Tendido 7: En Francia mostraron sensibilidad

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Por Xavier Toscano G. de Quevedo.

Sensibilidad, palabra que tiene muchos significados, entre los cuales incluiríamos: comprensión, exaltación, apasionamiento y entusiasmo para lograr percibir la creación sublime de un ejercicio llevado a cabo por un virtuoso. Y es justamente lo que las personas amantes de Espectáculo Taurino tienen en el interior de su ser, que logra trasladarlos a una dimensión diferente.

En los días que envolvieron el pasado fin de semana, disfrutamos de los festejos realizados en una pequeña, pero muy emblemática población francesa llamada “Istres”, la cual celebró con mucho júbilo, con acentuada categoría y auténtica dignidad sus corridas de toros. Qué grata sorpresa nos proporcionó esta “matizada” afición, que disfruta con devoción desbordante su amor a la tauromaquia, viviéndola con el mayor apego y buscando la seriedad.

Cómo complace ver que en estos tiempos de turbulencia y continuas —neciamente inducida por intransigentes— agresiones a nuestro mágico Espectáculo Taurino, una vez más se muestran células vivas de adhesión a nuestra fiesta, que es un recreación de un ritual virtuoso y profundo que exige poseer en el alma una “sensibilidad” muy particular para lograr entenderla, y así poder valorar y complacerse de todo le que en ella acontece.      
   
Obviamente, al igual que viene sucediendo en este año a las afueras de varias plazas de España, y en algunos cosos durante la celebración de las corridas, en los que se han visto la intromisión de personas fanáticas y provocadoras, y en Francia no quedaron exentos de dichas agresiones, y vimos la continuación de estas testarudas maniobras. Y es que está de moda, y hay que seguirla, porque las modas siempre han influido en las personas, en las mayorías, en los grupos, y sirven para lucirse. Ya qué, si no estás a la moda no vives el momento, y lo más probable es que “los seguidores” ni siquiera saben o desconocen de qué se trata el asunto, pero son inducidos a actuar y realizar acciones para satisfacción, alegoría e intereses de partidos políticos, asociaciones o grupos sectarios.

Así son las modas, y hay quienes no pueden abstenerse de ellas, y las siguen sin investigar de qué se trata. ¡Es que si otro ya lo hizo! — ¿Por qué yo no? — ¡Y voy, de nuevo a molestar y agredir a los aficionados!      

Como cualquier manifestación de arte, la tauromaquia es algo que nunca será comprendido y aprobado por todas las personas, y esto es perfectamente legítimo, entendible y respetado. Pero ello no es una tesis suficiente, ni mucho menos otorga el derecho para atacar a los aficionados, y tampoco el que algunos intransigentes exaltados pretendan por su estrechísimo criterio, darse a la tarea de prohibir una manifestación cultural, que está arraigada por más de ocho siglos y es del gusto y la preferencia de muchas personas.

El valor cultural e histórico de la tauromaquia debería estar axiomáticamente por encima de enfrentamientos ideológicos de cualquier índole. Por lo cual nuestro emblemático, mágico y hermosísimo espectáculo taurino, que gobierna su Majestad El Toro Bravo, y que únicamente con cultura y sensibilidad es entendido, deberá por siempre situarse más allá de cualquier debate político, partidista y personal.

Publicado en El Informdor


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