían le arruinaron el juego y la tarde se debatió entre broncas, silbos y censuras sin posibilidad de que remontase el vuelo…”

El lío estaba servido con Julián , la gente protestaba antes incluso del paseíllo, y para qué decir cuando por la puerta de chiqueros fueron saliendo animales de todo tipo.

Y continúo Marqués: “Lo de Julián, Carnicerito de San Blas, es otra reedición de su permanente cuesta arriba de Madrid. Su primero, Sevillano, número 162, era el prototipo del toro derrengado, del animal que andaba a cámara lenta porque no podía con la penca del rabo, rematadas sus carreritas con una sucesión de derrumbes que jalonaron su ratito de innecesaria vida pública. Su segundo era manso como la Vaca que Ríe, se deslomó en un par o tres derrumbes de esos de colapso motriz y su único objetivo era ir a tablas o a cualquier sitio donde no tuviese cerca a ese señor bajito que estaba frente a él. Julián no tiene estética alguna, ni arte por ningún sitio, ni pellizco, pero tiene muy mala leche y muchos gatos en la barriga como para que la silba le venciese y por ello hizo un esfuerzo sobrehumano en su estilo deplorable para decir algo” finalizo el cronista.

Pero si su segunda actuación fue casi el titanic, su primera tarde construyó el cimiento del petardo que ya se veía a la distancia como bien lo cita Marqués: “Madrid es el Angliru de Julián, el Tourmalet de Mister López. Madrid es el castillo inexpugnable, la Constantinopla cercada por los turcos julianos que obstinadamente no cae. Parece mentira, pero Madrid es el único sitio donde se ha negado de manera sistemática cualquier logro a toda la agit-prop que lleva manejando Julián de San Blas desde que era novillero.

Muchos nos caímos del guindo cuando le vimos  el mismo día de su presentación y despedida como novillero en Las Ventas, que a esa corrida ya vino embalsamado por los perfumes de la crítica lanar (casi no hay otra) y nos dimos cuenta netamente no sólo de que este rey iba en pelota picada, sino de que, con sus trazas y el cuerpo que Dios le dio, le iba a resultar harto imposible poder llegar a verle vestido algún día.

A lo largo de los dieciséis años que Julián lleva como matador de toros, todo el siglo XXI,  hemos tenido la ocasión de verle todas sus comparecencias en Madrid, y son unas cuantas. Hemos visto la evolución de su manera de torear, que la ha tenido, hemos visto cómo ha ido aquilatando ese espantajo feista del julipié, le hemos visto más encorvado y alcayatesco o más vertical, hemos visto cómo rendía el tributo de la sangre e incluso una vez le vimos salir por la Puerta de Madrid subido en el cogote de un capitalista; ahora que lo que nadie puede decir es que haya visto a Julián ni una sola vez cruzado o cargando la suerte, porque eso en Madrid no ha sucedido jamás y aquí están mis ojos para certificarlo.

Hoy Madrid se ha portado de maravilla con Julián. No ha sido acosado como otras veces y el heterogéneo público de los tendidos, gradas y andanadas que llenó la Plaza en cuyas taquillas se colgó el letrero de “No hay billetes” le ha dejado estar en sus dos toros sin apenas entrar en la gresca que siempre ha acompañado las actuaciones de Julián en la Monumental, de las que tanto se quejaban sus defensores periodísticos. El hecho evidente es que Juliancete ha contado en sus dos actuaciones con el silencio de Madrid en su más amplia expresión, pues apenas ha cosechado los aplausos de esos doscientos ilusos u optimistas que siempre lo aplauden todo, por lo que la dimensión de su fracaso en Las Ventas le corresponde exclusivamente a él mismo, que él sabrá qué ha hecho para que nadie le haya tenido en consideración. Si cada espectador pudiese tener a su lado a un revistoso del puchero acotándole las maravillas ésas de Julián que sólo ellos ven, acaso estaríamos hablando de un triunfo épico, pero incluso para una economía de tanto fuste como la julianesca se antoja que el coste de la campaña la haría inviable.

A mi me da que la explicación principal del bloqueo de Julián en Madrid no viene de los cuatro que vociferan, sino que tiene bastante que ver con el de las cuatro patas, que él no ve ganado de este volumen ni de esta seriedad en toda la temporada, sólo en Madrid, y claro, al hombre le choca una barbaridad verse frente al toro, y eso le deja como groggy, por más que le hayan vendimiado el ganado.

La cosa es que Julián hoy presentó una cara (¿careta?) distinta de la habitual en él. Si la fama de que goza se ha cimentado de manera notabilísima en el cite lumbar, con su tronco inclinado hacia adelante como en reverencia al toro, hoy trató de buscar otra verticalidad, especialmente en su primero; lo de no cruzarse al pitón contrario es algo tan intrínsecamente arraigado en su mundo de creencias que es tan absurdo pretender que Julián se va a poner cruzado ni a citar en el pitón contrario como que no nos va a obsequiar varias veces en cada serie de pases con unas carreritas  que se pega como sin querer, que eso es lo de reponer, me parece, por lo que tengo entendido.

Julián se pudo explayar hoy en su tauromaquia juliana, de tan pernicioso efecto en las mentes jóvenes y maleables de tantísimos torerillos, muchachos sin gran personalidad que se quieren abrir camino ene este complicado y durísimo mundo del toro, y sea por lo que sea la cosa no salió. Otra vez será, pero de momento Julián sigue empatado a Puertas Grandes con Pepe NeloMorenito de Maracay y con Florencio Casado “El Hencho”.

A su primer toro lo tumbó de julipié trasero y un mogollón de descabellos, y a su segundo, de julipié desprendido tirando la muleta. El julipié al primero fue más auténtico, pues en él adoptó en su vuelo esa forma crispada como si tiras un gato desde lo alto de un campanario. No hubo opción de robo presidencial porque nadie pidió nada” asi finalizó Marqués su resumen de la actuación del Juli.

Por su parte López declaro: “Madrid siempre es duro conmigo, ya estoy acostumbrado. Lo único que siempre salgo tratando de no escuchar a nadie para no descentrarme y hacer mi toreo” declaró el torero de Velilla.

Y citando a López Escobar en unas declaraciones que hizo hace unos años tras otra desastrosa actuación en Las Ventas: “Madrid es Madrid, y no la voy a descubrir ahora” esto en relación a la actitud de cierto sector del público hacia él y, sobre todo, a la pitada que le acompañó mientras abandonaba la plaza de camino al coche de cuadrillas.

Asi parece ser estimado y nunca bien ponderado López, es muy cierto que Madrid es Madrid, pero parece que de seguir usted por ese camino curvo no la va a descubrir ni hoy ni nunca.

El problema López Escobar, no parece que sea Madrid, el problema es usted y sus manias.

Twitter @Twittaurino


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One response to “El Fracaso de Julián López en Madrid”

  1. Avatar de jesus
    jesus

    Miauuuuu…!

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