La torería de Antonio Ferrera

Antonio Ferrera. Foto Arjona.
Ferrera. Foto Arjona.

Por Luis Nieto.

La Feria de Abril 2017 ha deparado como gran triunfador al veterano Antonio Ferrera, que dictó lección de torero lidiador y también de diestro con gusto, que además toreó de manera deliciosa con el capote. Únicamente la espada le privó de llevarse al esportón algunos trofeos más que la única oreja que consiguió. Pero en el ruedo de la Maestranza quedó grabada a fuego la torería plena de un torero en sazón, que retornaba a Sevilla -no lo olvidemos- tras haber realizado las mejores faenas en las temporadas 2014 y 2015. Un diestro que además volvía a la plaza de Sevilla tras superar una grave lesión del brazo derecho, con fractura del radio, que sufrió cuando toreaba en el coso balear de Muro el 21 de junio de 2015.

En el análisis que realizamos de 13 corridas de toros -incluida la del Domingo de Resurrección- y una de rejones, ningún torero alcanzó la salida a hombros por la Puerta del Príncipe -se precisa cortar tres orejas-. Andrés Roca Rey ha sido el único que desorejó a un toro -viernes 5 de mayo- de Toros de Cortés. En total, se cortaron 17 orejas. Los matadores que han conseguido trofeos son El Cid, Joselito Adame, José Garrido, El Juli, José María Manzanares -dos-, Antonio Ferrera, Paco Ureña, Rivera Ordóñez, Cayetano, Alejandro Talavante, Roca Rey -dos- y Pepe Moral -dos-. De los rejoneadores, Ventura y Galán cortaron sendas orejas.

Importante actuación del palaciego Pepe Moral, que cortó dos orejas en la de Miura

Ferrera, que hizo doblete, luchó lo indecible con Platino, de Victorino Martín, al que consiguió dominar y al que cortó una oreja. El 6 de mayo, en la corrida de El Pilar, cuajó a su segundo toro la mejor faena de la Feria, pero no remató con la espada.

Además de Antonio Ferrera, también hay otros dos toreros que dieron la talla y ocupan lugar destacado: Roca Rey y Pepe Moral. Roca, de vacío el Domingo de Resurrección, impactó en la faena al sobrero de Toros de Cortés, un manso al que se impuso con decisión. Dejó el poso de un torero con máxima proyección.

Pepe Moral volvió a demostrar que cuenta con un toreo al natural de primera calidad y lo hizo, además, ante toros de Miura, especialmente con el notable Amapolo. Con su actuación, ha ganado crédito para que cuenten con él en otras plazas.

Sebastián Castella cuajó una de las mejores faenas del ciclo al cuarto toro de Victoriano del Río -premiado exageradamente con una vuelta al ruedo en el arrastre-.

El peso del abono recaía en Morante de la Puebla, quien en sus cuatro tardes no consiguió el éxito. Voluntarioso, no se le fue ningún toro. Brilló en su tercera actuación, en la que realizó una faena de alto voltaje artístico marcada por la naturalidad y en la que falló con la espada. Manzanares, que contaba con tres tardes, cortó dos orejas. Su mayor aval en este ciclo sucedió en la corrida de Juan Pedro Domecq, donde fue decisiva su faceta como excelente estoqueador, cobrando una oreja de cada uno de sus astados.

El Juli cumplió sin más en esta feria. A Talavante le faltó más decisión. Perera, en su única tarde, se entregó sin frutos.

A Padilla, el triunfador del año pasado, el palco no le concedió un trofeo pedido mayoritariamente, al igual que sucedió con El Fandi, quien completó una gran actuación y que fue herido menos grave en el muslo derecho. Padilla, en su segunda tarde concretó una actuación de bajo relieve.

Dentro del ciclo se despidió Francisco Rivera Ordóñez Paquirri, que consiguió un trofeo de su último toro en una tarde en la que destacó su hermano Cayetano, que también cortó otra.

Otros diestros que consiguieron un trofeo fueron El Cid, por una faena arrebatada y desigual a un toro noble de Fuente Ymbro; Joselito Adame, por una labor pulcra; Paco Ureña, buscando la pureza ante un difícil victorino; y José Garrido; éste último deslumbró con un ramillete de verónicas y una media fenomenal.

Escribano se marchó de vacío tras fallar con la espada en la de Victorino; Javier Jiménez, con entrega. Tanto Esaú Fernández, a punto de cortar una oreja, como Nazaré, cumplieron ante miuras. David Mora, que dio una vuelta al ruedo, no redondeó. Ponce pasó inadvertido; Urdiales, con un mal lote, quedó inédito; Álvaro Lorenzo y Ginés Marín no consiguieron apurar las condiciones de sus oponentes. Y López Simón, uno de los más esperados, se marchó de vacío, sin dejar buena imagen en su segunda tarde, en la que contó con un toro nobilísimo de El Pilar.

En la tarde de rejones, Ventura logró lo mejor y cortó una merecida oreja; Galán fue premiada con otra y Lea Vicens se marchó de vacío.

En el aspecto ganadero ninguno de los encierros lidiados fue de nota alta en su conjunto. La ganadería más destacada fue Jandilla. También Torrestrella y Victorino Martín tuvieron un buen nivel. Núñez del Cuvillo, en doblete, falló el Domingo de Resurrección y lidió otro encierro de juego desigual; Garcigrande, excesivo peso y escasa casta; Juan Pedro Domecq, noble y floja; y Bohórquez, Daniel Ruiz, García Jiménez, Victoriano del Río, El Pilar y Miura, desigual.

De los toros sueltos que dieron un juego importante dejaron huella, entre otros, Derramado, de Victoriano del Río; Ruidoso, de Torrestrella; Medicillo, de El Pilar; Platino, de Victorino Martín; Enemigo, de Daniel Ruiz; Bellito, de El Pilar y Amapolo, de Miura.

De las cuadrillas, en cuanto a los picadores, han sido pocos los que se han podido lucir, entre otras cosas porque el tercio de varas ha quedado en muchas ocasiones en puro simulacro, debido a la flojedad de muchos toros y por otro lado, no se coloca a los astados como mandan los cánones. Entre los varilargueros destacados, Manuel Jesús Ruiz Román o Paco María. En cuanto a banderilleros, entre otros muchos, Fernando Sánchez, Iván García y José Chacón con los palos o el propio Chacón, Rosa, Curro Javier y Daniel Duarte en la brega.

La Feria contó con un buen nivel de público, con cuatro festejos en los que se colocó el No hay billetes, tras un ligerísimo aumento de abonados -alrededor de 2.500-, en clara minoría con la masa, quien ha solicitado en numerosas ocasiones trofeos que son impropios de una plaza de máxima categoría, como se presupone que es la Maestranza. Otro de los males de la Fiesta, que se reflejaron en esta última edición abrileña, es la desgracia que atraviesa la suerte de varas. Y en cuanto a la autoridad sería bueno que unificaran los criterios, especialmente en la valoración de la concesión de trofeos.

Todo esto sucedió en una Feria de Abril que será recordada por la torería de Antonio Ferrera.



Fuente Diario de Sevilla

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