
Heriberto Murrieta, con más de tres décadas de carrera en el periodismo deportivo y taurino, sigue siendo un paradigma.
A veces crítico, otras permisivo no deja de sorprendernos en algunas de sus columnas como la que a continuación reproducimos y que fue publicada en el diario El Heraldo el pasado sábado 10 de febrero del presente año.
Estimados lectores: ¿Ustedes le creen a Heriberto Murrieta? Sin duda es un periodista polémico y cuestionado, pero en muchas ocasiones ha demostrado cordura cuando ha tenido que defender la fiesta.
Ahora, ¿piensan que sus opiniones son sinceras? o ¿que sus opiniones contra El Juli o la ganadería de Teófilo Gómez son hechas por haber afectado los intereses de algún tercero?
Ustedes como siempre, al final tienen la mejor opinión.
Comodidad Por Heriberto Murrieta.
Una antigua problemática tocó fondo en la Monumental Plaza de Toros México.
La corrida del domingo pasado en la Plaza México terminó con triunfos de última hora. Lo más fácil hubiera sido olvidar todo lo que pasó antes de los toros de regalo, pero lo cierto es que salimos de la plaza con una sensación de burla hacia el público.
Evidentemente tiene culpa la ganadería de Teófilo Gómez, que lleva años alejándose de la bravura y vendiendo toros que parecen novillos, pero no debemos perder de vista que las figuras extranjeras son las que imponen los animales a lidiarse en los ruedos de nuestro país, ante la complacencia o la impotencia de los toreros mexicanos, que no parecen tener voz ni voto en una decisión toral, como es la elección del ganado que van a lidiar.
Sería impensable una temporada sin la presencia de las figuras extranjeras, por la sencilla razón de que son las que llevan gente a los tendidos y en cierta forma mantienen vivo el negocio y el interés de la gente por ir a los toros, pero en vista de que los toreros de acá se pliegan a sus lineamientos y no se manifiestan por encontrarse sometidos, es obligado invitar a la reflexión.
La prensa puede y debe consignar la exagerada comodidad con la que los mandones vienen a México, pero como ésta informa, opina y da testimonio, mas no ejecuta ni toma decisiones, corresponde a los actores de La Fiesta hacer algo para detener estos abusos o por lo menos fijar públicamente una postura al respecto.
Todo lo que comenté el domingo pasado en la televisión no es nada que no haya dicho antes. Ahí están crónicas habladas y escritas, libros y columnas en periódicos en los últimos 34 años para testimoniarlo. Quizá lo distinto fue el tono de hartazgo. Reventé. Es importante destacar lo bueno y buscar un enfoque positivo, pero hay situaciones que no se pueden tolerar.
Una tauromaquia como la de El Juli luciría mucho más con toros bravos y bien presentados. Ver a Julián con esos torillos no tiene chiste porque no le representan un reto. Cuando no hay sensación de peligro, el toreo corre el grave riesgo de parecer un juego. Ha apostado por lotes que pasan apenas con extremada justeza, en lugar de elegir encierros (que sí los hay) con edad, peso y trapío de ganaderías menos comerciales, pero con más dignidad y bravura. ¿Cuáles? Santa María de Xalpa, Los Encinos, La Joya, Barralva, Mimiahuápam, José María Arturo Huerta, Torreón de Cañas, El Vergel, Villa Carmela, Rancho Seco, Xajay, Montecristo, Garfias y Jaral de Peñas, entre otras.
Publicada en El Heraldo



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