Tendido 7: Con un sello desfavorable y aterrador

Resultado de imagen para plaza de toros valencia 2017

Por Xavier Toscano G. de Quevedo

Como agua entre los dedos, se han ido ya los festejos de “Fallas” en Valencia, que infaustamente fueron como una cascada, torrente o alud de abrumadoras fallas vividas, que además de ponernos a meditar, nos han dejar ver una alarmante señal de focos rojos que ponen en altísimo riesgo la continuidad del auténtico y fidedigno Espectáculo Taurino. Razón por la cual, obligadamente y una vez más tendremos que señalar —al igual que lo hiciera la semana anterior— que el yerro absoluto e irrefutable de la feria, ha caído en la ¡angustiante y aterradora mansedumbre y total descastamiento!, de los animales que torpemente presentaron.

Insistamos y acordémonos que EL TORO BRAVO, aunque para muchas personas les resulte extraño y lo desconozcan, ostenta unas características propias y muy particulares que lo separan diametralmente de los demás bovinos existentes. Por ello, los científicos y estudiosos de la zoología, lo han clasificado como un descendiente directo de Bos Taurus Primigenius, que era un animal corpulento, provisto de largas y puntiagudas astas, y cuya característica etológica era su comportamiento agresivo, que pobló durante miles de años un extenso territorio de la Europa Central.

A través de los siglos fue paulatinamente desapareciendo —al igual que otros animales— de los montes europeos hasta ver reducida su área, a las franjas boscosas de Navarra y Aragón, en donde fueron encontrados por los habitantes de esa zona de España, que se percataron de que estos toros manifestaban características de agresividad que se traducían en violencia y acometividad.

Gracias a él, que se le encontró afortunadamente en España, es el origen, la razón y el motivo del nacimiento de este emblemático, caballeresco y mágico espectáculo. Sin la presencia de él, su Majestad El Toro Bravo  —nunca me cansaré de decirlo— no podría haber existido y obviamente jamás se hubiera dado. Es exclusivamente por él, por su casta, su bravura y su raza, que al Espectáculo Taurino se le nombra Fiesta Brava, Fiesta del Toro, y a los recintos donde ésta se lleva a cabo se les denomina Plazas de Toros.

Ahora desafortunadamente, con las empobrecidas y nefastas vivencias que nos ha mostrado Valencia en su plaza, con su “¿afición?”, y la bonhomía de sus pávidas autoridades, hemos sido testigos de un escenario inexplicable, y que seguramente es el origen de la fragilidad e inestabilidad por la que atraviesa nuestra fiesta en la actualidad.

¡La bravura se ha extinguido! —¡Vaya tragedia!— La complicidad de los toreros está más que manifiesta, ya que son ellos los que solicitan —o más bien exigen— la “fabricación” de bovinos mansos, descastados y bobalicones, que son supuestamente necesarios para la realización de sus “faenas llenas de aparente plasticidad”, y paradójicamente el público —que nunca los aficionados— de igual forma están hoy sometidos a este aciago e indolente escenario. ¡Qué contexto más pernicioso y aterrador!

De continuar así, nuestro Espectáculo Taurino estará en un altísimo riesgo de perder su credibilidad, y con ello probablemente un daño que costaría muchas y largas décadas de lentísima recuperación. El cambio que precisa es urgente, es importante, no puede esperar, es de hoy. La verdad en nuestra fiesta deberá presentarse sin cortapisas y prontamente en todas las plazas, y ésta se obtendrá exclusivamente cuando de nuevo aparezca en los ruedos del mundo Su Majestad El Toro Bravo.

Publicado en El Informador.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s