El Desconcierto de los Avisos – Novillo Vivo… a la “Autoridad” de Plaza.

Derechazo del potosino Ricardo De Santiago a
Derechazo del potosino Ricardo De Santiago a «Sibarita» de San Lucas. Foto: TAR.

Bajan avisos, a velocidad de vértigo. La Autoridad de La México barre el Reglamento y, otra vez, reduce la categoría de la Plaza al perder la cuenta y la prudencia tras agarrar, por sus pistolas, el megáfono y darse a explicar lo que el criterio taurino debe resolver. Tras este penoso y taurino incidente, la emoción la vuelve a traer el desigual encierro y la incipiente torería del potosino Ricardo de Santiago y el muy joven pero con cierto colmillo Sebastián Ibelles que rescatan otro dislocado, moscos incluidos, extraño festejo.

Por: Luis Eduardo Maya LoraDe SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Suenan los avisos a la altura del palco de Usía, es apenas el segundo turno.

Ocurren a velocidad de vértigo y sobrevienen más y más: hasta cinco veces en el turno.

¿Y por qué? Resulta que además de las diversas faltas de lesa torería de la nueva Empresa (equivocación en el nombre del cuarto espada hoy, los feos rótulos de los cartelones de los novillos, etc.) la ausencia del funcionamiento del Reloj no hace más que subrayar que la Autoridad, ubicada de frente al propio Reloj, está tan perdida como la hora que muestran las manecillas en la Plaza.

Igualmente sigue apareciendo el “16” en el Palco siendo que el festejo comienza a las mil setecientas, la comunicación entre Palco y Callejón es confusa y los cambios de tercio tan imprecisos que Jorge Ramos -sí, otra vez- hace de las suyas al equivocadamente enviar dos y tres avisos al segundo y al tercer espada, respectivamente, en el mismo toro, ese segundo.

Esto, sumado a esta extraña composición del cartel, deja a la tarde tan desconcertada como la actuación del colombiano Camilo Hurtado que hace las veces de primer espada. La falta ya no solo de oficio o experiencia sino de meros fundamentos taurinos aflora en el colombiano que se esfuerza por hacer pasar al primero, chabacanamente “Cachondo” nombrado, un novillo que mete la cara a pesar de rebrincar por el pitón izquierdo.

Hurtado trata todo pero su capote no sujeta, el quite es tan inoportuno que acentúa lo suelto del novillo que hace lo que le viene en gana y que en banderillas tampoco es sometido, la muestra además es que con el viento la pésima forma de presentar los engaños lo deja al descubierto sobre piernas y con el novillo por encima, tanto de él como de las cuadrillas a las que cuesta un mundo, tan solo, poder.

Fundamental verbo en el toreo.

Las volteretas al torero no sería lo más duro de su actuación.

Ya decíamos sobre los tres avisos que prácticamente de manera injusta escucha en el segundo que mata por haberse retirado Ricardo de Santiago a la enfermería.

Antes, el potosino muestra un toreo personal, con cierto sabor y buenas maneras pese al paso para atrás en los lances. El potosino se gusta y templa con el capote ante un bonito novillo con muchas ganas de doblar contrario y salir suelto. Con un poquito de más colmillo, Ricardo habría aprovechado ello para por el mismo lado, el izquierdo, y unir los lances. No obstante, se gusta en la media y La México, a pesar de un tendido tan nuevo, responde al pellizco.

Lo malo es que nadie les aconseja.

Al contrario, en vez de sujetar, de hacerse del toro, el muchacho tira de la villaltina y el novillo sigue a sus anchas a campo abierto. Luego, viene un primer alboroto en banderillas: un cuarteo preciso, un relance tras pasada por dentro emocionante y el muy coreado par por dentro tras un gañafón al hacerle un quiebro de inicio. Lo sorprendente es lo igualado en la cara, lo bien pareado y, claro, rematado.

Pero ahí no para todo.

De Santiago tira de los doblones, no obstante un tanto más preocupado de la postura, consigue hacerse del novillo, justo cuando sopla el viento con fuerza. Tarda en encontrar el sitio, pero cerca de tablas, frente a la Puerta de Arraste, se lo juega serenamente, hace falta un toque entre cada pase, no quitar el engaño pero Ricardo consigue cortar salida y tapar la cara para hacer el poste en varias ocasiones, con adornos como el invertido o los derechazos con regodeo en el centro de la suerte pese a la cara alta.

Pena grande que no rematara en tiempo la faena, decimos esto porque sus joselillinas lo único que provocan es dar aire al novillo, espacio que ya jamás perdería, al contrario, se impone el novillo porque el novillero tiene una faena hecha, no procedía acabar arriba, en estos festejos el novillo está entero y va a más, De Santiago lo aprende tarde y duramente, pese a los doblones, con volteretas al tiempo de matar, la última terrible.

Seguramente le detuvo el tiempo.

Porque, salvo los tiempos del propio novillo, nada marca el tiempo exacto en la Plaza, tal como habían sido 70 años, 70. Ni la Autoridad, que se pierde en la cuenta y al debutante potosino, le endilga dos avisos, previo a irse a la Enfermería. Y peor aun, cuando el primer espada toma los trastos, el Juez de Callejón y el Juez de Plaza se confunden fatalmente, uno, el primero, que retira indebidamente al colombiano porque malamente cree que la cuenta de avisos se prosigue.

Nada más injusto.

