Ocho con Ocho: Dédalo Por Luis Ramón Carazo

El tiempo dicen que se va como agua, otros comentan que vuela y hay mucho de razón, tanta que en el programa de la semana que recién termina de Taurinísimos que conducen Luis Eduardo Maya y Miriam Cardona, hubo un espacio especial para destacar la fecha del 15 de abril de 1988 día en que actuaron en la Maestranza de Sevilla, Curro Romero, Paco Ojeda y Espartaco.

30 años han transcurrido y al ver las imágenes recordé que fui testigo presencial de lo que constituyó un hecho histórico con el transcurrir del tiempo.

Me trasladé en el tiempo y recordé que fui a Sevilla con mi esposa Lorena quién iba embarazada de Azul y recuerdo con que ilusión fui a comprar los boletos de entrada para lo que iba a constituirse como mi primera experiencia en la emblemática plaza.

Como antecedente consigno que aquella feria se compuso de 13 festejos consecutivos, con participación de 25 toreros. Espartaco fue el que tuvo mayor número de actuaciones -cinco-, seguido de Curro Romero, Rafael de Paula y Paco Ojeda, con tres. En torno a los cuatro giró el abono, aunque hubo otros muchos toreros en los carteles que tuvieron interés para la afición.

Regreso al presente, pues el 30 de abril de 2018 habrán de actuar en un festival en Aguascalientes para el recuerdo de Miguel Espinosa Armillita, tres toreros que actuaron en la Feria de Sevilla de 1988, me refiero a Pepe Luis Vázquez, Ortega Cano y por supuesto a Espartaco, en la plaza centenaria de San Marcos ubicada en el jardín del mismo nombre.

Y tratando en pocas líneas de completar la historia, en un restaurant conocido como Donald que abrió sus puertas en 1973, de marcado ambiente taurino, con carteles de toros y fotos de matadores famosos, en ese sitio saludé a Filiberto Mira, quién nació en Olivenza, Badajoz, 3 de agosto de 1928 y partió a la Gloria en Chiclana de la Frontera, Cádiz el 18 de agosto de 2003, fue un periodista y escritor taurino español que desarrolló la mayor parte de su actividad profesional en Sevilla, ciudad a la que se trasladó con 7 años.

Como periodista colaboró en la revista taurina Aplausos y en diferentes periódicos locales de Sevilla como ABC y El Correo de Andalucía. También en programas radiofónicos, siendo algunos de los más populares el concurso Cruz de Guía y Los Toros, ambos emitidos por Radio Sevilla, emisora perteneciente a la Cadena S.E.R.

Para escribir su magnífico libro Hierros y encastes del toro de lidia, vino a México y entre otros sitios, mi padre y él convivieron en Jaral de Peñas, del recordado Don Luis Barroso, ahí por cierto se gestó la actuación de Alfonso Ramírez Calesero en un festival de la Cadena S. E. R. en homenaje del Arte del Toreo en la Maestranza, donde actuaron además del trianero mexicano; Alvaro Domecq a caballo, Manolo Vázquez, José Mari Manzanares, Tomás Campuzano y el novillero por aquel entonces (ahora avecindado en México) Manolo Tirado el 18 de octubre de 1980 con novillos de Bohórquez y de Juan Pedro Domecq.

Al saludarnos el 15 de abril de 1988, antes de la corrida en la que Paco Ojeda inmortalizó a Dédalo de Juan Pedro Domecq, me invitó por la noche a su programa Los Toros, yo pensaba que iba a ir a escuchar el mismo y mi sorpresa fue mayúscula, pues al terminar la corrida, me senté en un estudio a charlar de la tarde inmortal entre otros, con el médico de la Maestranza doctor Ramón Vila.

La de Ojeda a ‘Dédalo’ fue mucho más que la gran faena de la Feria de Abril del 1988, la emoción que aquel 15 de abril se vivió en La Maestranza fue la culminación de una tauromaquia distinta y de un concepto revolucionario, que desembocó en una de las obras más emotivas, el estilo de Ojeda, fraguado en la soledad del campo y que tardó tiempo en florecer.

Tanto, que pese a algunos éxitos resonantes como novillero sufrió la incomprensión y la indiferencia de profesionales y aficionados, que lo mantuvieron en el ostracismo hasta que la tarde veraniega de su confirmación en la plaza de Las Ventas en 1982 puso en vilo a los aficionados.

De ahí para el real, si bien en México por diferentes motivos, no tuvo esa trascendencia. Paco en 10 minutos dejó una lección para la historia el dominio de los terrenos del toro, la quietud escalofriante, por los cercanos embroques, por el cite en corto y el trazo largos, en redondo y hacia adentro, por el modo de ligar sin rectificar terreno, obligando al animal a girar sobre sí mismo en torno a un eje que a un tiempo le desafiaba en su camino y le obligaba a quebrar su trayectoria, fue una faena memorable.

Al finalizar Ojeda rubricó de una estocada recibiendo, en la que ‘Dédalo’ prendió al gaditano y le reventó la taleguilla a la altura de la rodilla, pero después de aquella inmortal faena que cimbró al mundo taurino, se convirtiera en un referente del toreo moderno.

El resultado completo fue: Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Tercera de abono. Cartel de ‘No hay Billetes’. Toros de Juan Pedro Domecq, y un sobrero de José Luis Marca en sexto lugar, de presentación muy ‘sevillana’ y de juego variado. Destacó el codicioso quinto.

Curro Romero, silencio y pitos;

Paco Ojeda, vuelta y dos orejas;

Espartaco, vuelta y oreja.

Hoy treinta años después la sigo recordando y lo quise compartir cuando en La México seis novilleros en busca de su futuro, pusieron un gran esfuerzo con los novillos de Real de Valladolid para seguir siendo; soñadores de gloria.

Foto: Archivo Arjona.

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