Nuevo “Moralazo” (Otro) en La México – Regalo de Jesús Morales a Loaiza.

Lance de Héctor Gutiérrez, un segundo después llegó el percance. Foto: TAR.
Lance de Héctor Gutiérrez, un segundo después llegó el percance. Foto: TAR.

Al fin terminan las novilladas sin picadores, se extraña ya el tercio de varas, hace tanta falta como el Reloj en la Plaza, más al ver que varios de los lidiados bien han podido ser jugados con caballos. O como la Autoridad, amparada malamente bajo el Reglamento, regala salida a hombros sin mérito. No importa, buena prueba es para los actuantes vérselas en el máximo escenario con el toro serio e incluso con una Autoridad tan trampa y chufla como Jesús Morales, ese hombre. Así, entre cornadas e injusticias regulatorias camina la Temporada a la espera que el siguiente paso siga dando entrada a lo único indiscutible, el novillo serio.

Por: Luis Eduardo Maya LoraDe SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Solo citaremos del Reglamento Taurino, aplicable al Festejo de esta tarde, dos artículos, la parte conducente de cada uno:

ARTICULO 6.- (…) El Juez de Plaza tendrá el carácter de autoridad superior en cada espectáculo taurino.”

ARTICULO 77.- Cuando la labor del matador provoque la petición de apéndices, por parte del público, el Juez de Plaza, para autorizar que se concedan, se sujetará a las siguientes reglas:

I.- Se otorgará una oreja cuando, tras de una labor meritoria del espada, una visible mayoría de espectadores la solicite, ondeando sus pañuelos…

El énfasis es nuestro, claro.

Y nos anticipamos al reglamentarismo de derechas que cobijará y bajo el cual se esconde Jesús Morales, así llamado el Juez que preside el festejo y que premia ayer, indebidamente, sin ninguna base taurina o mérito alguno, al debutante moreliano Tato Loaiza. Le regala dos orejas. Una en cada toro, tras quedar tan mal como su terno con dos novillos con posibilidades de El Vergel que, de nuevo, brinda una tarde con interés.

Mientras Jesús Morales pega otro petardo. ¿Cuántos más?

Recuerdo aquella manta en años cincuenta, en aquella Plaza México en puntas, aun capaz de pegar una bronca grande pero con taurinismo: “¡LÁZARO, LEVÁNTATE Y… LÁRGATE. LA AFICIÓN TE REPUDIA!” Si a Don Lázaro Martínez del Campo la gente le repudiaba o los toreros, como Luis Procuna, a una multa le respondían con un brindis de esos que ya no se usan, hoy a Jesús Morales le festejan sus gracias y se le permite brincarse el Reglamento pues olvida que en ese Palco, desde el Sorteo hasta que rinde parte a la Delegación, no es torero en el retiro.

Sino Juez. La autoridad superior, suprema, debió decir el Reglamento.

Morales se escudará en argucias y frases hechas para justificar su taurinamente falso proceder, sus amigos le taparán y como hoy no hay mantas ni afición en puntas, toca demostrar porque los novillos están por encima de los novilleros, porque la salida a hombros es postiza y las razones por las cuales premiar es improcedente.

Como la actuación el debutante que supuestamente sale a hombros.

Porque este muchacho, Tato, cual Antonio Sánchez o Edmundo Maldonado, muestra arrojo, atrevimiento, frescura con el capote con la “buena” suerte de encontrarse al cuarto, uno de los buenos novillos de El Vergel, que repite tras la primera en la que ya envía toros de triunfo.

Y de miedo. Como el primero.

Derriba al hidrocálido Héctor Gutiérrez, apenas un lance da, resbala y, al no estar ni siquiera por las rayas, es llevado a las tablas y ahí dos cornadas, una cercana al hígado, son la muestra que la lidia es, a cada instante, la encrucijada del percance y el arte, las dos caras de una misma moneda.

Gutiérrez caído y las cuadrillas a peor. Enseñan todas las mañanas, arañas y telarañas al astado, Gabriel Luna fatal, no le pega la media al novillo porque sería muy evidente. El novillo se vuelve imposible por el lado derecho para el hispano Ángel Téllez, de buena planta , siempre bien a la verónica en todas sus intervenciones, y, aunque nuevo, de interesantes maneras. Pena de que termina por matar a los tres peores del encierro. Con este lo intenta y por algún momento, tras quedarse quieto, hace que el cárdeno astifino pase y lo mata por encima para ser aplaudido.

Luego se encuentra con el pésimo segundo, insulso y débil, chico, muy soso y con el cual se arrima hasta incluso ser levantado. Aun así, alcanza a matar el quinto, tras ser considerado triunfador. Esto ocurre porque el primer novillo destacable, el tercero, acaba en manos penosamente imitadoras del algecireño Antonio Medina que muestra todos los defectos de su imitado.

No es difícil saber de quien se trata.

El novillo, cárdeno, muy bien hecho, corto de manos pero muy fijo, llega al tercio final embistiendo abajo, protestando cuando no le templan, en plenos medios arremetiendo y desarmando al presunto diestro que no puede con él, que se ve limitado sobre piernas y corriente, con unos molinetes al paso mal dados, brusquedad en los toques iniciales es la muestra de que los ejemplos de los toreros que empiezan hoy no son los mejores.

Además mata fatal.

Por ello Tellez queda con la opción de enfrentar el quinto, otro novillo chico y manso, sumamente soso y con el que trata de entenderse pero con el que se diluye entre la grisura de la nublada tarde y la expresa mansedumbre del astado. Casi pierde los papeles con la espada y… Jesús Morales los avisos. A lo mejor se pierde.

