Zacatecas, segunda de feria: Tragicomedia mexicana de la fiesta

Eulalio nos dijo adiós al son de las golondrinas y con pirotecnia incluida.

«Los toros son del pueblo», dice una voz al fondo de la sala… «los toros pertenecen al pueblo», responde airado otro, y resulta que el pueblo no está para toros. J.M. Marqués.

Por J.C. ValadezDe SOL y SOMBRA.

Ha sido la segunda corrida de feria una ocasión única para sentir lo mucho que ha cambiado este espectáculo y visualizar la fotografía actual, al menos de la fiesta en México y especialmente en la feria de Zacatecas. Por una parte, el taurinaje moderno a sus anchas imponiendo un espectaculo en franca decadencia y por otro lado, el público actual que acude cada vez en menor cantidad a las plazas de toros ante el fraude sistemático que representan este tipo de festejos.

La pésima entrada ha sido lo mas revelador del juego de espejos que pretenden vendernos estos profesionales del cuento y yo me pregunto ¿Cuanto tiempo aguantara el sistema este remedo de fiesta?

Porque mire usted, si en Zacatecas hubiera de verdad una afición más preparada o interesada, lo de ayer hubiera sido un escandalo mayúsculo ante el bajonazo que confabularon la empresa, la autoridad, el ganadero y los toreros en contra del poco publico que pago una entrada en la Monumental.

Pero vamos por partes, para empezar los toros de Montecristo fueron un compendio de todo aquello que esta expulsando a los publicos de las plazas: reses anovilladas, sosas, mansas y noblotas.

Para el que solía ser uno de los días grandes de la feria se anuncio la despedida del ahora casi mítico Zotoluco, un viejo conocido de estos rumbos y un guerrero incansable de los ruedos duros en la década de los 90s.

Pero tristemente El Zotoluco version 2016 ya no es ni la sombra de aquel torero que se levantaba de la cama y se merendaba una corrida de Miura y una vez cumplida la mision, se iba a festejar toda la noche al bar de moda y al otro dia se desayunaba una de Victorino con un par de huevos.

Ayer ante dos toritos anovillados, El Zotoluco simplemente paseo su decadencia por la monumental, cargando en los hombros el fantasma de aquel buen torero que alguna vez fue y que un día Eulalio decidio enterrar en el baul de los recuerdos.

Hasta nunca Eulalio

Algunos nos quedaremos solo con lo mejor de tu carrera, que en mi opinión se produjo de 1997 al 2003.

Por su parte el ganador del escapulario de plata, el español Daniel Luque hizo lo mas torero -en terminos artísticos- de la tarde. Pero ya sabemos que para los toreros de ultramar, América es solamente un eslabón más del negocio.

Saben bien a qué clase de espectáculo vienen y cuál es el nivel de exigencia al que se enfrentan por estas tierras, por eso no tienen el menor reparo en engañar al publico lidiando novilladas indecorosas.

Ahora ¿Que si Luque estuvo bien? Si lo estuvo, por lo menos mejor que los mexicanos en cuanto oficio y motivación. Pero ante el nulo trapío de las reses que lidio, reseñar sus faenas seria ser comparsas del fraude, asi que me limitare en decir que fue ovacionado en su lote.

Lo de Diego Silveti comienza a ser preocupante, ya que una vez perdida la novedad de sus actuaciones, ahora tambien parece haber perdido la frescura en su toreo, ya que se le ve robotizado y sin un sello propio.

Hay mucha bipolaridad en su concepto, en donde por momentos intenta hacer un toreo serio, vertical, con clase y verdad, pero a la otra tanda quiere torear al tendido con alardes eléctricos. Me queda la impresión de que no ha logrado nivelar lo que pretende hacer en su mente y lo que finalmente termina realizando frente al toro.

Lo que unico que si esta demostrando y dejando muy en claro Silveti, es que su toreo tiene una agenda muy puntual: La de intentar hacerlo el mayor número de veces, pero siempre procurandose las mayores comodidades como lo demostro en Zacatecas.

Abrio el festejo el rejoneador Jorge Hernández con un toro de Boquilla del Carmen, con el que fue ovacionado.

MONTECRISTO/ HERNÁNDEZ ZOTOLUCO, LUQUE Y SILVETI

Zacatecas, Zac.- Plaza Monumental. Segundo festejo de feria. Regular entrada. Un toro de Boquilla del Carmen, para rejones, y seis de Montecristo, anovillados, mansos y exageradamente nobles y sospechosos de manipulación de sus astas.

El rejoneador Jorge Hernández Gárate: Ovación.

El Zotoluco: Tibias palmas tras aviso y vuelta al ruedo.

Daniel Luque: Ovación en su lote. 

Diego Silveti. Silencio tras aviso y silencio.

Twitter @dsolysombra

2 Comentarios »

  1. De lujo la nota de J.C. Valadez. Enhorabuena por sus señalamientos. Ahora, si eso lo hace el empresario y presidente de la asociación nacional de ganaderos en la feria de la capital de su estado, ¿qué podemos esperar del resto de las plazas, salvo quizá Guadalajara? Estos taurinitos ven la tempestad y no se hincan, se mexhincan con sus absurdas contrataciones y un cartel desalmado con los diestros zacatecanos en bola. Como le hacen los colonizados de Sudamérica, pues.

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  2. Qué tristeza enterarnos que sigue permeando en la fiesta de los toros en nuestra geografía mexica, la nefasta cultura del fraude hacia lo que queda ahora; de la ENDÉMICA, afición mexicana que prácticamente la turba de «conspiradores» de la fiesta de los toros es decir: Toreros, Ganaderos, Empresarios, Autoridades y Corifeos sumisos y convenencieros, atentan contra dicho espectáculo.

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