La Glorieta sueña con el Destino / Gran actuación del mexicano Miguel Aguilar

El mexicano Miguel Aguilar desoreja a un eral de Adelaida premiado con la vuelta al ruedo en la última clase práctica de la primera fase del Destino La Glorieta, que volverá a esta plaza en septiembre con la fase final

Por JAVIER LORENZO.

Otra noche de fiesta en La Glorieta que volvió a batir el nivel de asistencia con cerca de ocho mil espectadores, con los tendidos repletos, las gradas llenas y más espectadores aún en las andanadas, que hasta este jueves no se habían abierto, y de las que colgaron loscarteles de la Feria recién presentada. Las noches de toros han sido toda una declaración de intenciones de la afición, ha demostrado que existe pero que hay que trabajar y pensar en ella para convencerla y recuperarla en la Feria. La semilla ahí está, miles de jóvenes y de niños en los tendidos cada noche es el mejor argumento para pensar en el futuro y trabajar pensando en él. A la empresa le han llenado la plaza, le han demostrado que hay afición y gente con ganas de ver toros; en sus manos está ahora frotar la lámpara para encontrar el misterio de devolverle la ilusión a la gente por volver a la plaza también en la Feria, cuando llegue el momento de rascarse el bolsillo y pasar por taquilla. Y no sólo la tarde de Roca Rey, por la que este jueves ya suspiraban aficionados en los tendidos.

La noche mantuvo el interés y se desbordó la pasión en el tendido. Siguieron embistiendo y bien los novillos en una velada en la que el toreo más caro lo puso Jorge Molina; el arrebato y la conexión con el tendido vino de la mano de del mexicano Miguel Aguilar, que ejecutó la que ha sido hasta ahora la estocada del certamen al tercero, mientras que el berrinche de la noche absorbió a Fabio Jiménez. Abrió la función un templado y cadencioso saludo capotero de Jaime González. La presidencia perdonó a Fabio Jiménez los tres avisos cuando se enrocó con la espada y al novillo de Adelaida Rodríguez se le premió con una vuelta al ruedo cuando el público pedía enfervorecido el rabo para Aguilar. La plaza estalló como un trueno cuando, en corto y por derecho, enterró la espada en lo alto en fenomenal estocada a un novillo que casi salió muerto del embroque y que antes había tenido movilidad, duración y entrega en cada embestida.

Con dos faroles de rodillas abrió la función Jaime González que rápido se olvidaron cuando meció con gusto el capote a la verónica. El de López Gibaja tuvo buen son pero salió desentendido en ocasiones. El torero de Écija estuvo suelto y fácil ante un eral de poca entidad, que tuvo nobleza y bondad. Terminó rajado y huidizo. González se metió la gente en el bolsillo en una buena tanda de derechazos de rodillas que puso aquello en ebullición. El torete amagó con irse sin terminar de marcharse. En las huidas finales del novillo Jaime González se atropelló en las manoletinas de rodillas que terminaron en la puerta de chiqueros.

A Jorge Molina le costó cogerle el punto al noble novillo de Ramon Rodríguez al que la nobleza se le escurría entre las manos por su poca fortaleza. Tardó en centrarse el torero y cogerle la distancia y sobre todo las alturas. Apretó demasiado pronto y dio con los huesos de su oponente en el suelo; antes de cogerle el punto y enseñar y encandilar con su buen concepto, vertical, cadencioso y clásico. Asentado, fue ganando enteros y cogiendo fuerza la faena para brotar el buen aire del torero. Recogió y se fue detrás de las embestidas en larguísimos pases de pecho. Valor, facilidad y recursos al final en el que ambos se acoplaron. Se hizo un silencio sepulcral cuando entró a matar, y pinchó con una espada que dolió a todos.

A Miguel Aguilar se le escapó la muleta cuando se enterró de rodillas para interpretar un farol en los medios con el que prologó su faena. Lejos de acongojarse repitió la treta y de ahí en adelante ya navegó como pez en el agua, con entrega y pasión en todo lo que hizo. Sosteniendo y sujetando embestidas con movilidad pero no siempre contenidas; ambos, novillo y novillero, compartieron la emoción y la intensidad de su entrega. Nada quedó pendiente en ninguno de los dos. Y los dos salieron triunfadores.

Arrebato tuvo el saludo capotero de Fabio Jiménez que abrochó con una torera y larga brionesa de remate. Le costó soltar los nervios y alargar el brazo en los primeros compases y en toda la faena cruzar la línea de fuego para no citar siempre al hilo del pitón. Parecieron más las ganas que el acierto. Fruto de esa decisión llegó una espectacular voltereta cuando se quedó en la cara sin tocar en el intento de una arrucina de la se salió disparado por los aires. En toda la faena tuvo más arrojo y ganas que compromiso. Tras el palizón pareció soltar lastre y los naturales finales viajaron con más soltura y largo trazo, alzándose como lo más logrado de su actuación antes de jugar a la ruleta rusa en imposibles manoletinas y de encasquillarse en una suerte suprema que le llevó a los tres avisos que el palco le perdonó cuando el berrinche ya era incontenible. A esas alturas de la noche cerrada La Glorieta soñaba de nuevo con el Destino. Volverán a encontrarse en septiembre. Tras el paso del certamen por cuatro localidades de la provincia. El sueño será hasta entonces con el ambientazo, la ilusión y la magia de las noches de julio y toros en las que la plaza gozó su mejor versión. La que anhela para los días de Feria.

LA FICHA

Cerca de 8.000 espectadores en noche de agradable temperatura.

ERALES DE ANTONIO LÓPEZ GIBAJA (1º), noble y repetidor pese a los amagos de rajarse y quererse ir; RAMÓN RODRIGUEZ ´ESPIOJA´ (2º), noble pero muy flojo; ADELAIDA RODRIGUEZ (3º), encastado, fue premiado con la vuelta al ruedo; y SÁNCHEZ HERRERO, noble.

JAIME GONZÁLEZ (verde esperanza y oro) (Escuela taurina de Écija) Pinchazo, estocada y descabello (oreja).

JORGE MOLINA (verde manzana y oro) (Fundación El Juli, de Arganda del Rey) Dos pinchazos y estocada (vuelta al ruedo).

MIGUEL AGUILAR (verde botella y oro) (CITAR de Guadalajara) Gran estocada (dos orejas con petición de rabo).

FABIO JIMÉNEZ (Escuela taurina de Salamanca) Dos pinchazos, tres descabellos, tres pinchazos y seis descabellos (silencio tras aviso).

Publicado en La Gaceta de Salamanca

Anuncios

1 comentario

  1. miguel aguilar es hermano del tristemente fallecido mario aguilar que jamas le dieron oportunidades como se las han dado a diego silveti y cia..era un torerazo

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s