Qué no vuelva.

No. Es mucho pedir.

El que aparece es Tato Loaiza, se luce en quite al segundo por arrojado pese a su notoria tendencia a la galería. Ya sabemos que son nuevos pero conviene que los toreros más que corrección tengan atrevimiento pero sin perder la formas porque es desesperante que con un toro, el berrendo cuarto, de buen tranco, largo y armónico, fino y reunido de pitones que acomete con largueza y emoción, todo se reduzca a trapazos y muletazos sin ton y son y varios desarmes.

Pese al pinchazo, Moralazo regala la primera de dos orejas.

La segunda llega, pésimamente, con un novillo que le lastima por mal colocado y el dramón que incluye llevarlo a la Enfermería y la remoción a gritos del primer espada que a punto está de vérselas con el basto sexto que pese a su fealdad embiste, nada más que el muchacho Loaiza torea a velocidad de película silente, solo falta la pianola para amenizar un trasteo tan rápido como lenta es su vuelta al ruedo luego del segundo regalo de Jesús Morales, tras pinchazos.

La tinta nos dirá que nada hay que cuestionar.

Que las orejas hacen fiesta.

Que estas novilladas han sido un éxito, así anda la cargada taurina.

Pero el éxito real de las cosas es el novillo, aunque desigual, emociona.

Lo bueno vendrá el otro domingo, con picadores, como debe de ser con tres lotes para tres espadas. Y ya veremos que pasará con el novillo. Si sigue o es más de lo mismo.

Y qué pasará con el Reloj. Con las butaca, con los que triunfaron, ¿Habrá un circuito sin caballos? o solo ha sido para salir del paso.

Y qué pasará con La México… Dios la cuide, la proteja, de las chucherías y las marfiladas de Jesús Morales.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada de Novilladas 2016. Domingo, Octubre 3. Cuarto festejo de Temporada. Última novillada sin picadores. Menos de un cuarto de plaza en tarde soleada de inicio y ventosa en cuatro de seis turnos molestando la lidia. Asistencia poco taurina. Fatal, otra vez, la Autoridad de Plaza al regalar oreja en cada turno al cuarto espada.

6 Novillos, 6 de El Vergel (Divisa Morado, Amarillo y verde) Muy desigual y variopinta, mal presentados por su fea cabeza los lidiados en segundo, éste muy chico, y sexto lugar. El resto serios, bien hechos y varios de ellos astifinos. Con muchos problemas y peligro por pitón derecho el primero de la tarde. Muy manso y descastado el segundo, soso igualmente. Dos novillos sacan bravura y casta en el último tercio, tercero y cuarto, siendo muy aplaudidos en el arrastre. El quinto, insulso y mustio en su juego. El sexto desarrolla y arremete a la muleta con fuerza y por abajo pese a su brusquedad e inicial mansedumbre.

Héctor Gutiérrez (Rosa Mexicano y Oro) Palmas al retirarse a la Enfermería. Ángel Téllez (Marino y Oro) Silencio en el que mató por Gutiérrez, Ovación y Pitos tras Aviso.  Antonio Medina (Azul Noche y Oro) División. Tato Loaiza (Marino y Oro) Oreja protestada en ambos, salió indebidamente a hombros del ruedo sin salir en hombros de la Plaza.

Todos los espadas, nuevos en la Monumental.

El segundo y cuarto espadas fueron designados como triunfadores por un jurado designado por la Empresa, por tal razón mataron los lidiados en quinto y sexto lugar, sin que la Autoridad de Plaza lo anuncie contrario a la fracción VII del Artículo 6 del Reglamento vigente.

Pésima tarde de las cuadrillas en la brega, muy atropelladas enganchando siempre e ineficaces en todo momento Gabriel Luna, Diego Martínez y Rafael Romero. En banderillas destaca y saluda legítimamente en el tercio, Ángel Martínez hijo, colándose, como quien no quiere la cosa, Jorge Luna a la escena.

PARTE MÉDICO DE HÉCTOR GUTIÉRREZ:

“Durante la lidia del primero el novillero Héctor Alfredo Gutiérrez Silva sufre caída siendo embestido contra la barrera. Presenta varias cornadas y otras lesiones. Recibe atención desde el mismo ruedo siendo trasladado a la enfermería por monosabios y paramédicos de manera adecuada en camilla. Presenta dos graves cornadas, una en hemitórax posterior izquierdo y otra en región lumbar derecha además de múltiples contusiones y rayones. La cornada lumbar derecha de dos trayectoria una de 20 centímetros que atravesó la masa muscular, contunde y fractura la apófisis transversa de la segunda vértebra lumbar, llegando hasta retroperitoneo, y una segunda trayectoria hacia abajo y adentro de 10 centímetros que lesiona masa muscular. La cornada en hemitórax derecho fue a nivel del décimo espacio intercostal hacia arriba y atrás, de 15 centímetros; contunde la pared del tórax, fracturando la octava y novena costilla. Estabilizado de manera apropiada para ser trasladado para procedimiento quirúrgico a Hospital donde se efectua una tomografía para valorar los diferentes órganos vitales de la región, sin encontrar lesión de los mismos. En tratamiento quirúrgico de la lesión se efectuó debridación, lavado exhaustico y reparación por planos, dejando drenajes por aspiración. Egresando de la sala de operaciones estable. De no existir complicaciones será dado de alta el próximo miércoles y podrá reaparecer en cuatro semanas.”

Dr. Rafael Vázquez Bayod.

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