Regia Obertura de Ventura – Bueyada de Barralva, Ponce cae en su Propia Trampa.

Ventura a la garrocha marca el camino que recorre “Fantasma”.

De no ser por la presencia de Diego Ventura, donde el histórico momento vivido durante el cuarto toro desata emociones y pasiones, de no ser porque Ventura da un golpe de timón en pleno ruedo de la Monumental con su avasallador despliegue, el festejo inaugural habría quedado reducido a moronas, derrumbado por la terrible presencia y juego del alicaído hierro de Barralva, que confirma los peores temores posibles y hace buenos los augurios de que su línea mexicana no está a la altura de los grandes acontecimientos. En ello tropieza mayúscula y penosamente Enrique Ponce, en horas bajas por propia voluntad al no ver más allá de lo mismo siempre. Arrastra a “El Payo”, corneado y vapuleado, y a Luis David que entra a la historia del festejo demasiado tarde.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Solo la cerrazón, solo la necedad, solo la desidia son las causas por las cuales el resultado de la tarde inaugural ha sido tan lamentable para los de a pie.

Barralva echa una bueyada, por juego. Inaceptable por presencia.

Pero como no hay resistencia taurina por parte de la Autoridad, el régimen tiene puerta abierta para la tan socorrida autocomplacencia. Esa es la razón por la cual a la empresa le importe muy poco qué echan por toriles. ¿Qué otra? Enrique Ponce cae en un sofisma que él mismo, a pesar de todo su poder y capacidad, ha construido: El toro mexicano de cuento. como demuestra con el pequeño, por dentro y por fuera, primero. Uno de esos ejemplares que la Afición abomina pero que él defiende sin necesidad alguna.

No importa su correcto y asistencial proceder ante el invalido primero cuando una característica como la nobleza, que se encuentra tan extendida en las plazas de toros pero muy frecuentemente drena todo el drama del asunto taurino, hace presa de la situación. Y carga con todo el interés. Ponce tropieza con el barralva manso y débil, a pesar de los naturales y la correcta altura. Nada de eso vale ante un público al que le vale muy poco todo y que hace notar su dureza con indiferencia.

Y el reclamo ante la baratija de oreja que afloja Jorge Ramos.

Primera de varias tropelías.

Esto ocurre tras la primera aparición de Diego Ventura en siete años en La México. Donde enfrenta a un negro toro del rejoneador en retiro, hoy ganadero Enrique Fraga. Negro astado, ligero de carnes pero no por ello menos serio. A este, Ventura pega un rejón, el primero, que condiciona su tranco y, dada la defectuosa colocación, incide en frenar la acometida a la que le termina faltando la casta para soportar la exigencia, los pasos precisos, los golpes de cincel en el lugar exacto que son los quiebros, las batidas, los cites plenos de valor y el toreo por el terreno de adentro de Ventura.

Que se devora al negro toro y su juego resulta poco para el tremendo sitio del lisboeta que se regodea en las cortas, el toro muy cosido de la grupo y alguna pirueta alimentan la emoción justo antes de decaer el juego del burel.

Falla a la hora de la verdad pero la ovación deja en alto la expectación para el cuarto.

En el intermedio “Payo” y Luis David ruedan en lo anodino por culpa en gran parte de segundo y tercero, de mejor presencia pero de peor juego que el primero. Se salva el quite por chicuelinas del hidrocálido donde se templa y en donde, a diferencia del mismo quite hecho por Ponce, se le corea fuerte y se palmea de igual forma al rematar con bella rebolera en plenos medios. Solo que los barralva dicen no en la muleta y ambos toreros se notan con dudas y sin mayor alcance técnico y artístico además de fallar con la espada.

Entonces llega el inicio del concierto mayor.

Y la obertura de Ventura, en este su comienzo de una nueva obra tras la ópera prima de hace años, llega en medio de aquel demoledor concepto de Wagner, “arte es la obra total”. Esto, no obstante, lo despliega ante un muy discreto en presencia jabonero sucio, al que su capa tapa perfectamente y cuyo juego, alegre y con poder en el tranco, confirma su bonita hechura. Llama la atención al entradón su capa del color del jengibre y su bautismo, “Fantasma” nombrado y la imagen que brinda es la de perseguir con singular brío las bridas que Ventura dirige fantástico.

Un despliegue perfecto de métrica, de acentos y crescendo, de exactos silencios.

De escalas que se elevan al ligar y alternar perfectamente sus cabalgaduras.

