Ocho con Ocho: ¡Serios! Por Luis Ramón Carazo

Jeronimo. Foto Ángel Bernal.

En los festejos taurinos, que dan continuidad a la Temporada Grande 2017-2018 en La México, se han presentado carteles los cuales incluyen a matadores de toros, rejoneadores y forcados, cuya frecuencia de actuación es mucho más baja que la de muchos de los toreros que se presentaron en su arranque, considerando seguramente que el público, de mucho tiempo a la fecha ya no se retrata en las taquillas como antaño, en las épocas de fiestas navideñas y de año nuevo.

Y es entonces cuando aparece como aconteció el 7 de enero de 2018, el toro que le denominamos serio, por su presencia física y por su evidente madurez en el matiz de comportamiento, tanto positivo como, negativo en el ruedo.

Los que encabezan el escalafón, difícilmente se van a apuntar a una corrida como la de Caparica, la cual hizo su debut con corrida de toros en la plaza capitalina y desde luego, no sería por los antecedentes de su linaje en San Mateo, sino por el trapío el cual, por cierto sería ideal, así se presentaran todos los encierros en La México.

Se programaron matadores como Jerónimo, Juan Pablo Llaguno y Antonio Lomelín, el primero con casi 20 años de alternativa y los otros dos con alternativa de hace un poco más de dos, el primero con 12 tardes en 2017, Juan Pablo 4 y Antonio 3, por 46 de Joselito Adame, líder en el escalafón mexicano.

Así se estila en todas las plazas de toros del mundo, tampoco pretendo descubrir el agua tibia, para los de arriba, lo artista y para los de abajo, jugarse la oportunidad a dos cartas.

El resultado ya se detalló y desde luego cabe resaltar la gran actuación de Jerónimo, la actitud y técnica de Juan Pablo Llaguno y la clase con un natural verdor de Antonio Lomelín, los tres ansiosos de progresar en su carrera, toreando.

Los astados fueron en general aplaudidos en su salida y en el arrastre, hasta que al final el púbico les pidió a sus criadores, Julio Muñoz Cano y a Roberto Viezcas, el que salieran a recibir un aplauso al final del festejo, por el interesante juego en conjunto de sus reses y en particular el comportamiento sobresaliente del cuarto de la tarde, bautizado como Vaquero.

El lote de Juan Pablo y el sexto de la tarde para Antonio, se quedaban cortos en su recorrido aspectos a pulir en el análisis de los ganaderos que incluye a Manuel, hermano de Julio socios de una ganadería de nuevo cuño pero que dio positivamente de que hablar en La México.

Jerónimo tuvo un año de mayor regularidad en el anterior y dio a los de Caparica, la lidia adecuada para realizar bellos lances y trazos en la muleta, con gran sabor y todo en el sendero del acento mexicano del toreo que recorrieran entre otros, Silverio, su tío El Ranchero Aguilar, El Callao, Manuel Capetiilo o El Pana, una vuelta al ruedo y una oreja fue su saldo triunfador.

En fin toros así, lanzan a los toreros como Jerónimo, como ya lo hicieran los toros de Torreón de Cañas también ejemplarmente bien presentados, a Juan Pablo Sánchez, lo cual nos induce a recordar lo importante de la presencia del toro de lidia serio en los ruedos.

Ese es el que pone a todo mundo en su lugar, que no se olvide.

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