San Miguel Sin Espadas – Milagroso Toro Bravo en San Miguel El Alto.

Juan Pablo Sánchez en el derechazo al cuarto. No hubo más opción.

La lucha, la perversidad y la acechanza de la que ampara San Miguel Arcángel, gladiador epónimo, aparecen al menos en un breve pero interesante capítulo que hace notar lo único taurinamente digno de reseña en la última corrida de Feria en el bellísimo San Miguel El Alto y su aun más hermosa plaza. La casta aparece cuando se piensa perdida, el orden que brinda el toreo alumbra cuando hay, al menos, un momento de compromiso que frena el caos de una plaza cuyo tendido se disloca pero que en el fondo muestra su predisposición al arte del toreo. Todo se derrumba gracias a la chabacana actuación de Sergio Flores, la ya permanente desigualdad de Arturo Saldívar, la desesperante inutilidad con la espada de Juan Pablo Sánchez y un ganado que en el resto de la tarde, simplemente, da pena.

Por: Luis Eduardo Maya Lora  De SOL Y SOMBRA.

 

Solo la vista de la cantera rosa de San Miguel El Alto paga todo lo que implica llegar a tan distinguida población alteño jalisciense. 

 

Cantera es buen gusto, solera y refinación. 

 

Todo esto se traslada a una Plaza en camino de su bicentenario, bien nombrada con el nombre de Carmelo Pérez, dotada de una preciosa arquería con remates canteranos y cantera labrada, que solo puede verse rebasada en belleza por las mujeres que adornan su tendido. Que todo se parece a su dueño. Porque, no olvidemos, los alteños y alteñas de San Miguel son los dueños de la Plaza.

 

Y para este año los arrendatarios del coso traen dos carteles en papel, buenos. Pero en este segundo y último episodio taurino de la Feria, una ganadería grande como Barralva echa a perder el asunto completamente. Porque siempre hemos creído que en las ganaderías grandes sí distinguen entre las Plazas a las que lidian por eso más vale no traerlas aquí. Sobre todo habiendo no pocas ganaderías en la región.

 

La corrida, además de terciada, es fea. Escandalosamente sospechosa de pitones. Casi de desecho en su parte más impresentable, débil y a menos, el resto.

 

Así tenemos que el lote de Juan Pablo Sánchez es muestra del mexicanísimo “A’í se va”… O sea, el compromiso es no comprometerse demás, solo guardar las apariencias, echar un horrible astado, de fea hechura para abrir plaza, corto de cuello y cornipaso, manso hasta decir nomás. Sanchez mide el puyazo, apenas picotazo, destaca al natural en una tanda de muy completo y realizado trazo, lo mismo que una por el lado derecho antes de que el barralva diga no, gracias, hoy no he venido a embestir. Ni Sánchez a matar. Bajonazo, pinchazos y descabello. Un Aviso.

 

Entonces la Plaza que tiene un tendido de sol alebestrado por la ignorancia, el relajo y el jolgorio de un grupo de asistentes, poco taurinos, pendientes de la juerga y el alboroto, que abuchean al picador tan solo al salir, toma irracionalmente partido por el igualmente feo segundo, un toro nervioso que su hechura promete muy poco pero que tan solo pasar por el capote de Saldívar y apretarle lo hace ver mal, se anticipa que el tercio de varas, ante tal escenario, podrá ser terrible.

 

Pero no, a veces, los milagros también ocurren.

 

Entonces el burel mete la cabeza fuerte y abajo, Guillermo Cobos se agarra de un buen puyazo en lo alto y, como cosa sorprendente, la gente, que de esto entiende poco pero siente mucho, sabe que hay un peligro franco, una sensación de emoción válida y natural que el riesgo existe porque al salir el toro busca pelea, se va para arriba y más cuando Saldívar decide no picarle más, en muy arriesgada decisión.

 

Y de ahí el asombro crece más porque el toro es el dueño absoluto de la escena, por su firme paso e intimidante mirada se hace amo y señor del ruedo, aprieta a las cuadrillas, esta agrupación que de plano no da una, que se ven en complicación cuando en un zafarrancho total, uno es levantado, otro tropezado y nadie es capaz de mandar.

 

Apenas y se completa el tercio de banderillas.

 

La cuestión, tanto para los entendidos como por los que sienten sin entender, es ver si alguien es capaz de parar a este negro y anovillado burel. Y someterle. No se sabe pero se siente. Arturo Saldívar hace por fin lo más torero de la tarde. Empieza por bajo con el nervio del toro palpable, la Plaza que calla bajo el sol y es capaz de someter, de hacer que el toro detenga las patas. Que el toreo empieza cuando el toro para. Y, tras el inicio alternado y por bajo, Saldívar echa adelante la muleta con la derecha, se queda firme, se da a ligar y somete abajo al astado que se vuelca hacia el trapo apretando al torero quien resuelve el quinto pase con el de pecho arriba tras el cambio de mano.

