Así vio la prensa la actuación de Leo Valadez en Las Ventas


De SOL y SOMBRA.

Antonio Lorca para El País: Al mexicano Leo Valadez, por ejemplo, se le nota placeado, y es una enciclopedia con el capote: recibió a su primero con unas cordobinas, participó en dos quites, uno por templadas chicuelinas y otro por crinolinas; en otro quite al tercero se lució por caleserinas y gaoneras; saludó al cuarto por verónicas y chicuelinas, y terminó por zapopinas. No se le puede pedir más. Bueno, algo más, sí: que muletee más ceñido, con más sentimiento, con más alma. En una palabra, que toree en lugar de dar pases. Y que no sea pesado. La cantidad no tiene nada que ver con la calidad. Y Valadez no encontraba el momento para acabar.

Carlos Ilián para Marca: Leo Valadez abusó del toreo a distancia en su primero y trató de taparse ante la moruchez del cuarto novillo. 

Patricia Navarro para La Razón: El de Montealto llegó a la muleta con alegres arrancadas, movilidad y nobleza, se abría mucho al salir del encuentro y se quedaba descolocado Leo Valadez que era a quien le tocó el novillo. No hubo comunión, a pesar de que quiso y comenzó de rodillas en el centro de ruedo y ahí pegó un natural extraordinario. Después, no acabó de fluir el toreo en una plaza como Madrid en la que no valen las medias tintas; al novillero se le fue el trasteo en buscar la distancia y el sitio sin llegar a ninguna parte. Toreo de capa hubo con el cuarto. Y bonito. El remate de desprecio que abrochaba el saludo y el quite por lopecinas entre vara y vara. Salió Carretero a hacer lo propio y apuntaba la cosa, pero ocurrió después con la muleta algo similar a lo anterior. Tuvo movilidad el novillo, se abría también al salir del envite y la faena no fue. No hubo conexión con el tendido y el trasteo se hizo largo.

Andrés Amorós para ABC: El mexicano Leo Valadez es un diestro bullidor, «todoterreno». En el primero, que embiste con templanza, comienza de rodillas, en el centro; encadena suaves muletazos por los dos lados; muestra facilidad pero no llega a emocionar como la nobleza del toro permite. La espada es su punto flaco. Muestra su soltura con las zapopinas, en el cuarto, que se viene arriba; el trasteo gana interés pero la faena no se redondea y vuelve a matar mal. Ha demostrado más oficio que inspiración.

Zabala de la Serna para El Mundo: Cuando hoy vuelvan los peregrinos arancetanos, de Leo Valadez contaremos poquito. A su novillo de Montealto, de amable expresión, un punto montado y una bondad simplona, le faltó humillar algo más en los finales de muletazo. Como se abría y se desplazaba tanto, Valadez y todo su resuelto oficio se quedaban descolocados. Aunque cuando más se descoloca el mexicano es con la espada, como ya le sucedió en la extraordinaria novillada de Fuente Ymbro que levantó el telón en Madrid.

Leo Valadez amplió con el altón cuarto su repertorio con el capote: si ya había participado en otros turnos por chicuelinas, crinolinas y caleserinas, ahora se aplicó por zapopinas. Recitan los alumnos de las escuelas taurinas las suertes como se cantaba en el colegio la tabla periódica de los elementos. Como en tiempos de Manu Llorente la lista de los reyes godos.Como casi siempre, se ponía desde los tendidos el acento en las carencias del ganado, que si no había ritmo, que si no descolgaba lo suficiente, que si el fondo… Lo cierto es que Valadez le pegó 80 pases.

Dario Juarez para Por el Piton Derecho: Segundo paseíllo de la temporada venteña para el mexicano Leo Valadez. Una tarde en la que el hidrocálido dejó patente que tener repertorio no disimula la falta de conocimientos para coger el aire y el sitio a los novillos. Dos faenas distintas a un lote muy desigual, pero con un denominador común que fue la falta de entendimiento. A Valadez se le vio muy fresco con el de brega y su manejo, sin embargo, en la ejecución de las faenas, dejó mucho que desear en lo que a sitios y desarrollo de las actuaciones se refiere. 

El que abrió el festejo fue el animal mejor hecho de todo el sexteto. Un muy noble novillo que derrochaba humillación, que se dejó por todos lados y del que no supo sacar ninguna tanda con transmisión. Con disposición recibió de rodillas a este Venturoso, que se venía de largo y con inteligencia lo supo dejar en la muleta. 

