
La corrida anfitriona por excelencia de la Plaza México falla en el momento menos oportuno, pero ya sabemos, la palabra de los toros no es la de honor y en esas se disculpará el oficialismo. Desafortunadamente, la época actual no entiende de excusas y la Temporada, tras su primera jornada, no enciende sino al contrario, está en el letargo, en la neblina de las prisas y el bostezo de la mansedumbre. Pagado en sí mismo, a disgusto, con el ceño fruncido, Joselito Adame falla al no cuajar al buen primero de cara a su encerrona decembrina que nace cuesta arriba, mientras que ante la pésima suerte, de nuevo, la entrada de Roca Rey a La México tendrá que esperar.
Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México.
Solo por un momento apartémonos de lo único valioso de la corrida y veamos el resto.
Es decir, dejemos de lado la escarchada belleza del que abre festejo para reflexionar y entender que la corrida de Xajay es la mayor decepción de un cartel que cuya conformación final implica las dudas, incluso, de los más fervorosos creyentes.
Lo que ayer habría sido una entrada de menos con el numerado cubierto, hoy se queda en una muy triste media Plaza. Sumemos las omisiones de forma, el aumento de precios y otras tantas cosas y el cuadro estará completo.
Un mano a mano sin la pasión de antaño, sin detractores ni partidarios, ni rivalidad natural, ni en quites alternan, al contrario. Dos toreros sin contraste porque su estilo es la repetición de otras repetidas formas.
Entre todo ello, cinco de seis xajay fallan.
Estrepitosamente.
El segundo por escandalosamente manso. El tercero por afligido, siempre dispuesto a protestar y defenderse. El cuarto por insulso. El quinto, a pesar de su flojera y flojedad, tiene un momento de querer tomar la muleta desperdiciado por su lidiador y el sexto, un espejismo no obstante el segundo espada hace todo por despertarle, incluso, de más.
Nada, Xajay está seco. Y la Temporada igual.
Volvamos a lo único valioso.
Dentro de cien años el oficialismo de entonces volverá las manos sobre la maquila informativa de hoy y se dirá de una “buena faena” de Joselito Adame. Baja las manos de salida, incluso avanza con sus lances a los medios y el astado, tan escarchado como los célebres cárdenos claros de esta casa, toma largo y sin protestar el capotazo pero con un detalle que sería al final su sino: distraerse al final del remate. Doble, con rebolera y recorte.
Curro Campos pica mal: trasero, tapando y el toro se duerme en el peto. Además sale haciaa el caballo de la puerta y rasca en repetidas ocasiones, incluso previo al cite de frente con el capote por delante y en los medios. Todo esto podría enmendarse con un diestro de mejor acabados en su proceder lidiador, sería una cosa de nada. No es el caso, pues Adame se deja enganchar la chicuelina y permite rascar de nuevo.
El quite dice poco pero ganas hay de aplaudir.
Lo mismo en banderillas, al extremo de sacar al tercio al meritorio Gustavo Campos que muestra que el toro puede ir de largo pero también frenarse. Esto, es soslayado por el espada en turno y tira a la galería, tras sentido brindis fraternal, con un terrible inicio de faena.
La única manera de comprender el procedimiento adamista -tomarse del estribo, tirar la embestida por alto sin dictar él la distancia en toro sino dejarle hacer lo que el toro quiere hasta casi estrellarle en las tablas- es la búsqueda del aplauso pronto y no de buscar lo mejor para el cárdeno que lo resiente saliendo suelto, rasca e incluso se defiende hasta que José alterna lados por bajo hasta trazar el trincherazo más allá de las rayas.
Lo que mal inicia…
Prosigue Adame con la derecha, esforzado con tal de extender el muletazo por bajo con una embestida que, pese a rascar inicialmente, eleva su juego en los medios. Solo que el torero vuelve a permitir, entre otras

