Ocho con Ocho: La gloria y el infierno Por Luis Ramón Carazo

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David Mora en Las Ventas. Foto El Mundo.

El toreo como metáfora desde hace siglos refleja situaciones humanas que hace un péndulo en el que se columpia, la vida, la muerte, el éxito y el fracaso o peor aún la indiferencia hacia lo que acontece en el ruedo, que como el planeta es circular, aunque los expertos ahora apuntan a que su forma es más de papá que de esfera navideña.

Hace más de dos años en el ruedo de Las Ventas de Madrid,  se produjo un hecho poco común, el de que la corrida se tuviera que suspender por las heridas sufridas por los tres actuantes, uno de ellos David Mora dejó de actuar alrededor de 18 meses y durante los mismos había dudas de que pudiera recuperar sus facultades ya no para torear sino también para seguir adelante con su existencia.

Por ello el 24 de mayo era una fecha especial en el serial madrileño, reaparecía en el mismo lugar en el que fue herido el torero local, acompañado del cariño del público, que reconoce los esfuerzos y el calvario de la recuperación de tantos meses, de quién tuvo la voluntad y la fuerza para recuperarse del grave percance que por poco le cuesta perder una pierna.

Desde el principio disfrutó David del cariño de los aficionados que llenaron a tope la plaza, situación que no es fácil y sino pregúntele al Juli que en cuanto pisa el albero de Madrid pasa por el infierno de las protestas y diatribas por lo que se supone hace fuera y dentro de las plazas.

En su primer astado, un extraordinario toro de Alcurrucén de los hermanos Lozano, con el capote firmó unos lances bellísimos, para que la juventud representada por Roca Rey en su turno de quites hiciera, unos lances por saltilleras que provocaron la respuesta por gaoneras de David que prendió el entusiasmo del  conclave.

La faena de muleta, remontó lo que pudo haber sido otra tragedia para David cuando quiso pasarlo por su espalda y el toro lo enfrontiló, golpeándolo y dejándolo aturdido por un minuto, para regresar sin pensarlo a fundirse en vibrante faena con un gran astado de nombre Malagueño, coronando la faena con la espada y cimbrando a quienes fuimos testigos de su renacimiento como torero y como ser humano, las dos orejas fueron premio a su faena y al toro la vuelta al ruedo a sus restos.

David apunta para ser una de las cartas fuertes de la temporada.

En Córdoba ciudad de califas del toreo, la corrida del 27 de mayo de 2016, fue la presentación de Ginés Marín un joven extremeño que en su segunda corrida como matador de toros dio muestra de un sello propio al torear con gran profundidad a los toros de Núñez del Cuvillo, una oreja fue su premio,  pero deja la impresión de que hay con el tiempo un torero de altos vuelos.

Talavante muy bien y El Juli pasando desapercibido,  aparentando estar viviendo horas difíciles de conexión popular,  aunque en Toledo y Aranjuez por las mismas fechas es cierto triunfó como no lo pudo hacer en Córdoba y en Madrid.

Para cerrar dice la canción de Napoleón (recién puesto de moda por una nueva versión de algunos de sus muchos éxitos pasados) lo que un día fue no será y entre la lluvia pertinaz y la  poca asistencia del público el 28 de mayo de 2016, se suspendió una corrida de distintos hierros que iba a lidiar en solitario Finito de Córdoba, quién está urgido a 25 años de alternativa de un triunfo que le vuelva a colocar para pasar lista a la hora de conformar los carteles.

Así las cosas y al relance, unos viven la gloria y otros el infierno del toreo que para algunos es la vida misma reflejada en el ruedo.

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