Fallas de Valencia 2018: Doble y mentirosa puerta grande

Enrique Ponce, amo y señor con el medio toro, y López Simón a favor del ambiente, en hombros.

Por Carlos Ilián.

Novena corrida. Casi lleno. Toros de JUAN PEDRO DOMECQ/PARLADÉ (4), bajísimos de casta y muy pobres de presentación. ENRIQUE PONCE (7), de blanco y oro. Pinchazo hondo y cuatro descabellos. Un aviso (silencio). Bajonazo delantero. Un aviso (dos orejas). MIGUEL ÁNGEL PERERA (5), de verde botella y oro. Estocada caída. Un aviso (saludos). Cinco pìnchazos y bajonazo (saludos con protestas). LÓPEZ SIMÓN (6), de rosa y oro. Estocada. Un aviso (una oreja). Estocada (una oreja).

Tres horas de moruchos y cuatro orejas mentirosas. Ese puede ser resumen en titualr de lo vivido ayer en la plaza de Valencia. La corrida de Juan Pedro Domecq, incalificable por su moruchez, su falta de trapío en general y su endeblez ha sido, sin embargo, la perfecta colaboradora para que Enrique Ponce vuelva a liarla en su tierra, sobrado de sitio ante este tipo de toro. Y para que López Simón, casi sin creerselo, haya acompañado a Ponce en la salida en hombros por la puerta grande.

Tanto ruido no corresponde, ni por asomo, a lo que vimos en el ruedo. Vimos, eso sí, a Ponce como amo y señor ante los toros sin casta, esos que él trajina como nadie y que termina por convertir en sus perfectos colaboradores. De esta manera cuajó la faena de la tarde en el cuarto al que nunca dejó tropezar la muleta,al que entendió divinamente en los terrenos adecuados y con el punto adecuado para medir las escasas fuerzas del toro, dejándole tiempos de reposo, sin ahogarlo.

Una faena impecable en su concepción técnica y en la que dos tantas de naturales la hicieron notable. El alambicado final y un bajonazo delantero llevaron al paroxismo y a las dos orejas. En una aplaza más exigente ese sablazo no se premia por partida doble. Y si hablamos de exigencias la oreja que cortó López Simón al sexto resulta casi increible. El torero le anduvo con tiento por naturales y derechazos a un toro cojitranco. Faena de tintes grises y que una estocada maquilló para la reacción de la gente. La oreja del tercero, otra debilidad del público llegó dewspués de tandas ligaditas, sin hondura y de circulares a agarrado a los cuartos traseros.

Miguel Ángel Perera estuvo tan espeso como descastado resultó su lote.

Publicado en Marca

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Un comentario en “Fallas de Valencia 2018: Doble y mentirosa puerta grande”

  1. carlos por eso es la feria de fallas por tanta falla del publico que da orejas a los toreros cuando por el ejemplo del ultimo toro de lopez simon la oreja se la hubieran dado al toro y darle las dos orejas a ponce con ese bajonazo por eso es la feria de tanta fallas

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