Uno no puede ser responsable de las causas de otros. Pues en La México sí. Y claro, en menos de cuatro minutos, tres avisos cayeron a Hurtado y un novillo con todo el aire del mundo regresando a los corrales con las cuadrillas toreando desde el callejón. Como siempre. Todo es nuevo en La México, pero estos subalternos no solo no son nuevos sino son peores que siempre.

Igual que la Autoridad.

Es entonces cuando el mejor novillo, sí, el más chico, embiste maravillosamente a la muleta de un aspirante francés que está simplemente fatal. Tratado fatalmente por Gabriel Luna, quien busca estrellarle de salida en los tableros, el cárdeno se sube en su juego al ojo del taurino. Ya sabemos que la autocomplacencia taurina en la Capital nos dirá que están empezando, que son nuevos. Pero lo cierto es que los fundamentos taurinos nos dicen que estar despacio es la condición fundamental para torear bien.

El tercer espada Baptiste Ciseé lo desperdicia vilmente, corriendo, dando mantazos y trapazos, dando coba, pendiente de la reacción del personal. Misma que se lo piensa, que complace de salida, pero que, como debe ser, recrimina el crimen de dejar a un novillo de tal calidad, descaradamente, inédito. Bravo y noble, incluso espera tras el cite para colocarse a embestir…

Jorge Ramos ni se entera, no hay homenaje. La Afición sí, ovación cerrada.

El final de la novillada y de la emoción se muestra con Sebastián Ibelles.

Este joven es el auténtico novillero sin caballos.

A pesar de su corta estatura, de que le queda grande el vestido, de su aparente fragilidad, da la nota al plantar cara primero al cuarto, al que cambia su juego inicialmente cambiante y vacilante con doblones sumamente efectivos, si un muletazo no causa efecto o impone una consecuencia inmediata en el juego del astado, las suertes no terminan por tener la rotundidad.

Incluso, con el tranquillo de citar para afuera y esperando atrás, Ibelles traza largo, se adapta a la circunstancia y pega derechazos de mucho sabor, varias tandas quizá excesivo, un trincherazo de sabor, todo cerca del burladero de matadores e incluso los naturales una tanda completa y el pase del desdén más el de pecho. Alarga la faena y mata mal.

Pero la primera impresión es la que cuenta.

Los novillos que siguen son lo suficientemente grandes y feos, estrechos y descastados, para dejar fuera de toda posibilidad a De Santiago dado el mal inicio de faena ante el áspero y descastado quinto pero con la posibilidad de ver a Ibelles superar la impotencia, el miedo y la incapacidad de toreros, supuestamente, hechos y derechos como Jorge y Gabriel Luna que se inhiben y se tapan para que el de malva y oro pare las patas del zancudo y astifino novillo para asombro de propios.

Y extraños.

Ibelles se dobla, lidia y utiliza todos sus recursos, quizá futuras mañas, para quitarse a como puede el terrible novillo que cierra una tarde con interés y desconcierto.

Porque la Autoridad debe ser, tal como los principios taurinos que rigen la Fiesta, inmutables, firmes e invariables, sin importar el cambio de los personajes, de las formas, de los modos.

De la Autoridad, de la crítica, dependen en buena medida evitar los ridículos y dejar la coba fuera de la Plaza, como la indivisibilidad del tiempo… pese a la ausencia del reloj o pese a la ausencia de los caballos de picar o del oficio taurino… del arte.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada de Novilladas 2016. Domingo, Septiembre 19. Segundo festejo de Temporada. Novillada sin picadores. Menos de un cuarto de plaza en tarde nublada y ventosa de inicio y hasta la lidia del cuarto. Público nuevo y poco enterado. Fatal la Autoridad de Plaza al perder la cuenta de avisos en el segundo turno y retirar indebidamente al espada sustituto y utilizar la megafonía indebidamente luego de no aplicar debidamente el Reglamento.

Se guarda minuto de homenaje respetuoso por la muerte esta mañana del ganadero tlaxcalteca José González Dorantes, propietario de los hierros de La Joya y El Grullo, triunfadores de esta Plaza, en Gloria de Dios se encuentre.

6 Novillos, 6 de San Lucas (Divisa Rosa, Blanco y Negro) Sumamente desigual y sin remato. Serios de cabeza, aunque estrechos los dos últimos, muy remisos y peligrosos. Chicos, sin mucha cara aunque armónicos los primeros cuatro, con posibilidades de triunfo primero y cuarto, especialmente el tercero, “Artista” nombrado, berrendo y careto, lamentablemente inédito, aplaudido en el arrastre. Manso aunque con emoción el segundo.

Camilo Hurtado (Nazareno y Oro) Silencio y pitos tras Tres Avisos en el que intenta matar por el primer espada. Ricardo de Santiago (Azul Pavo y Oro) Palmas tras Dos Avisos previo a pasar a la Enfermería y Silencio.  Baptiste Ciseé (Salmón y Oro) Silencio. Sebastián Ibelles (Malva y Oro) Saludos en ambos. 

Todos los espadas, nuevos en esta Plaza.

El segundo y tercer espada fueron designados como triunfadores por lo que mataron los lidiados en quinto y sexto lugar.

 Tarde para el olvido de los hermanos Luna, Jorge y Gabriel, éste último toreando desde el callejón repetidamente y estrellando deliberadamente al tercero en su salida. Adolfo Sánchez fue noqueado al bregar al primero y Christian Sánchez saludo tras parear al cuarto.

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