Fortes, en San Isidro: de cómo un error presidencial puede ser un gran triunfo

Por Antonio Lorca.

Javier Lorenzo, acreditado periodista taurino salmantino —uno de los pocos que mantiene semanalmente un suplemento dedicado a los toros en un diario— escribió hace unos días en Twiter un mensaje esclarecedor: “El presidente, que bastante ridículo hizo, que se quede con el trofeo bien ganado de Jiménez Fortes. Ahora, quienes mejor pueden premiar esa faena son los empresarios. Espero que no cometan la misma injusticia que el palco”.

Se refería, claro está, a la tarde del pasado 11 de mayo en la Feria de San Isidro, en la que se vivió una encendida polémica al negar el presidente la oreja que la mayoría de los tendidos solicitó para el torero malagueño tras una faena valerosa y arriesgada ante un complicado toro de Pedraza de Yeltes.

La discusión continuó a la salida de la plaza, en los medios de comunicación, en las tertulias y corrillos, y aún se habla hoy de aquel trofeo merecidamente ganado y que Fortes no paseó por decisión del palco.

Incluso habló el presidente, José Magán Alonso, a requerimiento de este periódico, y explicó que él no constató una petición mayoritaria y que, a su juicio, la faena no había sido merecedora de oreja.

El hombre, con buena intención, sin duda, se equivocó como yerra cualquiera. Pero lo que el presidente de la corrida no podía imaginar es cómo un grave error, que condenaba en principio al torero, se podría convertir en un triunfo para su carrera.

¿Qué ha pasado después? ¿Han cambiado las perspectivas profesionales de Fortes desde aquel 11 de mayo?

Ignacio de la Serna, apoderado del torero, está contento con la gran repercusión que ha tenido el suceso entre los aficionados y los profesionales del sector, que reconocen el mérito de Fortes, ignorado por el presidente.

Toma su agenda y cuenta que ya tienen plaza fija en la feria de Santander, y mantiene conversaciones con las empresas de Pamplona, Bilbao, Gijón, Antequera, Málaga y Zaragoza, entre las plazas importantes. “Y nos están llamando de localidades grandes —continúa— que quieren contar con el torero para devolverles, me dicen, la oreja que el presidente le negó”.

De la Serna concede una importancia capital a la presencia de la televisión en la corrida del día 11. “España entera pudo ver la gesta de Fortes, y creo que estamos recogiendo los frutos de una actuación que a nadie ha dejado indiferente”.

Fortes ya hizo el paseíllo en Las Ventas el Domingo de Ramos, el pasado 25 de marzo, cortó una oreja y la espada le privó de abrir la puerta grande. Y está anunciado en esta misma plaza después de San Isidro, el 17 de junio, con toros de Bohórquez, junto a Galdós y Álvaro Lorenzo.

Queda claro que la torería de Fortes no ha caído en saco roto y cómo un error presidencial puede ser el trampolín idóneo para una carrera.

Un caso diferente pudiera ser el de Javier Cortés, torero madrileño que el pasado 2 de mayo, y en esta misma plaza, protagonizó una tarde épica, impactó a los tendidos y acabó en la enfermería con una cornada de 20 centímetros en el muslo izquierdo.

Desde entonces, Cortés está plenamente dedicado a la rehabilitación de su pierna y para ello ha debido trasladarse a una clínica especializada en Sevilla. “Me está dando mucha guerra el nervio ciático”, se lamenta el torero, “sufro muchos dolores y los doctores me dicen que desaparecerán con el tiempo”.

De momento, su obsesión es llegar al día 7 de junio con la menor molestia posible. Esa tarde está anunciado en San Isidro en un desafío ganadero con toros de Rehuelga y Pallarés. “La pierna me molesta mucho todavía cuando toreo de salón, pero estaré en la puerta de cuadrillas junto a Iván Vicente y Javier Jiménez”, asegura.

Dice que mantiene unos recuerdos muy bonitos de la corrida del 2 de mayo. “Llegar a Madrid y ver al público entregado y escuchar sus olés es algo grande”, afirma.

¿Pero ha tenido repercusión la oreja que paseó Javier Cortés el pasado 2 de mayo?

“Desgraciadamente, no”, afirma el torero.”El teléfono no ha sonado como esperábamos; pero es pronto, quizá”, se consuela. Reconoce, no obstante, que lo han llamado de algunas ferias, aunque no se ha cerrado ningún cartel. “Quizá, esperan a ver qué pasa el día 7”.

Esa corrida será el punto y seguido de una carrera “bonita, pero muy difícil, —asegura Cortés—, porque he estado sin torear mucho tiempo; ni una vaca he tenido para poder entrenar, y solo el afecto y el ánimo de las personas más cercanas han impedido que tire la toalla”.

Al final, como asegura, Ignacio de la Serna, apoderado de Fortes, la presencia de la televisión es fundamental para la carrera de un torero en el siglo XXI. Gracias a la pequeña pantalla está recogiendo los frutos de una actuación especial.

Cortés, por su parte, no escucha el teléfono mientras trata de recuperar la estabilidad de su pierna derecha. El día 2 de mayo no hubo televisión en la plaza de Las Ventas.

Publicado en El País

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