Vive El Relicario. ¡Viva El Relicario!

Por Jaime Oaxaca.

A pesar de los pesares, contra todos los augurios, la plaza de toros El Relicario sigue en pie. ¡Cumple 30 años!

La plaza que José Ángel López Lima regaló a los poblanos cumple seis lustros. Con un aforo aproximado para cinco mil ocupantes el coso fue inaugurado el sábado 19 de noviembre de 1988, sólo dejó de funcionar unos meses de 2016, después de la feria, y 2017. El 20 de abril de este año regresaron las corridas de toros para la feria taurina 2018.

El coso ubicado en la zona histórica de la ciudad de Puebla tiene sentenciada la demolición desde el último año del periodo de Mario Marín, (2010), inclusive se construyó un centro de espectáculos que sustituiría El Relicario, pero no fue así, el lugar no gustó a los taurinos y la fiesta está de regreso en el embudo cumpleañero.

La mayoría de quienes asistieron siendo niños a la inauguración de El Relicario, ahora tienen descendencia, la plaza representa muchos más que treinta años de tauromaquia, son tres décadas de la vida de la ciudad de Puebla.

¿Por qué se construyó El Relicario?

En 1988 la Angelópolis no contaba con una plaza de toros fija. La última, El Toreo de Puebla, fue derrumbada en 1974. Para las corridas de feria se contrataban plazas portátiles por empresarios que venían a ofrecer las corridas de mayo. Las plazas se colocaban en la zona de Los Fuertes, junto a la feria.

En mayo de 1986 el empresario Raúl Coca Ramos construyó la plaza La Guadalupana, justo donde ahora está El Relicario, durante dos años ofreció la feria, las cosas no se dieron bien, perdió dinero y vendió aquella plaza portátil a los señores Ramírez, quienes la convirtieron en lo que ahora es el Palacio del Arte en la ciudad de Morelia.

En 1988 no había empresario que diera la feria taurina. El patronato de feria que encabezaba Othón Necoechea dijo no importarle que no hubiera corrida de toros porque ya tenían contratado un circo. Antonio Moreno Durán, quien era presidente de la Asociación Taurina de Puebla, entró al quite, contactó a José Ángel López Lima y realizó las gestiones necesarias, para que el empresario organizara la feria de ese año.

La feria se efectuó en la plaza portátil San Rafael, propiedad de la familia Querencia, los resultados económicos fueron magníficos, inclusive se organizó una novillada adicional, la gente abarrotó la plaza. Ese fue el detonante para que José Ángel decidiera construir una plaza fija en la ciudad de Puebla.

Aquella novillada extraordinaria se realizó el 22 de mayo, la torearon Rafael Ortega, Ángel García El Chaval y Marco Antonio Camacho. Al paso de los años los tres tomaron la alternativa en El Relicario

La construcción

El 18 de agosto de ese año se colocó la primera piedra de lo que sería la nueva plaza de toros, aún no se sabía que nombre le pondrían. La colocación de esa piedra le correspondió a Othón Necoechea. Los responsables de la obra fueron los arquitectos poblanos Abel Aguirre Terán y Gilberto de Yta Rivero. Gilberto De Yta también era secretario de la Asociación Taurina de Puebla.

Mientras tanto, la empresa de José Ángel López Lima inauguraba sus oficinas en el centro de la ciudad. El 8 de septiembre, Guillermo Pacheco Pulido, presidente municipal, cortó el listón. Ya se especulaba con el nombre del coso, la fecha de estreno de la plaza y el cartel inaugural.

La obra siempre fue propiedad del gobierno del estado, José Ángel López Lima decidió regalar a la afición poblana la plaza de toros, a cambio de una concesión del inmueble por 10 años, mismo tiempo en el que amortizaría fiscalmente la inversión. Mariano Piña Olaya, gobernador en esa época, dijo que sí se la darían por una década. El acuerdo no fue por escrito, no fue respetado. Desde entonces comenzaron las disputas por la plaza.

La parte interior del coso está construida con estructura armable que puede desmontarse y colocarse en otro sitio. Todo el metal está forrado exteriormente con buen gusto. La plaza cuenta con tres corrales y un recortadero, siete toriles, desembarcadero, capilla, y aproximadamente 10 locales que se acondicionan para restaurantes, bodegas, oficinas. El recinto taurino plaza tiene cuatro puertas de acceso rematadas con vitrales con motivos taurinos en la parte superior.

El nombre de la nueva plaza

Se puso a concurso el nombre del coso durante la construcción de la misma. La empresa se decidió por ¡El Relicario!

Sin embargo, a partir del 16 de septiembre de 2000 el coso se llama ¡El Relicario Joselito Huerta! El propio León de Tetela estuvo en dicha ceremonia, también el gobernador Melquiades Morales. La plaza fue techada por primera vez en mayo de 2001, fue un fracaso el techo, se cambió por algo más funcional.

La Corrida inaugural

El sábado 19 de noviembre de 1988, a las cuatro de la tarde salieron por el patio de cuadrillas autos descubiertos con manolas que arrojaban claveles al tendido. En la puerta de cuadrillas se colocó el listón inaugural, Luis Castro El Soldado lo cortó. En seguida aparecieron los diestros quienes matarían el ganado de Reyes Huerta.

David Silveti de verde botella y oro, Jorge Gutiérrez de azul marino con bordados oro y el español Vicente Ruiz El Soro de negro y oro.

Después del paseíllo José Ángel López Lima fue sacado al tercio a recibir la ovación del público que abarrotaba los tendidos, la gente lo obligó a dar una vuelta al ruedo.

David Silveti cortó la oreja a sus dos enemigos; Jorge le puso voluntad a los dos de su lote y al de regalo; El Soro, por su parte, estuvo sensacional con las banderillas.

El juez fue Gonzalo Macías Galaviz, con Armando El Güero Zeleny de asesor, ambos ya fallecidos. Fernando García Rascón, vigente en ese cargo, fungió como juez de callejón.

El veterinario fue Benjamín Calva Rodríguez, Jaime Paredes Ugarte, fallecido, fue el médico de plaza. El alguacilillo fue José Luis Quintero Pérez. El servicio de plaza y monosabios estuvo a cargo de Francisco Peralta El Pera. Gustavo Rugerio El Lobo, actual jefe de los servicios de plaza fue parte de los monosabios. El inolvidable José Ortega Pepito, ya fallecido, mostró el pizarrón con los nombres de los toros.

De las cuadrillas actuantes de aquella tarde, sigue en activo el banderillero Fermín Quiroz que estuvo en la cuadrilla de El Soro. Fermín toreó en la plaza México el domingo pasado, Ángel Devo ejecutó el primer puyazo; Sergio Lozornio clavó el primer par de banderillas.

La materia prima fue de Reyes Huerta, con poco trapío. Los nombres y orden de los siete toros que se lidiaron fueron.

Fundador, el primero en salir al ruedo con el número 96. Poblano el No. 92. Cochero fue el tercero, el número 50. Toda una Vida fue el 90. Inolvidable, en el lugar de honor tuvo el número 365. Aquel Señor el 97; el de regalo fue Pistachero el número 346.

El recinto taurino de Puebla sigue en pie, no sólo se libró de ser demolido, ya se anuncian festejos al menos hasta el mes de mayo.

Felicidades poblanos, sigue la fiesta en Puebla.

Vive El Relicario. ¡Viva El Relicario!

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