Así vio la prensa la actuación de Luis David Adame en San Sebastián

Luis David Adame. Foto “Luis David” Twitter.

De SOL y SOMBRA.

Zabala de la Serna – El Mundo: Luis David Adame se dejó ir un lote de triunfo en la segunda tarde de la Semana Grande de San Sebastián.

De los Toros del Parralejo, el de mayor nota, mejor estilo y hechuras más armónicas, cayó en manos de Luis David. Guapo Molinero. Que ya de salida colocó su chata cara en las verónicas acinturadas y bien voladas del mexicano. Midió el castigo ante el aparente contado potencial. Sólo aparente. Porque se vino arriba. El galleo por chicuelinas y el quite por saltilleras alegraron a la parroquia. La faena fue de más a mucho menos. Desde el prólogo que nació con una arrucina extemporánea y murió con un pase del desdén pasando por el toreo fundamental. Los largos y ligados derechazos prometían pese a la escasez de reunión y embroque. La velocidad se mantuvo por encima del compromiso, cada vez menor. Tres naturales notables enseñaron lo que podía ser el toro -¡ese pitón!- y todo lo que no se aprovechó. Por fuera el torero, la colocación y el trazo. Unas bernadinas cambiadas como cierre y cortina de humo. La espada no arregló el entuerto. Y las mulillas arrastraron a Molinero íntegro.

En el lote de Luis David también entró otro buen toro, el último de la desigualona corrida. Bulló el capote del hidrocálido. En el saludo por verónicas y chicuelinas; en las rogerinas al paso; y en el malabarístico quite de Zapopán. No lo sangró apenas en el caballo. La apertura por cambiados puso la llamada de atención en la abundante labor. La bondadosa embestida le valió a Adame para desplegar una tauromaquia despegada y ramplona. Los circulares invertidos como máximo exponente de la creatividad… La embestida decreció en el kilométrico metraje. Normal. El broche por luquecinas y un desplante a cuerpo gentil. Todavía, después de tanto todo para nada (José Hierro) quiso matarlo en la suerte de recibir. La estocada fue finalmente al encuentro. Pasada y de muerte retardada. Dos descabellos; un aviso. El generoso público pretendió premiarle. Paseó la vuelta al ruedo Luis David con el gesto contrariado. El enfado sería por no desorejar de verdad un par de toros tan boyantes. Digo yo.

Carlos Ilián – MARCA: Como el año pasado el lote de El Parralejo se lo llevó el mexicano Luis David Adame y en su intento de aprovechar tan suculento manjar de bravura y buen estilo terminó por enredarse en dos faenas que fueron un auténtico tutti frutti. Utilizó los circulares invertidos y el cambio de mano para tapar lo que no hizo en el toreo fundamental. En el tercero corrió la mano en un natural larguísimo como homenaje a la clase del toro, pero fue solo un chispazo. En el sexto le pidieron la oreja después de dos intentos de descabello. El palco la negó.

Antonio Lorca – El País: Y no les anduvo a la zaga el mexicano Adame, muy variado con el capote, superficial como pocos con la muleta, acelerado en todo momento, bullanguero, deshilvanado y mal con los aceros. Trazó una buena verónica en el recibo a su primero, otras dos de calidad al sexto, y el público se divirtió -por primera y única vez en toda la tarde- con un quite por vistosas zapopinas. Es verdad, no obstante, que le pidieron la oreja del último con más pañuelos que los que se vieron en la petición para Curro Díaz; este la paseó y Luis David no. Habría que preguntarle al presidente…

Patricia Navarro – La Razón: «Molinero» sí que trajo al ruedo de San Sebastián cositas buenas. Fue bravo y encastado. Y repetidor. No pasaba por ahí como si nada, sí pasaba por ahí como si todo. Luis David intuyó lo que tenía delante, al menos en los primeros compases de la faena. La comenzó agudizando más el ingenio, con las arrucinas por la espalda y buscando el factor sorpresa, que el toreo fundamental, al que le costó llegar y construirlo. En ello se disipó la faena antes de hacerse fuerte. Sorprendió de nuevo con unas bernadinas al filo y una espada sin contundencia. Suavón fue el sexto. El lote se lo llevó el mexicano. Por lopecinas el quite. Temple en la muleta. Cuando quedaba todo que decir. Imprimió el torero suavidad, ante las repetidas arrancadas del animal, pero sin acabar de embrocarse con él, siempre en línea y resolviendo la falta de estructura de la faena con los socorridos circulares. Con la estocada… se fue la tarde.

COPE – Más que manejables, sino bravos y con claras posibilidades fueron los dos que compusieron el lote de Luis David, que salió decidido con ellos a repetir ese triunfo en el coso donostiarra que los dos astados le sirvieron en bandeja.

Desde que saludó al primero con una larga cambiada de rodillas, el mexicano bulló con el capote, tanto a la verónica como en los quites y galleos, llevando el engaño por delante o a la espalda, o incluso haciéndolo volar como en las vistosas zaponinas que le instrumentó al sexto. Quiso hacer de todo Luis David, aunque siempre con un punto de ligereza y ansiedad que fue de lo que tuvieron especialmente sus faenas de muleta, tanto al tercero, que se vino arriba en banderillas, como al sexto, que resultó tan noble que hasta pecó de cierta sosería. Ambos trasteos fueron variados, con muletazos y adornos de todas las marcas, como decían los clásicos, incluidos los repetidos y manidos circulares por la espalda, solo que al toreo fundamental del azteca le faltaron matices tan importantes para calar en el tendido como son el reposo, el ajuste y la sinceridad en los cites. De todas formas, a Luis David le pidieron la oreja del sexto con más fuerza que antes se había solicitado otra para Curro Díaz en el cuarto, sólo que esta vez el presidente, que antes se pasó de generoso, no tuvo el pañuelo tan suelto.

Andrés Amorós – ABC: Luis David, el segundo de los Adame, fue aquí el triunfador, el año pasado. Destaca por su facilidad y entrega (ha sufrido varios percances). Luce variedad con el capote en el tercero, apenas picado. El toro, encastado, se viene arriba en la muleta, embiste con prontitud y alegría, repite hasta atosigar al diestro: alterna lo clásico con lo efectista, en un trasteo desigual, mal rematado con la espada. Lancea vistoso en el último, quita por zapopinas. El toro embiste dormidito, le deja estar muy a gusto, ligar templados muletazos. Aunque el toro está parado, se empeña en citar a recibir y agarra la estocada pero falla con el descabello: petición no atendida por el presidente.

Twitter @Twittaurino

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