Domingo de Resurrección, comienza Sevilla bajo la eterna sospecha sobre su viabilidad económica

Los toros capean la crisis con 5 millones de espectadores y 1.500 festejos este año.

Por Chapu Apaoloza.

Los toreros intentan guardar la calma en el patio de cuadrillas mientras se acerca inexorablemente la hora de la verdad. Al fondo, los tendidos de La Maestranza hierven en abanicos, saludos, abrazos y gente buscando asiento. En las calles fuera de la plaza aún chirrían las ruedas de los coches sobre las lágrimas de cera que han dejado en el suelo los cirios de los nazarenos. De pronto, suena el cerrojazo que abre las puertas al ruedo maestrante y da comienzo a la temporada en Sevilla. Es Domingo de Resurrección en la ciudad resucitada, quizás la fecha más mágica e importante de toda la temporada taurina. Todo es estreno, todo sucede de nuevo como una enorme primavera, también la fiesta de los toros que alcanza su altura de crucero y se enfrenta a lo impredecible y a la sospecha continua de la crisis. En lo único que se parecen taurinos y antitaurinos es que ambos están pendientes de las cifras de la tauromaquia, aunque lo hagan por diversas razones. ¿Cuáles son estos números?

La corrida del Domingo de Resurrección, por especial que resulte, es una más de los 1.500 festejos -corridas, novilladas, festejos de rejones y festejos mixtos- que se darán aproximadamente este año en España si se mantiene la tendencia de los últimos tiempos. En dos años, los festejos han caído en torno a un 8% anual. En la última década, el número de corridas de toros se ha reducido a la mitad, según las cifras del Ministerio de Cultura. En el sector se refieren a este escalón como “el ajuste” y en él han tenido culpa muchos factores: los propios de la sociedad, como la crisis económica, y las costumbres en el consumo de ocio que también supusieron un hachazo importante para otras industrias como la del cine. Y también la propia burbuja taurina, ligada durante unos años al boom económico del ladrillo y que, según los propios empresarios, había crecido por encima de la demanda natural de la tauromaquia en España.

En los últimos años, el ajuste sobre el que muchos se apoyaron para predecir el fin de la tauromaquia se ha calmado. Se diría que las cifras han terminado de aterrizar. La encuesta de hábitos culturales del Ministerio de Cultura -realizada sobre una muestra de 16.000 personas- es optimista sobre la tauromaquia. La cifra de espectadores a festejos taurinos está a tres décimas de volver a lo que era en 2007. Entonces llegó a un 9,8%. La última encuesta asegura que el 9,5% de los españoles ha acudido en el último año a algún festejo taurino, esto son tres millones y medio de espectadores únicos. La cifra está en trance de recuperarse, pues desde la anterior encuesta (8,5% en 2011), el público de los toros ha crecido un 11%.

En cuanto al número de entradas vendidas, la plataforma La Economía del Toro calcula en base a los datos de la Asociación Nacional de Organizadores de Espectáculos Taurinos que en España se han vendido cinco millones de entradas y que los españoles han asistido veinte millones de veces más a algún espectáculo con presencia de ganado bravo. Casi dos millones de esas entradas se han vendido en plazas de primera categoría, que son, por volumen, las que sostienen el negocio. A la plaza de Las Ventas asistieron el último año 973.000 espectadores, 180.000 a Sevilla, 155.000 a Zaragoza, 135.000 a Valencia, 70.000 a Bilbao y 180.000 a Pamplona solamente del 6 al 14 de julio durante las fiestas de San Fermín. Si cabe una comparación con la música en directo, a los 37 conciertos de la gira de Melendi, que es el artista que más espectadores convocó en España el pasado año, acudieron 208.000 personas. Unos 300.000 espectadores pagaron la entrada al Arenal Sound de Burriana en Castellón, el más multitudinario de los que se organizan en España.

Baja el IVA, no las entradas

Con estos números ¿cuál es la salud económica de la fiesta de los toros? Esta pregunta tiene una difícil respuesta, pues la tauromaquia es uno de los sectores más crípticos en cuanto a sus resultados. Sirve para hacerse una idea que la empresa Plaza1, que gestiona la Plaza de Toros de Las Ventas facturó en la última temporada 27 millones de euros: 19 de taquilla y 8 más en patrocinios.

El año pasado, los toros entraron en la rebaja de la tributación del IVA del 21% al 10% que supuso un alivio importante para los empresarios, no tanto para el público. En la mayor parte de los casos, las empresas taurinas no han repercutido en los precios de sus entradas ese 11% de relajo, lo que ha supuesto el enfado de muchos aficionados que no entienden la medida.

Los empresarios taurinos han declarado en diversos foros que no subieron el precio de las entradas cuando subió el IVA y ahora tampoco lo van a bajar cuando baje. Al parecer, Hacienda no es de la misma opinión. Con motivo de la reciente inclusión de la bajada del IVA también para las entradas de cine en la propuesta de Presupuestos Generales del Estado, Cristóbal Montoro apuntó que la rebaja del IVA cultural está encaminada a beneficiar al consumidor, no a la empresa. Montoro confirma que el descenso en el impuesto a las entradas de cine debe tener un reflejo en el precio de las localidades. “Es intención del Gobierno que esté en el precio de las entradas y no en el margen de beneficio de las empresas”, ha declarado el ministro que insiste en que “si se baja el impuesto es para beneficiar al consumidor”.

Fuente: La Información

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