 

La gente estalla reconcilia la actitud torera cualquier otra sensación de desapego, porque cuando el toro bravo se aparece, aun este anovillado, la gente se centra, los vendedores se detienen y las cosas, por un instante al menos, vuelven a su sitio.

 

Lo malo es que solo es un momento, Saldívar se pierde con el cuento de la música

 

Por ello su faena se reduce a una tanda más donde ese paso tan necesario que gane tras el cuarto pase no llega como tampoco el toreo al natural donde el toro, sí, exigía más y por donde, claro está, más valía. Saldívar echa para atrás tras el cite, no se lo juega, para qué, si aquí, dice el oficialismo, “no pasa nada”, algunos, tristemente, lo ven como “pueblo”. La faena derechista es ensayo de lo que pudo ser. La faena, con el toro desarrollando algo de sentido al final no rompe a donde apuntaba, manoletinas finales y uso fatal de la espada. 

 

Una oreja más que benévola.

 

Saldívar está instalado en la más terrible frivolidad y desigualdad.

 

Imposible con el manso quinto que le engancha y desarma con el capote. Lo mismo con el de regalo de La Punta, manso y soso que le hace ver rápido y sin firmeza, todo lo que no muestra con el segundo. Con las grandes plazas a la vuelta de la esquina alarmante es el estado de este torero.

 

Sergio Flores ya agarró el modo, el son digamos a la gente. Chabacaneo claro aun  con momentos de torería como los lances al burraco, de línea española, tercero. Un trincherazo genial al iniciar la faena pero luego llegó la chapuza de la música y la muestra de la más corriente y apurada versión de este torero que tras rodillazos, molinetazos no ha sido, como sus compañeros de cartel, capaz de dar la muerte por lo alto, acaba tirándose al callejón. 

 

Aun así la oreja llega, gracias al bajonazo confundiendo a la asistencia.

 

Lamentablemente.

 

Sánchez con el más hermoso de los seis titulares tiene la mala suerte que el astado parece lastimado de los cuartos traseros y no se puede desplazar. Sánchez no atina con la espada, preocupante que pasan los años y el hidrocálido no puede manejar el estoque con solvencia. Afortunadamente, San Miguel Arcángel hace siempre buen uso de la espada. Y por eso a San Miguel pedimos, como dice su oración, arrojar allá abajo, a todos los espíritus malignos dispersos por el mundo.

 

El mundo taurino lo agradecerá porque la Afición lo necesita.

 

Así sea.

 

Twitter: @CaballoNegroII.

 

RESUMEN DEL FESTEJO.

 

San Miguel El Alto, Jalisco. Plaza de Toros Carmelo Pérez. Feria de San Miguel Arcángel, 2018. Sábado, Septiembre 29. Segundo y último festejo de Feria. Lleno en tarde espléndida de cielo, sol con apenas unas ráfagas. Palco condescendiente, mitad de la concurrencia ávida de jolgorio.

 

7 Toros, 6 de Barralva (Divisa Celeste, Amarillo y Azul) Totalmente sospechosa de pitones, desigual en presencia: horrible por chico y de fea cabeza el primero, alto y serio el burraco tercero que dura poco pese a su buen inicio. El cuarto hermoso por reunido y bien hecho pero débil y manso, fallan por falta de fuerza y casta quinto y sexto. Destaca el feo pero muy interesante segundo que derriba en un único encuentro y se va para arriba encastado y bravo siempre a más, inédito por el pitón izquierdo; Y 1 de La Punta (Divisa Rojo, Plata y Oro) Séptimo, sobrero de regalo, bonito serio, sospechoso de pitones y soso en su juego. El segundo, número 346 de 476, “Tío” nombrado debió ser homenajeado con el Arrastre Lento dada su casta y bravura.

 

Juan Pablo Sánchez (Granate y Azabache) Silencio tras Aviso y Oreja. 

 

Arturo Saldívar (Nazareno y Oro) Oreja, Silencio y Ovación. 

 

Sergio Flores (Obispo y Oro) Ovación y Palmas.

Los tres espadas matando por todo lo bajo, terriblemente mal usado el estoque por parte de la tercia.

 

Mal la Autoridad al ceder e inadecuadamente premiar a primer y tercer espada.

 

Bien a caballo los picadores Guillermo y Héctor Cobosal picar al segundo y cuarto respectivamente. Pascual Navarro toda la tarde fuera de sitio y fuera de forma.

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Un comentario en “San Miguel Sin Espadas – Milagroso Toro Bravo en San Miguel El Alto.”

  1. Mismo cartel que en Juriquilla hace 15 días, Juan Pablo Sánchez sigue mal con la espada, y una pena que estos toreros sigan por el camino de escoger encierros así, mansos, faltos de fuerza, manipulados de pitones, si se trata de reducir el peligro lo más que se pueda y engañar al público, mejor que se dediquen a otra cosa. La disposición de un torero comienza antes de salir al ruedo.

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