Simón Casas: “Yo me considero un artista y hacer carteles es una escritura”

“Las Ventas se va a convertir en un palacio de congresos”

Por Juanma Lamet.

En el despacho venteño de Simón Casas hay dos fotos definitorias. En una se ve a los gestores de la plaza con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, tras ser nombrados adjudicatarios de Las Ventas. Es la escenificación de la cima hollada. La otra retrata el abrazo del empresario con José Tomás, a hombros, tras cortar 11 orejas y un rabo en la plaza francesa de Nimes, cuyas riendas también lleva Casas. Fue en 2012, en una encerrona que muchos consideran la mejor corrida del siglo. Casas escribió un libro sobre aquella hazaña matutina: La tarde perfecta de José Tomás (Demipage, 2013).

El dios de piedra de Galapagar no estará en el primer San Isidro de Simón Casas y Nautalia. El acontecimiento no será tal. 

¿Por qué no toreará el mito? ¿Cómo han sido las negociaciones? “Este año José Tomás no se ha manifestado con ninguna empresa. Está en un silencio que llama la atención. Otros años, aunque toreara poco, ya se sabía que buscaba toros y que iba a lidiar tres o cuatro corridas. Este año, José Tomás ha desaparecido, y no ha enviado ningún veedor al campo. Eso significa que no va a torear en San Isidro o después. Nadie sabe si lo va a hacer. Ésa es la magia de José Tomás”, relata Casas.

Así que San Isidro no tendrá la guinda soñada. Aun así, Casas defiende que el ciclo de 32 tardes tendrá argumentos suficiente como para llenar los tendidos al menos dos de cada tres tardes. “He contabilizado 22 festejos de lleno o casi lleno. Hemos multiplicado por más de dos los espectáculos con contenido objetivo, los carteles rematados. Eso supondrá un aumento de 100.000 espectadores con respecto a 2016, o sea un 20% más, contando el aumento de los abonos y la venta de entradas sueltas”, sostiene el productor francés. Esto generaría unos ingresos adicionales de alrededor de 2,5 millones de euros.

Casas defiende “la narrativa del arte de hacer carteles de toros”, de manera que la feria sea “como una obra teatral en 32 actos, en la que cada torero y cada ganadería tienen personalidades específicas y cada día tiene un sentido específico -torismo, figuras, alternativas, etcétera-“. Para crear “un evento que dure un mes sin tiempos muertos, tiene que existir una cronología que encadene esos actos narrativos entre sí”, metaforiza el productor galo. “Yo me considero un artista y hacer carteles es una escritura”, ataja. “Se trata de crear emociones que vayan más allá de la plaza, de manera que el ritual contagie a la sociedad.

Tiene que ser un mes sin tiempos muertos que al final cree lo que yo llamo el tiempo de la memoria”, enfatiza Casas.

Cuando se hizo con la gestión de Las Ventas, Simón Casas dijo que iba a duplicar la comparecencia de figuras taurinas, y eso no se aprecia en la programación. ¿Qué ha pasado? Ésta es la versión del empresario francés: “Cada torero decide su programación. Hay que tener una visión global, contando antes de San Isidro, la feria y después. 

Talavante toreará tres tardes en San Isidro, más la corrida de la Beneficencia. David Mora y López Simón vendrán tres tardes también. El Juli, José María Manzanares, y Cayetano estarán dos veces: una en San Isidro y otra en Beneficencia o en la corrida de la Cultura. Enrique Ponce viene una tarde, y luego hay muchos toreros con dos tardes”.

¿Y Morante? “Viene en la corrida de la Cultura, y no quiere venir en San Isidro por decisión de él, porque el ruedo tiene mucha cuesta arriba”, contesta Casas. ¿Y no se le ha ofrecido aplanar el ruedo? “Después de San Isidro, sí, pero en la feria no lo podemos hacer”, sostiene.

Al final, el primer San Isidro se antoja variado e interesante, pero queda un poco pode debajo de las expectativas generadas. Casas lo justifica: “Había que abrir la programación a, por lo menos, 22 tardes de interés. Hemos querido que estén todos. En San Isidro estarán los 50 primeros toreros del escalafón. Es el mundial de la tauromaquia”.

Pero del abono sólo tiran dos cosas: que las figuras vengan muchas tardes o que se anuncie José Tomás, y no se da ninguna de las dos. “Del abono tira una programación con muchos espectáculos de objetivo interés.

Antes las figuras toreaban juntos, y ahora algunos de ellos llenan la plaza por sí solos, por ser Talavante, Manzanares o El Juli.

La novedad es que a ellos los juntamos con los nuevos valores jóvenes de la fiesta. Por ejemplo, El Juli da dos alternativas [en un mismo día], a Álvaro Lorenzo y Ginés Marín, cosa que sólo ha ocurrido en una ocasión en toda la Historia. Y Enrique Ponce da una alternativa, a Varea, y torea con el triunfador del año pasado David Mora”.

Sea como fuere, Simón Casas es consciente de que, al final, la feria de San Isidro será buena, mala, muy mala o muy buena según un factor más determinante que la programación: “La suerte”.

Fuente: Expansión 

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