RECAPITULANDO: Tropieza Jaral de Peñas – Posible Vuelta de Arturo Saldívar.

Así embistió el jaraleño “Bienvenido” al natural de Arturo Saldívar, solo el viento impidió llegara el remate de la faena. FOTO: SuerteMatador.com

Grave descalabro a la Temporada. Hermoso de Mendoza sufre de ese síndrome tan mal extendido entre todas las figuras del toreo y que implica, esta vez, la captura por parte de Bernaldo de Quirós de la voluntad y de las posibilidades taurinas en la Plaza México. Esta ganadería marca el tropiezo del rejoneador navarro en la peor entrada que se le recuerde y en la tarde más gris que podamos apuntarle. Tristemente Valadez y Cayetano exhiben sus carencias ante un encierro manso pero con ciertas posibilidades y, con el único toro bravo del encierro, Arturo Saldívar muestra síntomas de recuperación pese al siempre exagerado “show” de Jesús Morales que premia y homenaje hasta a las palomas que pasan.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Siguen las figuras, esta vez Hermoso de Mendoza, equivocando el razonamiento.

Ahorrándose esfuerzos acaban en la vergüenza total. La tarde de Hermoso hoy en La México ha sido para formarle la bronca pero, este también es un riesgo ya medido, a la asistencia capitalina también le han quitado la casta. Lo ocurrido con el navarro, al verle sin enemigo alguno al frente, tanto en presencia como en nula bravura, se habría castigado con aquel público reaccionario del ayer con no sola indiferencia de hoy sino con un severo mítin.

Hoy ya no pasa porque se ha acostumbrado la gente a conformarse. Como “es muy difícil negociar con las figuras” tenemos que tragarnos las dos birrias cárdenas que vuelven a pisotear el color de la divisa y la importancia de la Plaza México.

Javier Bernaldo no entiende.

Di de orgullo ni de dignidad.

Y si lo juntamos con Don Pablo el abuso adquiere proporciones monumentales, como la imposibilidad de hacer embestir al bernaldo no por otra cosa sino por la aflicción, lo abrumado que quedan ambos ejemplares y el susto que les provoca tener delante de sí a todo un peso completo cuando ellos apenas a categoría mínima llegan. Sumado esto a la mansedumbre, ningún activo del portafolio mendocino consigue el milagro.

El villamelonaje aun aplaude pero el aficionado responde con un arma moderna.

El desdén, la indiferencia, la más peligrosa de todas las actitudes.

Esto puede y debe tener arreglo, mismo que está en la corrida de los señores Barroso que siempre ilusiona. Solo que, desde el primer instante, se encuentra con una preocupante tendencia a la querencia generalizada. Así abre la tarde con la confirmación del joven Valadez, el muchacho hidrocálido que ha ganado en dureza pero que ha perdido en frescura y a quien privaron, sabrá Dios por qué, de venir de novillero a la Monumental.

La minoría le espera pero para la mayoría Leo Valadez es un desconocido más.

Esto pudo cambiar con el manso primero, al que lancea y que deja a su aire, el jaraleño busca y consigue doblar contrario en cada capotazo. Leo tolera, le deja hacer lo que le viene en gana, también en el quite. Como las cuadrillas no abonan en nada con el capote, desde la contraquerencia, pasada la ceremonia de confirmación, con notorio nerviosismo, Valadez trata al astado como si de un toro normal se trata.

La cosa acaba en el tercio frente a toriles.

Ahí el manso embiste, será manso pero casta tiene y toma largo el engaño, por un momento, pese a su imparable velocidad, Valadez corre la mano con emoción, crece con la izquierda y, tras pases diestros, la faena no termina por romper, ni el hidrocálido en centrarse por esa necedad de sacrificar la línea natural del toreo, echar hacia fuera, e ir por el trazo invertido que convierte, tristemente, la dosantina en enredadina y al temple en empujón.

Y la faena en enganchón y el pinchazo que enfría todo.

Entonces el festejo se congela en el frío y la mansedumbre.

El juego del encierro empaña cualquier intento ulterior de Valadez al que traen a la trágala a estrellarse y lo acentúa la falta de sitio, atinencia y, principalmente, solvencia de Cayetano que termina, por mal colocado, dando la espalda a los testigos en la confirmación, y que, ya en el ruedo, no se está quieto al no poder quitar la protesta al segundo al que no es capaz de quitárselo de encima con lo que de un torero como él se espera.

