Opinión: ¿Cuantas figuras del toreo tenemos en activo en México?

 

Carlos Arruza, una de las figuras más grandes del toreo en México. Foto por Gisèle Freund (Ciudad de México,1950).  

 

Por J.C.  ValadezDe SOL y SOMBRA 

Ser figura del toreo es casi un milagro. Así reza un lema en la escuela taurina de Madrid, colgado a la entrada de sus instalaciones. 

Y es que ser alguien en el toreo es muy dificil. Pero llegar a ser figura es un verdadero milagro.

Lo primero que tiene que tener una figura es valor las veces necesarias y en las tardes importantes para torear con quietud. Y valor para poder pensar delante del toro. El conocimiento de la técnica siempre es clave en las figuras del toreo.

Una afición desmedida es otra base importante. Querer superarse y vivir únicamente para la profesión con entrega absoluta.

Pero sin inteligencia no se puede ser figura. Los grandes toreros de la historia destacaron siempre por una gran inteligencia natural. El saber ver a cada toro, aplicarles a cada uno lo que necesitan en cada momento. Las distancias, las querencias , el tacto con los trastos y el sentido de la medida en cada momento resultan básicos. 

También tener la inteligencia para conectar con el público. Sentido de la escena y del espectáculo. Capacidad para captar la atención del aficionado exigente y del gran público en general.

El sentido de la responsabilidad es básico para estar bien siempre y no esconderse nunca, ni en las plazas más pequeñas. El amor propio y el espíritu de superación. La raza es propia de las figuras. Sacar la casta en las tardes importantes pero también en las malas y con los toros más complicados e imponerse. Ser dominador del miedo y la presión del toro y del público. Eso cuesta un mundo y pocos pueden hacerlo todos los días. 

La regularidad en el toreo es propia solo de los privilegiados en una profesión de mucho desgaste mental y físico.Y por supuesto hay que tener una espada certera y acertada. Saber matar los toros por derecho es la llave final para ser figura del toreo. Y siempre la ayuda de la dichosa suerte tan necesaria en momentos claves.

Por eso ser figura del toreo es casi un milagro. Aunar tantas capacidades a la vez es casi imposible. Pero las ha habido y las habrá en el futuro.

En algunos toreros las condiciones innatas de clase, arte o elegancia son importantes. Pero la raza, la afición , la entrega y la bragueta marcan la diferencia entre las máximas figuras y los demás. Y buenos toreros hay muchos a los que el aficionado paladea con deleite. Pero los grandes lo son por derecho propio.

Para tener ranchos, dinero y fama hay que pasarlas de todos los colores con el de negro y con el aficionado que sentado en un tendido te examina como si estuvieras en un examen de tesis cada tarde de feria o temporada grande. 

Además hay que superar el miedo para ponerse en el abismo después de tener el cuerpo cocido por las cornadas. Con el toro no hay más verdad que la espada y la muleta.

Actualmente la mercadotecnia moderna en las redes sociales intenta crear figuras falsas del toreo, colocándoles adjetivos como la figura de tal país o el torero de México por ejemplo, pero el titulo de figura no lo dan los publicistas ni los periodistas afortunadamente.

El título de figura del toreo lo da siempre la afición y esa nunca miente.

Con todo lo anterior esta muy claro que ser figura del toreo es más difícil que ser Papa.

Pero, como ocurre en las instancias vaticanas, no basta con solo llegar; una vez alcanzado el reconocimiento, hay que demostrarlo todas las tardes y eso es algo que los jóvenes toreros mexicanos no tienen claro todavía, ya que una vez alcanzado cierto nivel de triunfo se tiran a la hamaca de la comodidad.

Se les olvida que para ser figura es necesario mandar, pero mandar no solo es poderle a los empresarios, es poderle a todos los toros. Porque una figura del toreo es un ser humano heroico y artista que triunfa sin discusión ante toros con trapío, encastados y fieros. Un maestro que domina y enseña. Todo lo demás es bisutería y cuento barato.

Por estas razones en México no tenemos nuevas figuras del toreo desde hace más de una década, porque ninguno de los toreros en activo hasta este momento, cumple con todos los requisitos arriba mencionados.

***

El próximo 4 de febrero se retira después de una larga campaña de despedida de los ruedos Eulalio López Zotoluco en la Plaza México, en un mano a mano con Enrique Ponce y toros de Fernando de la Mora. 

Se va uno de los toreros más importantes que hemos tenido en los últimos años. Una figura longeva y polémica de la torería nacional con un alto nivel de superación personal, que quizás pudo llegar mucho más lejos, pero que en los últimos años de su carrera optó por la comodidad que le ofrecía el actual sistema de nuestro país y su legado perdió algo del brillo que alguna vez alcanzó durante la década pasada.

Hasta siempre Zotoluco y hasta nunca dirán otros; porque para ser figura del toreo hay que levantar siempre pasiones y polémica.

Twitter @Twittaurino

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