
De S y S.
¿Recuerdan a Ricardo Ramírez? Sí, el empresario venezolano que en el 2014 tuvo un affaire con Finito que dejó a este fuera de la Feria y a él lo puso en la casilla de salida.
Pues esto es lo que escribió el sábado en Twitter: «El torero de Sabadell no metió ni a su familia en Los Califas. Debería retirarse».
«No me alegro, pero me corre brisa fresca por el rostro».
Rencoroso ¿No?
«Aguanté la corrida con una cornada para salir a hombros»
El 27 de mayo de 1992, Rafael González Chiquilín (Córdoba, 1968) se doctoró en Los Califas y abrió la puerta grande.
–El día de su alternativa se vivió en medio de una gran expectación, con la plaza llena. ¿Cómo recuerda el ambiente que hubo?
-Ese día no se me puede olvidar. Fue muy especial. El día con el que sueña todo chaval que quiere ser torero. Y con esa plaza llena y esa Córdoba volcada, la verdad es que fue un sueño.
–El lío en los corrales, con toros repescados, hizo temer por la suspensión. ¿Cómo lo vivió?
-La verdad es que, en un día tan importante, yo estaba en el hotel totalmente ajeno a eso. Lo que estaba era deseando de vestirme de torero y tomar la alternativa.
-Con un cartel de categoría.
-Ya ves. Un padrino como Curro Romero, un figurón y un mito del toreo, y de testigo Julio Aparicio, otro torero con un arte sensacional. La verdad es que para mí fue un sueño cumplido, y mucho más en tu tierra.
–La crónica de Diario CÓRDOBA destacaba que supo sobreponerse a la presión de la responsabilidad, y con dos toros que, por otro lado, tuvieron sus cositas.
-Sí, la verdad es que tuvieron sus complicaciones, pero en esos momentos tienes que sobreponerte porque era un día muy importante. Los toreros sabemos llevar esas circunstancias.
–Por cierto que el de la alternativa le dio una cornada de la que el público no se enteró porque usted no entró en la enfermería.
-Al entrar a matar me dio una cornada en el muslo derecho, pero sabiéndolo, y tras haber cortado una oreja, aguanté toda la corrida y maté el sexto porque mi sueño era salir por la puerta grande y triunfador de esa corrida. Después de que me sacaran a hombros [obtuvo otro apéndice en su segundo] me fui para el hospital Reina Sofía todavía vestido de torero y allí me operaron.
-¿Qué supusieron para Córdoba aquellos años de competencia entre usted y Finito?
-Muchísimo. Fue una época muy bonita que recuerdo con muchísimo cariño. Córdoba se volcó, se volvió a hablar de toros, ilusionamos a los que eran aficionados y los que no y la ciudad se dividió entre finitistas y chiquilinistas. Córdoba vivió una etapa muy bonita con nosotros.
Publicado en www.diariocordoba.com



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