Por Xavier Toscano G. de Quevedo.
¿Qué ha sucedido en las Corridas Generales en Bilbao? Esta pregunta se escuchaba, y se repetía cada día, en cada uno de los festejos durante toda la feria bilbaína. Y es que los aficionados y público no asistieron como solían hacerlo en décadas anteriores —son ya varios años los que se acumulan con este problema, y que se viene agudizando dramáticamente— en la llamada “feria del toro”, galardón que ostentaban con orgullo la plaza de Vista Alegre y su afición, que hoy está prácticamente perdido.
¡Cuánta extrañeza y cara de ingenuidad, porque supuestamente no lograban entenderlo! —¿tendremos que analizarlo?— “¡Si los carteles eran de lo ‘mejor’, contratamos a las figuras y a los toreros jóvenes del momento! ¿Por qué tuvimos tan bajas entradas?” Se repetían una y otra vez los integrantes de la Junta Administrativa, rectores y empresarios del coso de la arena negra, y sus leales pregoneros encargados de maquillar y encubrir la negativa situación por la que atravesó la ciudad de Bilbao, y que desafortunadamente es el común denominador de toda la geografía en donde existe el espectáculo taurino.
Pero lo que nunca aceptan es que la fiesta es propiedad del Toro Bravo. ¡Qué va, si las figuras exigen determinadas reses, a sabiendas de que NO embestirán por su carencia absoluta y total de casta y bravura! ¡Qué los aficionados se molesten, ellos creen que no importa! Y Sí, claro que es lo más importante, y es por ello que NO asistieron al coso bilbaíno, y lo mismo viene sucediendo en las demás plazas. ¡Reconózcanlo, y fíjense bien! Los aficionados y el público que se deleita y acepta la fiesta brava, ya se aburrió y está fastidiado de tanta “mansedumbre”.
En ningún tiempo deberemos olvidar que el origen y la razón de este mágico y egregio espectáculo, se debe únicamente a la presencia de su majestad “El Toro Bravo”, sin él no podía haber existido jamás. Cuando él está presente en cualquier plaza del mundo, sea la más emblemática, hasta la más humilde o sencilla, marca tácitamente la diferencia y verdad de aquellos que tienen la honorabilidad y entrega para enfrentarlo, ganándose así el respeto y la admiración de los aficionados y público que son adeptos al espectáculo taurino.
De la presencia y trapío del que se enorgullecían los aficionados bilbaínos, también se han visto desplazados por el capricho de los actuantes y la complacencia de los organizadores. ¡Qué tristeza!, pero en este rubro Bilbao de igual forma se va desvaneciendo, el estandarte que ostentaban de la presentación impecable de todos sus encierros, ya está en el olvido, la frase célebre que decía: “Este toro está para Bilbao” ya es historia. Por ello de nuevo subrayo; ¿Y todavía se cuestionan por qué su plaza lucia semivacía?
Tendrán que recapacitar —todos los actores y protagonistas del espectáculo en el planeta de los toros— y quitarse el velo del engaño, porque el padecimiento es muy grave y los problemas llegan como torrente de agua incontrolable. La única solución verdadera será con la presencia en las plazas, de su Majestad, El Toro Bravo.
Fuente: El informador.




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