cosas, que el toro tardeé o vuelva a rascar y doble contrario tras el remate arriba.
Entonces, Joselito echa la carne al asador y ahí la deja. Viene la mejor tanda de la faena, tirando del toro, acariciando a temple bueno la embestida al natural, vertical y dúctil la muñeca, encandila con la izquierda para beneplácito de la concurrencia.
Repite la dosis mas no la efectividad de ésta.
Porque la primera de las huidas del cárdeno a tablas ocurre pues Adame le consiente al iniciar la tanda apenas afuera de las rayas e, inoportunamente, se deja enganchar y el muletazo contrario por bajo de remate, conveniente en la tanda anterior, es en esta la puerta falsa para que el toro huya a tablas. José lo intentaría, con la izquierda de nuevo, con el astado a menos y ya no en los medios.
En el arte de decidir está el verdadero arte de torear y en esta faena el principio de Sureda se palpa más que nunca. Adame mira al tendido, desafiante, una de tantas muecas que se le irían borrando durante la tarde. Luego de la siguiente tanda, siempre hacia fuera y en las rayas, el toro viene muy a menos, enganchando la muleta y con la faena a la deriva.
Derechazos, zapatillazo de por medio. Molinetes, aprovechando el viaje. Naturales en pleno engolosinamiento y pasando de faena a un toro que le paga con la misma moneda que Joselito: la indiferencia por sus valores más importantes, entre ellos, la estocada, a la trágala, aprovechándose de que el toro va andando.
Bajonazo artero y desmoralizante a toro arrancado.
Caprichoso destino que no pone ya las cosas fáciles para Adame. Con el difícil castaño tercero no sería y con el intermitente quinto, el torero no pisa el terreno y desperdicia el único momento que tendría el propio toro.
Y quizá el único momento que pueda restar al torero en esta Temporada.
Espero errar, sinceramente.
Así como el ceviche peruano es la sensación mundial -en esta Ciudad lo hay y muy bueno- el toreo de Roca Rey debe tener esa frescura y tal paladeo, lo que no va al echarse de rodillas por mucho que la cara alta del segundo sea. Roca Rey se empeña en la quietud y hace de la caleserina, originaria exquisitez trianera, la forzada composición estática del aguante con ese segundo. Luego del achuchón al inicio de hinojos que provoca la enésima voltereta llega la consecuente aparición del alter ego castelista.
Por eso el arrimón, los toques adelante y atrás, miles de efectos especiales en detrimento del toreo fundamental que pasa por el paquete de los toreros no por la espalda. En descargo, su lote ha sido el peor en muchos años que Xajay haya mandado. No requerimos se construyan muros en el norte, aquí abajo hay uno, casi infranqueable, la mansedumbre.
Para el olvido el cuarto pese al buen quite por tafalleras.

Todavía hay un momento cumbre en el sexto.
Un quitazo por saltilleras, hay dos fenomenales y el remate cumbre, en plenos medios, canto a la quietud y el estoicismo. Su urgencia por hacer las cosas a favor del manso no es agradecida por el astado que se rompe para siempre quedando solo la esperanza de que sea con Barralva la real aparición de Roca Rey en La México.
Que necesaria es.
Recuerdo el 2008, el cinco de febrero estaba Joselito programado para confirmar de manos de José Tomás el día que se hizo el favor de dejarse se televisar. No pudo ser por la cornada en los Altos de Jalisco.
Ocurre esta vez que Joselito no le puede confirmar a Luis David, como la mansedumbre, lamentable, el azar vuelve a aletear en la Fiesta.
Así es esto, unos las firman, otros las torean…
La cosa es que siempre, todas, sin excepción, las sufre el que paga.
Por cierto, este año mucho, quizá demasiado. Esperemos sean exigentes.
Texto: @CaballoNegroII.
RESUMEN DEL FESTEJO.
Plaza México. Temporada Grande 2016-2017. Domingo, Noviembre 13 de 2016. Segunda de Derecho de Apartado. Menos de Media Plaza en tarde fresca con cielo encapotado y muy leve viento sin llegar a molestar la lidia.
6 Toros, 6 de Xajay (Divisa Obispo, Verde y Rojo) variopinta y desigual, con cara la mayoría y en el tipo de la casa. Mansos en general y descastados con mucha sosería y poco juego, salvo el primero de la tarde, precioso cárdeno claro, nombrado “Martino” con el hierro de Villar del Águila, lo mismo del segundo, número 110 de 512 kgs., aplaudido de salida, pese a rascar y terminar soso con la cara arriba, ha tenido dos tercios y medio con disposición a la bravura, ovacionado en el arrastre, mientras el resto ha sido completamente pitado.
Joselito Adame (Gris Perla y Oro) División, Pitos y Silencio. Andrés Roca Rey (Tabaco y Oro) Saludos, Silencio y Palmas.
El festejo queda en Mano a Mano tras no sustituirse al confirmante Luis David Adame inicialmente anunciado pero incapacitado por lesión en el hombro izquierdo.
Saluda Gustavo Campos tras finalizar el tercio de banderillas del primero de la tarde. Fatal al intentar banderillear durante toda la tarde, Alfredo Ibarra. Destaca a caballo el picador jalisciense David Vázquez.
La Porra Libre, A.C. entregó al terminar el Paseillo el trofeo “Manolo Martínez” a Joselito Adame como triunfador de la Temporada Grande 2015-2016.



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