Lo mismo con el segundo, difícil, que vale poco. Rivera Ordóñez no muestra ni la raza de lo uno ni la majestad de lo otro. Se ve rebasado desde que Saldívar muestra, ante ese toro, que el manso requiere quietud y largueza. Lo muestra en un tremendo quite combinado, las chicuelinas le salen que ni pintadas, no obstante las tafalleras resultan algo enganchadas.

Quieto se queda y remata vertical la rebolera que enciende el tendido.

Cayetano se guarda el capote, solo intentaría algo más en el cuarto con el que impensadamente se va de rodillas al inicio, acaba la cosa muy mal, incluyendo, otra vez, la indiferencia. De nuevo, como en 2009, .

Entonces Saldívar revuelve el río y alcanza a salirse para pescar en él.

Así se encuentra al muy largo, algo destragado pero bien armado “Bienvenido”, nombre de toro célebre, más para este encaste, al que no insiste en veroniquear al ver su tendencia a la querencia, situación que duraría, salvo con el caballo, durante el resto de los primeros tercios. Saldívar remata el saludo con tijerilla y no comete el error de querer hacer quites ni acentuar la tendencia a la querencia del negro astado.

Al contrario, se afana en que, ese trote suelto, no se prolongue y presto se va a los medios, tras brindis general, donde tras pase cambiado por la espada, pega de largo la arrucina invertida en dos ocasiones que provoca, tras la segunda, la vuelta natural y pujante del toro sobre el lado izquierdo al que responde el torero con soberbio cambio de mano y desahogo por alto en el de pecho.

Pero llega el viento y, quizá por ello, el amontonamiento.

Pues tras una primera tanda larga y emocionante de derechazos, exprimiendo el tranco largo y entregado, por humillado, de la embestida del toro, y otra más, la necesaria tanda de naturales se estropea posterior al tercer muletazo de esa tanda, el viento y la imposibilidad de Saldívar de ganar un paso entre pase y pase provocan que el toro le invada el sitio y se venga con mucha emoción sobre la muleta.

Cierto es que sale un tanto suelto al final de cada muletazo.

Cierto es que Saldívar se refugia en el tercio y el toro afloja para terminar desparramando la vista y en las tablas pues lo que se habría hecho con él era con la famosa sentencia de “Antoñete”: “Pronto y en la mano”, cosa que el viento ha impedido.

De ahí viene el cierre haciendo el poste de Saldívar en la joselillina con la emoción que da el toro arrancando de largo al que, inexplicablemente, pincha.

Debió perder la oreja.

Tal como Jesús Morales, otra vez, pierde la honra al premiar, malamente con una oreja que no pide la mayoría y un arrastre lento algo discutible por tantas vueltas contrarias por tanto salir suelto.

La emoción enciende el frío ambiente, la casta incendia el palpitar taurino, orejas a un lado, homenajes de menos. Pocos entienden la necesidad de público: no queremos orejas, queremos casta. No queremos modelos, queremos toreros.

Veremos quién lo quiere entender.

Texto: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2017-2018. Domingo, Noviembre 26 de 2017. Segunda de Derecho de Apartado. Menos de Media Plaza en tarde fría con viento que molesta la lidia a partir del tercero. El Juez de Plaza, que responde al nombre de Jesús Morales, no valora la correctamente la petición NO mayoritaria luego de la muerte del tercero y premia equivocadamente al tercer espada, así como exageradamente otorga el Arrastre Lento al tercero.

8 Toros, 2 para rejones de Bernaldo de Quirós (Rojo, Obispo y Verde) Impresentables por anovillados, ambos mansos y sin fuerza, pitados en el arrastre. Y 6 de Jaral de Peñas (Divisa Obispo, Amarillo y Blanco) pareja de pinta negros todos, aunque dispareja de trapío, destaca especialmente el lidiado en segundo lugar, negro, alto y con seria cabeza: bravo y con casta de inicio aunque acaba suelto y hacia la querencia. Homenajeado exageradamente al tercero, nombrado “Bienvenido” número 168 de 490 kilogramos, con el Arrastre Lento. El resto mansos y con tendencia a la querencia, no obstante el primero, manso de inicio, termina encastado y embiste en toriles.

El Rejoneador Hermoso de Mendoza, Pitos y Pitos. Cayetano (Tabaco y Oro) Silencio y Silencio tras Aviso. Arturo Saldívar (Azul Noche y Plata) Oreja Protestada tras Aviso y Silencio tras Aviso. Leo Valadez (Blanco y Plata) Ovación y Silencio.

El tercer espada confirma su alternativa con “Arrogante” número 171 de 477 kilogramos de la ganadería titular.

Pésima tarde de las cuadrillas con la capa. Tras parear al segundo de lidia ordinaria saluda Jonathan Prado.

 

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