Desde la aparición, a la garrocha, del bayo “Bombón”, encela sin dar tiempo alguno a que el astado lo piense, logra que el tema de su tiempo inicial prosiga al sentir la fuerza de la embestida y decide solo dejar un rejón que brinda aire y asiste una posible falta de fuerza en una embestida que se torna alegre y acomete bravo al envite del alazán “Sueño” con el que las tres banderillas que siguen desafían al toro con la bravura del propio caballero al citar en el tercio de espaldas a las tablas, provocar la arrancada yendo hacia atrás para luego clavar, la valentía no alcanza para describir la actitud de Ventura, más cercana a la bravura del toro en el desafío de cada cite en el centro del ruedo o en el tercio de espaldas sobre las rayas.

Ventura hace explotar al personal, no solo al clavar o preparar montando al bayo “Gitano” incluso fuera de las suertes dada la sensación

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Ventura citando cambiando el viaje en rectitud a la línea de ataque de “Fantasma”, bravura en el cite a caballo. Foto: @toroestoro.

de poderío y la ligazón maravillosa en su toreo al hilo de las tablas y las pasadas por dentro, donde notamos que el tranco de “Fantasma” baja ligeramente. Pero ese hilo mantiene su camino y su impacto al lograr un momento sublime en plenos medios de la Plaza. Ahí, Ventura encuentra el aire ideal para dejarse llegar a “Fantasma” y clavar dos banderillas al violín y una en quiebro perfecto, con regio aire de palacio con el que se deja llegar al toro, en perfecto embroque y tiempo.

La emoción es sublime. Y desencadenada.

Porque Ventura aprovecha a “Gitano” fantásticamente, con las piruetas en plena cara y donde la obra está llegando a un paroxismo insospechado. La Plaza México se eleva gracias a la insuperable fuerza de expresión, la asombrosa unidad de la obra y la entrega venturista con la totalidad de su despliegue que agrupa tauromaquias que desarrolla un estilo propio y que cierra con “Dólar” en reunidísima banderilla y par a dos manos tras remover el cabezal del tordo porcelano en momento sensacional, algo de esencia lleva ese par a dos manos que se vuelve el punto sin retorno de la inacabable pasión.

Todavía las cortas, en secuencia puntual y breve, en apenas un palmo de terreno sobre los lomos de “Toronjo” dejan la escena en suerte para el momento de la verdad.

Que no llega gracias a falsos cantores.

A la cobra.

A la nula resistencia del Juez.

Y sobre todo a la mala decisión de Diego Ventura.

Con la historia en la mano, para sí, para la propia tauromaquia y la Plaza México, negocia, pacta y cambia la salida en hombros, que habría sido apoteósica por los trofeos de hule, de mentira y sobre todo de indecisión. Porque, estamos seguros, de definir con el rejón de muerte, a lo mejor la petición no habría sido solo de rabo… lo decimos y lo firmamos.

Aun se dio a pegar muletazos con sabor y arte, evocando levemente a Arruza en su postrero 1966. Si Ventura quería hacer historia, dejar una obra no inconclusa, develar el misterio de la hora final, este ha sido el momento exacto, enfrentar el abismo y la posible decepción y superarla con el supremo donaire de la verdad taurina.

Y nada mayor que la verdad de la suerte suprema.

Indulta a un toro que no lo merece, como ninguno otro que es enviado a la Plaza, para fingir un final feliz.

La decepción, la muerte, enfrentémosla, el indulto es el algodón de azúcar y el oropel.

Nada cambiaría la tarde condenada por Barralva al hartazgo de Ponce, una cornada al desconfiado “Payo” y al retraso en tiempo de Luis David que tardó años en entender al manso sexto, que en cites invertidos y con la cara tapada tuvo un momento de embestida. Ese manso, ya echado prendió al puntillero Fernando Ríos, subrayando la mansedumbre que ya anunciaba al haber picado maravillosamente por el joven Daniel Morales en la querencia que como un rayo dejó caer el chuzo ante un toro que requería esos cites invertidos y los medios mucho antes, así como el estoconazo al volapié.

Y nosotros que requeríamos para la reconciliación del alma taurina la salida a hombros.

La confirmación de la obra como acto total perfectamente finalizado y rematado.

Menos mal, sabemos, que lo de ayer de Ventura, es tan solo el principio.

Tan sólo el comienzo de la obra total a través una maravillosa y rotunda obertura.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2018-2019. Domingo, Noviembre 11. Primer festejo de Temporada. Corrida Inaugural. Tres cuartos de plaza en tarde espléndida de clima, apenas fresca con poco viento, se despeja el cielo previo al paseíllo y con ello llega el hermoso ambiente y la gente guapa al tendido. Mal la autoridad que preside al no guardar el orden en el quinto turno de lidia ordinaria luego de la cornada al segundo espada, lo mismo que al premiar equivocadamente al primer espada luego del primero de lidia ordinaria y al indultar al segundo para rejones. Plaza mal iluminada, sin uniformidad y oscura a partir del cuarto turno.

