Tendido 7: ¡Se va, se desvanece, se extingue!…¿Desaparecerá?

Plaza de toros El Progreso de Guadalajara.

Por Xavier Toscano G. de Quevedo.

Vaya catástrofe la que tenemos en puerta!

Cuándo íbamos a imaginar hace más de cinco décadas, cuando nuestro querido y añorado “Progreso” —sí, el que se erguía orgulloso frente al majestuoso y bellísimo patrimonio de nuestra Perla de Occidente, “El Hospicio Cabañas”, albergue y cobijo de tantos niños— era la fortaleza donde asistíamos llenos de entusiasmo, los viejos y emblemáticos aficionados, así como también los jóvenes que orgullosos abrazábamos con grande pasión esta incomparable y mágica fiesta nombrada con todo derecho: “Espectáculo Taurino”,  en el que todos sin excepción —bueno, siempre ha existido el grano prietito en el arroz— asumíamos el principio fundamental e inexorable de que su Majestad el Toro Bravo, es el Eje Central de Nuestra Fiesta. ¡Así de claro, y sin titubeos!  

Muchos siglos de una milagrosa e histórica tradición, que hoy ya han devastado total y cínicamente los actuales promotores, y su séquito de servidores oportunistas  —funestos taurinitos vividores— los cuales nunca imaginaron dentro de sus nefastas y soberbias mentes, que eran los verdugos aniquiladores de nuestra bellísima “Fiesta Brava”.

“Los pueblos que olvidan o relegan su historia, están condenados a desaparecer”; así reza una máxima dotada de una grande verdad. Por lo cual hoy una vez más sería muy oportuno que recordáramos que el “Espectáculo Taurino” en nuestra patria, y al igual que en los demás países de Latinoamérica en donde existe a la fecha, nació con la llegada de los españoles al nuevo mundo. ¡Nuevo, sí, para los europeos!

Pero no para quienes aquí habitaban, y que eran dueños de una elevada cultura, trayectoria histórica y grandes conocimientos, que dejaron altamente sorprendidos e impresionados a los recién llegados conquistadores, quienes con beneplácito fueron creando a través de los años una amalgama de las dos culturas y razas, que dio como estupendo resultado un nuevo linaje: “el mestizaje, al cual honrosamente pertenecemos”.             

Pero, extendamos un poco más nuestra historia, para recordar que fue hasta el arribo de Hernán Cortés a nuestras tierras cuando no únicamente los caballos utilizados por los conquistadores hacen su aparición, también es la llegada del ganado vacuno —previa autorización solicitada por Cortés al emperador Carlos V— que sería utilizado para el abasto de los conquistadores, y años más tarde, como ya lo hacían en España —se empezaría a seleccionar aquellas reses que mostraban características de acometividad— particularidad fundamental del Toro Bravo —para organizar en nuestras tierras sus acostumbrada “Fiestas de Caballeros”. Fue así como nació, y empezó su camino lentamente, pero con paso firme en nuestra patria, el “Espectáculo Taurino”, arraigándose orgullosamente cada día más, en el ánimo y gusto popular de nuestro pueblo.

Todo nos indica que el “Espectáculo Taurino” en nuestro México goza de una privilegiada historia,  entones nos cuestionamos: ¿Deberá perderse por la prepotencia  y capricho de los actuales promotores que lo tienen inicuamente secuestrado? NO, imposible, no debemos permitirles que realicen más actos de villanía y destrucción hacia el “Autentico y Verdadero Espectáculo Taurino”, el que únicamente existe —aunque ellos ya no lo captan— cuando está presente en el ruedo su Majestad, el Toro Bravo.

Publicado en El Informador.

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