Santa María de Querétaro: Alarmante mutación genética y nadie dice ni mu…


Que grave es la mutación genética que está sufriendo el toro bravo mexicano y que cambia la faz de la tauromaquia hasta convertirla en un espectáculo soporífero como el que presenciamos anoche en La Santa María. Y éste no es un problema exclusivo de la ganadería anunciada, sino de casi toda la cabaña brava mexicana, como se puede comprobar en las plazas del país.

Por Juan Carlos Valadez – De SOL y SOMBRA.

Querétaro, Qro.- Pensar que la corrida de Bernaldo de Quirós iba a embestir, era una apuesta de 10 contra 1 y los escépticos no nos equivocamos. La corrida fue en juego y presentación un petardo completo y de no ser por la actitud de los matadores, la noche hubiera sido un petardo aún mayúsculo.

Porque lo lógico era si analizábamos el historial de este hierro en las últimas temporadas, que el ganado no embistiera. Por eso la afición queretana en esta ocasión no se tragó el cuento chino y esto se reflejó en la entrada, ya que esta apenas rozo la media plaza. Con lo que se demostró que las actuaciones en México del emperador Enrique Ponce ya no interesan al publico en provincia como en otros tiempos y menos cuando el maestro de chiva sigue aferrado en lidiar encierros bobalicónes y justos de presentación.

Parece increíble pero Enrique Ponce ha dejado de ser un torero redituable para las empresas en México en aforos de primera categoría, y es que ya son muchos años de verlo casi siempre con reses enfermizas y esto le ha ido restando importancia a sus presentaciones por estas tierras.

El Festejo

Una película repetida fue la actuación de Ponce con su primero ante un toro manso y regordete al que le realizo una labor de enfermero excesivamente larga e improductiva, mató de media estocada y fue silenciado. 

Su segundo tambien fue un toro enfermizo y sin motor, que ni el oficio ni la maestría del maestro de chiva hicieron que embistiera, causando la desesperación y la aburricion en el tendido. El toro era el vivo ejemplo de la decadencia del toro comercial mexicano que no sirve ni para carne de taco, porque ante tanta mansedumbre esta seguramente resultaría blanda e insípida.

El tercero como el resto recibió una inyección -no un puyazo- en el caballo en donde mas que recargar, se quedo como adormilado en el peto. Con la presión encima Ponce vio en la carita de su astado, alguna bondad de ese toro mexicano con el que se recrea en ocasiones y aprovechando el viaje se lo brindo a la ganadera de Carranco a la que le agradecio sus atenciones en tierras mexicanas.

El torito tuvo mas movilidad y el maestro le pudo realizar una faena larga y demasiada amanerada, con el sello de la casa y rematada con la Poncina, ese muletazo que invento en forma de baile Miguel Bosé y que Ponce lo ha querido inmortalizar en los ruedos. 

Después de las poncinas el pastueño torito le pidio la muerte y Ponce se la otorgo después de un par de tandas de muletazos y un pinchazo. Una benévola oreja fue un premio ad hoc para su actuación o al menos eso considero la mangoneada autoridad, que por cierto ayer paso las de Caín con la junior empresa.

“El Payo” sabía que no podia dejar pasar esta oportunidad, porque ya hubieran sido muchas en los ultimos seis meses y la afición queretana ya empezaba a resentir la falta de triunfos y en algunas ocasiones de actitud de su paisano.

Por eso puso mucha actitud y raza en cada uno de sus astados y se llevo dos orejas en tres turnos en faenas con algunos pasajes de mucha estetica y quietud, pero todas ante toros deslucidos, rajados y con poca movilidad.

En su segundo con oreja en mano dio una vuelta al ruedo con el guarda plaza. Mientras que el tercero de su lote, un toro inválido, fue devuelto a los corrales aún cuando ya estaba picado provocando la encandelara. Pero lamentablemente fue sustituido por  otro de Bernaldo de Quirós con el que El Payo fue silenciado.

Abrió el  festejo el rejoneador queretano Santiago Zendejas ante un novillo de Fernando de la Mora y fue silenciado, no satisfecho regalo otro de San Pablo con el que fue fuertemente ovacionado.

Plaza “Santa María”. Media entrada. Un novillo de Fernando de la Mora y otro de San Pablo (de regalo) para rejones y siete toros de Bernaldo de Quirós justos en presentación, mansos y sosos en lineas generales. 

El rejoneador Santiago Zendejas: Palmas y ovación. 


Enrique Ponce: silencio, palmas y oreja. 


Octavio García “El Payo”: Oreja, oreja y silencio. 
Twitter @Twittaurino

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Un comentario en “Santa María de Querétaro: Alarmante mutación genética y nadie dice ni mu…”

  1. Ha manifestado Vd. extraordinariamente el momento y la cansina e insulsa prolongación de la vida laboral del ” funcionario” del toreo en que se ha convertido Enrique Ponce. En España hace absolutamente lo mismo ante toros exactamente iguales a los que ha descrito Vd. y a pesar de ello los empresarios siguen llamándole. Misterios del toreo porque es notoriamente sabido que ya no lleva público a los tendidos, debido probablemente a que casi siempre se anuncia con ganaderías en las que abundan los toritos inválidos y enfermizos. La única razón que encuentro para que le contraten es que los “figuritas ” exijan a las empresas que le pongan para “abrir plaza “, cosa que nadie quiere hacer .

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