Se guarda minuto de homenaje por el sensible fallecimiento a los 93 años de edad de Heriberto Lanfranchi, Juez de Plaza anteriormente. Finalizado el paseíllo se los actuantes y monosabios se manifiestan en contra de iniciativas contrarias a su fuente de trabajo.

8 Toros, 2 para rejones de Enrique Fraga (Divisa Morado, Blanco y Verde) que sustituye a la anunciada Villa Carmela. Desiguales de presentación y juego. Serio el primero negro apenas girón, bien presentado y serio por delante, afectado en su juego tras el primer rejón defectuoso, vino a menos en su juego pese a su buen tranco inicial. Destaca el segundo, cuarto de la lidia general, resulta bravo para la cabalgadura con tranco alegre, no obstante toma un solo rejón y queda parado al final del segundo tercio de la lidia. Indultado exageradamente. Y 6 de Barralva (Divisa Rosa, Azul y Amarillo) Desiguales de presencia de muy feas cabezas, impresentables para la categoría de la Plaza el lote del primer espada. Mansos en lo absoluto, sin fuerza ni casta. Pitados en el arrastre dada su lamentable y patética condición. El sexto pese a lo manso encuentra en los cites invertidos y los muletazos en redondez un momento de casta, no obstante, es picado en la querencia y acaba rajándose, lo mismo que el segundo que termina defendiéndose. Infumable y horrible, sin la mínima categoría para la Plaza, el terrible cuarto y con mala leche el quinto.

El cuarto de la tarde, segundo de la lidia para rejones, número 82 jabonero sucio de 487 kgs., “Fantasma” nombrado fue indultado benévolamente por la Autoridad que no se amarra en una decisión equivocada al solo tomar un rejón y no rematar el segundo tercio de manera ascendente en su acometividad a las cabalgaduras. El ganadero, matador de toros a pie y a caballo en retiro, Enrique Fraga, dio la vuelta al ruedo con el rejoneador tras el indulto del segundo para rejones.

El Rejoneador Diego Ventura, Palmas y Vuelta al Ruedo tras indulto. Enrique Ponce (Solferino y Oro) Oreja con fuertes protestas, División tras Aviso y Silencio en el que mató por el segundo espada. Octavio García “El Payo” (Celeste y Oro) Silencio y Ovación al retirarse a la Enfermería. Luis David (Blanco y Plata) Silencio y Ovación.

El Rejoneador se negó a salir a hombros pese a la petición popular. Además, a la muerte del cuarto, paseó indebida y antirreglamentariamente trofeos simulados en clara contravención a la seriedad y a su propia categoría.

Equivoca el Juez Jorge Ramos al otorgar la oreja al primer espada sin petición mayoritaria, indultar al cuarto y no sancionar al Rejoneador que por la falta mencionada en el párrafo anterior.

Saluda Gustavo Campos, rogando la salida al tercio al tercer espada, tras banderillear con merito al tercero. Mal en la brega los diferentes actuantes. Destaca fenomenalmente a caballo durante el primer tercio del sexto turno Daniel Morales, picando en el sitio exacto y con la suerte de la divisa. Saluda en el tercio bajo fuerte ovación. El puntillero Fernando Ríos resultó corneado por el sexto al intentar apuntillarlo estando ya el toro echado sobre la arena.

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Pase de pecho de Diego Ventura en evocación arrucista. Foto: @toroestoro.
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3 Comentarios »

  1. No había 3/4 de plaza nunca, no habían más de 21.000 aficionados, el tendido general estaba prácticamente desocupado, tendido en el que cabe la mitad de asistentes de esa plaza.
    La México está condenaba a lucir el cemento de 20.000 asistentes en el mejor de los casos, porque de segura la siguiente fecha no ingresaran más de 15.000.

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    • Hola. Gracias por escribir.

      Un comentario.

      Tendido numerado = 21,000 localidades, ayer todas ellas estaban cubiertas incluyendo palcos y lumbreras.

      De general donde estuve durante el paseillo, había al menos 8 mil personas de inicio repartidas en ambos. Para el cuarto toro habría mil más. General =21,000. Las 30 sí había ayer. Más los que no pagan boleto y andan por ahí.

      Puede corroborarse en todas las fotos que se subieron a Twitter durante toda la corrida, incluso desde general. Ahora una observación, la gente no llega temprano tristemente y la plaza tiene empleados pésimamente capacitados, influye para que al comienzo no estén todos en su lugar.

      Una buena entrada fue, tomando en cuenta todo el baile de corrales y la opacidad que reinó en la semana.

      La verdad es esa.

      La siguiente fecha es otra cosa, ganado y alternantes, además casi el mismo cartel, con esa ganadería y en segunda de temporada ya lo vimos, pero es otro cantar.

      Aun así, si somos taurinos, debemos ir.

      Saludos.

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