Por J.A del Moral.
Cuando no estoy en una feria – este año tuve que venirme a la de Burgos que empieza hoy – y sin que la corrida más esperada de la de Hogueras en Alicante haya sido televisada – por algo será que el de Galapagar vete una y otra y otra vez… la presencia de las cámaras -, no tengo más remedio que leer a los colegas que ocupan las principales tribunas de la prensa nacional para hacerme idea de lo que sucedió.
De todos los colegas actuales, siempre prefiero la crónica de Andrés Amorós en ABC por la sencilla razón de que de la mayoría de las corridas que vemos él y yo solemos coincidir. La formación taurina de Andrés desde que era niño, igual que la de un servidor, viene de la gran y sabia afición de nuestros respectivos padres y de las muy importantes amistades taurinas con grandes profesionales que tuvieron ambos con la repercusión que esta circunstancia supuso para aprender también de ellos. Creo que este impagable privilegio que disfrutamos es, muy precisamente, la principal razón de nuestras coincidencias en la critica. Cada cual con su estilo. El de Andrés adornado por su gran saber tan culto como profesoral. El mio, más apasionado y por tanto más apasionante a la par que más discutido y discutible. No obstante, en no pocos encuentros por esas ferias de Dios, suelo decir a Amorós: !Qué solos estamos, Andrés…!
Yendo al caso de la corrida de ayer en Alicante, lo que más diferencia la crónica de Amorós de las otras que he leído es su equilibrado parecer. Porque hay que ver que cantidad de adjetivos encomiables y hasta estratosféricos – ridículos algunos – utilizan los demás para contarnos lo hecho por José Tomás y el escueto y frío entusiasmo que emplean con Manzanares. No les cupo otro remedio aunque les haya contrariado tener que reconocerlo. En fin…. lo de siempre.
En esta ocasión, J T tuvo que intentar diferenciarse de uno de los dos más grandes intérpretes del toreo actual, José María Manzanares. No lo consiguió. Y no lo consiguió porque desde la cornada de Aguascalientes Tomás no hace nada de lo que le afamó. Torear como cualquier buen torero aunque dejándose enganchar muchas veces los engaños. La bula universal que disfruta este torero, supera con mucho su actual realidad.
Espero ver como fueron las cosas, también gracias a los inevitables vídeos que de seguro aparecerán. Y ya veremos palpablemente la enorme diferencia que hubo entre la gran faena de Manzanares al sexto toro y la del excelente quinto de José Tomás. En cuanto dispongamos de un vídeo imparcial y más largo que los ya aparecidos en los portales taurinos – también rendidos incondicionalmente al “mostruito” – lo subiremos a esta página.
De Toros en Libertad.




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