En Guadalajara: Buenos los de Guadiana; mucha atención con Pastor…

José Ma. Pastor. Foto Twitter @JoseMaPastor12
Por Francisco Baruqui.

Aunque la tarde era taurina, había cielo azul, buen clima y nada de viento, la entrada bajó un pelín, seguramente influyendo el puente vacacional patriota. Y pena por los que no asistieron, dado que la novillada resultó interesante, con la mala suerte de que se fallara con las espadas, que si no, unos tres apéndices se hubiesen cortado.

Novillos de Guadiana, del estimado y taurino Ing. Armando Guadiana, vecino mío de toda la feria abrileña en Sevilla. Ejemplares con presentación, con crianza, sangre pura de Don Jesús Cabrera, muy en el tipo de su encaste, que ofrecieron condiciones de triunfo, toda vez que cumpliendo en varas, manifestaron cualidades de casta y bravura, con mucha movilidad y transmisión que tuvieron emotividad, desplazándose y metiendo los morros con claridad, estilo y clase los más.

No fueron los mansos fáciles, fueron sí, astados que obligaban a entrega, a una actitud determinante para poder con ellos exponiendo, domeñando y a luego desbordar lo que cada uno de los toreros traería dentro. Novillos que lucieron capas variopintas que fueron desde el mulato que abrió plaza, al castaño aldinegro capachón que asegundó, predominando las tonalidades de cárdeno muy de la sangre de donde provienen. Cómodos los más, pero astifinos e, insisto, para haber triunfado con ellos. Mi enhorabuena Armando, un éxito ganadero y en una plaza como Guadalajara.

Muy grata impresión ha dejado José María Pastor, retoño de mi buen amigo César, uno de los artistas más elegantes con toreo de filigrana de la torería mexicana. Y por fortuna, el chaval trae las mismas condiciones que por genes y aprendizaje, aunque con su propia personalidad y sello, cayó de pie ante la afición tapatía.
Torero completo, maneja el capote con soltura, bajando las manos y soltando las muñecas, cargando la suerte para instrumentar la verónica con plasticidad, luego de saludar con larga cambiada de hinojos para arrebatar las palmas. Quitó por saltilleras en uno y por gaoneras en el sexto escuchando ovaciones.

Fácil con las banderillas, encuentra toro en cualquier parte del ruedo invitando muy de frente, templando en el viaje para clavar cuarteando, al sesgo y al quiebro sin el cobijo de las tablas, sino citando afuera del tercio al burel entablerado, adornando los morrillos con lucimiento y llevándose carretadas de aplausos.
Con la muleta pisa seguro, determinado, firme desde doblarse con el de Guadiana, hasta de pie ya, engarzando series de toreo por abajo con mando y con temple, aguantando, sin dudar, yendo pa alante siempre y, fundamental, ligando, dejando la muleta en la cara tocando como tocar se debe para embeber al moro en la zarga, principalmente con la mano izquierda que es con la que más lució, y rematar con sendos pases de pecho recibiendo el batir de las palmas.

Hubiese cortado dos orejas, una en cada ejemplar pero…  Pero falló con la espada.  Acusa el defecto de quedarse mucho en la cara del astado sin pasarse en el embroque, faltándole torear más con la mano de la muleta —que en el argot decimos, es la que mata—, pinchando en varios viajes recibiendo un aviso en el sexto, al que despenó al fin de una estocada entera con mejor ejecución que bastó.

En su primero, luego de pasarse con la tizona fallando, tuvo petición para dar la vuelta al ruedo quedando en salida al tercio por demás merecida.  A verle pronto, que en Pastor hay un torero…

Empeñoso, con deseos y mucha entrega se dejó ver Nicolás Gutiérrez, un muchacho al que se le ve hambre de toro y que, dentro de la insipiencia natural de los que se inician, tiene un buen concepto en su toreo, ya que sabe templar y ligar como lo demostró en los de su lote, bajando y corriendo la mano, tanto con la diestra como la zurda arrancando oleeés al rematar con de pecho que se le jalearon.

El tenor de sus faenas es dar pases, muchos pases, pero desafortunadamente, le falta imprimir mejor ritmo y medida a su labor, que no supo coronar con los estoques pinchando al salirse desde que se perfila, por lo que las estocadas le resultan defectuosas y con tendencia.  Saludó en su primero causando buena apreciación.

Lo que no pudo conseguir Paco Miramontes, hijo del magnífico banderillero que ha sido Pablo, su padre, teniendo una actuación poco exitosa al mirarse falto de determinación, dudando mucho, desconfiado y falto de poder ante dos novillos que merecieron mucho más de lo que el joven Paco pudo lograr.

Con el quinto se miró con más entrega y menos movimiento, ligando algunos pases que se le corearon, andando perdido con los aceros, con falta de enjundia y decisión, dándome la impresión como lo defino, que no es de los que entran a matar, sino a ver si matan…  La condescendencia del juez permitió que solo escuchara dos avisos en cada uno de los de su lote, cuando por tiempo, podría haber enviado el tercero para devolución.  Ojalá que asimile lo aciago de esta tarde como novillero que es y…  Y el tiempo y los toros dirán.

Publicado en El Informador 

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