Aprovechando esa prontitud tan característica, Leo quiso dejársela puesta y ligar los muletazos con muñecazos para fuera, que hicieron salir al novillo de la suerte. Por ese desglose de tan poca naturalidad y sometimiento, Madrid no se caló ni de faena ni de torero. Al novillo le faltó ese fondo que no tuvo y no encontró. El segundo de su lote fue un eral comparable a uno de los que se lidian en el certamen Camino hacia Las Ventas. Seco y escurrido, pero con un fondo que escondía matices de temperamento, los cuáles el novillero no logró templar. Muchos enganchones en cuatro tandas que no hablaron de buen toreo sino de una retahíla de pases muy feos y sin consonancia.

Juan Diego Madueño para El Español: Leo Valadez casi que tuvo el lote. La novillada de Montealto tampoco es que fuese especialmente buena, al contrario. Ni estos dos ejemplares cumbres. Saludó Valadez a su primero con unas tijerillas toreadas hasta que lo tropezaron. Las chicuelinas fueron respondidas por unas gaoneras de Carretero y a la vez por el mexicano con una crinolina y fregolina: aires de Fuentelencina. El novillo embestía con temple, las puntas hacia delante. Leo Valadez lo toreó con facilidad, desde el inicio de rodillas. Cambió la muleta y como si lo hubiera hecho de pie, sin eco. Increíble. El toro tenía un tranco excesivo, Leo tenía que rectificar cada vez y no le consintieron tocar en la pala. No hubo apenas alegría y la faena no alcanzó nunca los tendidos. El petardo de las mulillas fue menuo. 

Más montaraz resultó el cuarto, alto y fino. El utrero se movió. Valadez fue capaz de sortear el cabezazo. Emocionante primer tramo. Más sucia la siguiente tanda. El nublado se cernía sobre el ruedo con algunas gotas. Complicada esa marcha de más. Aguantó un parón el mexicano y vació con el de pecho. Iba y venía el bicho en su condición. Alargó Valadez un trasteo que no llegó a aterrizar nunca.

Juanma Castaño para COPE: Hubo pique de quites con el cuajado primero. Por templadas gaoneras Diego Carretero y por crinolinas Leo Valadez. El novillo de Montealto cantó su buena condición. Embestida templada y enclasada. Siguió así en el comienzo de faena de Valadez. Todo muy correcto en la faena del novillero mexicano. Irreprochable técnica, temple por ambos pitones y solvente resolución. Pero faltó alma al trasteo para llegar al tendido. Demasiado sobrado para un novillo tan fácil.

El cuarto fue el animal más fino de lámina y vareado del sexteto. Y de nuevo duelo entre Valadez y Carretero. El mexicano por lopecinas y el albaceteño por chicuelinas. Éste de Montealto fue un ejemplar que fue de más a menos en el tercio de muleta. Comenzó con chispa en un par de tandas por el pitón derecho. Mandón Leo, aguantando incluso un parón del novillo. Pero a partir de ahí, todo fue a menos. Al natural el toro se lo pensaba más y cuando embestía lo hacía con escaso celo. Ya en corto, el utrero del hierro madrileño acabó muy parado.

José A. Del Moral para de Toros en Libertad: En mis notas sobre el festejo novilleril hay buenas impresiones sobre Valadez con el capote en sus dos novillos – bordó un quite por zapopinas en el cuarto – y paren ustedes de contar porque con la muleta es una vulgar calamidad y con la espada otro tanto. Valadez es de los que no da el paso adelante casi nunca y de templar no hablemos.

Barquerito para Sur.es: El más hecho de los tres espadas, Leo Valadez, hizo valer su experiencia, su seguro oficio, su firmeza y, sobre todas las cosas, su soltura y sus recursos de torero capaz. Solo que, sin contar sus habilidades en el toreo de capa, el de repertorio, se embarcó en faenas monotemáticas, las llamadas de «los dos pases», pero sembrándolas de pausas y paseos. Un arranque de rodillas y en distancia para abrir con el primero fue solo un espejismo. Una tanda de manoletinas antes de cuadrar, un despropósito. Con el buen cuarto se ajustó y templó más y mejor, pero sin apearse de la idea de abundar en un mismo y solo tema. Un aviso en cada toro. No solo por no verlo claro con la espada. También por pasarse de hora.

Twitter @Twittaurino

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