El “Déjà Vu” de cada Domingo – Repeticiones Plaza México.

Macías y Cartagena a hombros hace apenas seis meses… La historia, ¿Se repite?.

Nos dice la “Ética” de Baruch Spinoza que, “los hombres se creen libres porque ellos son conscientes de sus voluntades y deseos, pero son ignorantes de las causas por las cuales ellos son llevados al deseo y a la esperanza.” Lo del pasado domingo en La Plaza México fue un mero déjà vu, misma ganadería, mismos toreadores, ¿Misma empresa?, mismo resultado. ¿Coincidencia? ¿destino fatídico? ¡Qué va!

Por: Omar Macías FloresDe SOL Y SOMBRA.

La sociedad generalmente hace responsable a la gente por sus acciones y  dictamina si merecerán ser premiados o castigados según lo que hagan.

Sin embargo, muchos creen que la responsabilidad moral requiere de libre albedrío; en otras palabras, la habilidad de tomar distintas alternativas. Por ello, muchos puristas consideran imposible que alguien llame a otro responsable por una acción que podía predecirse desde antes.

La ganadería de La Estancia fue lidiada en La Plaza México el domingo pasado. Abrió el telón el primer espada Ignacio Garibayy secundó el francés Sebastian Castella… podría proseguir con una crónica sobre el pasado domingo, sin embargo, estas palabras narran en realidad la corrida del Aniversario 70 del coso hace apenas 2 años cuando se cortó el añadido el subalterno Rubén Ávila quien militaba en la cuadrilla del de Beziers.

En aquel LXX Aniversario se decía que cada toreador llevaría su lote (sic) como sucedió en la pasada Corrida Guadalupana (resic) con el Príncipe de Galapagar. Pero como el lote del tercer espada de aquel cartel, Arturo Saldívar, del hierro de La Joya con su encaste Parladé desentonaba en trapío con el de sus alternantes, los apoderados decidieron finalmente que se lidiaría un encierro parchado de Manuel Martínez y La Estancia, mismo hierro que fue lidiado este pasado fin de semana. Déjà Vu. Mientras que el lote de los toros del de Aguascalientes quedó en los corrales del coso, como se recuerda, esa noche me resultó espesa y muy cansada por la falta de juego del encierro, igual coincidencia con el pasado fin de semana. ¿Déjà Vu?

Durante el quinto de aquella tarde de aniversario en apego al guión o al destino, sin suerte ante un lote que incluso le propinó un percance en salva sea la parte, Castella obsequió el sobrero. Déjà Vu. Y eligió un precioso jabonero de La Joya del lote con los que Saldivar pretendía salir airoso. ¡El torito del Perdón salvó el festejo! Déjà Vu. En ese aniversario y gracias al toro de Saldivar, Castella salió en volandas del coso de Insurgentes. Sin hacer sombra a la jerarquía del testigo de alternativa y también padrino de confirmación.

Y es que Saldivar, cual valiente gallo de pelea, resultaba peligroso e indomable en el ruedo para con sus alternantes, desde chaval, cuando de novillero triunfó en Las Ventas de Madrid en un festejo de Corpus. O en la reaparición mundial de José Tomás en Valencia tras su tabaco casi mortal de Aguascalientes, Saldivarfue quien se llevó el gato al agua y salió en hombros en Europa.

Debido a ese triunfo de aquel LXX Aniversario, la también figura que manda en los despachos de quienes lo contratan, consideraría encierros completos de la ganadería de La Joya para sus futuras presentaciones y emocionarnos al verlos ser lidiados.

Los Domecq tan señalados en España aquí a veces son comodidad para la figura en turno.

Aquella vez de Castella, el toro creció y el torero estuvo a la altura.

Pero el azar del destino es caprichoso y el oráculo no tatúa el porvenir sino solo señala la puerta que hay que cruzar. Si el de Beziers se encontró con La Estancia anteriormene en otra segunda corrida de temporada, nuevo Déjà Vu de La México, fue por accidente y, casualmente, en sustitución de Jose María Manzanares hijo, de luto por la muerte de su afamado padre, con reaparición de Guillermo Capetillo y, nuevo Déjà Vu, con Diego Silveti. Castella triunfó con el quinto, toro con emoción, en medio de un mar de mansos.

Ahora que la tarde se hizo espesa, ¿Por qué insistir con la misma ganadería en lugar de elegir con la que ha triunfado y salvado tardes del naufragio?

Hace siete Temporadas, también en la inauguración, y también con Ponce, Déjà Vu. Saldivar tenía garantizada su salida en volandas del embudo de Insurgentes dado que sumaba dos orejas cortadas en su lote. Pero su bravura le traería consecuencias. Como lo dicta el procedimiento, tras doblar el quinto de la tarde, el de Valencia alzó el índice para señalar el regalo de su “torito del Perdón” otro Déjà Vudel afamado tercer cajón de reservas. Transcurría el sexto, oficiaba Silveti sin levantar vuelo y se iría sin orejas. Entonces, cuando nadie lo esperaba, en contra de las “buenas maneras”, Saldivar alzó el dedo para obsequiar el segundo y último toro sobrero en la Plaza.

¡Dejó sin posibilidades de regalo al hijo del Rey David en su confirmación de alternativa! Y todo porque a Ponce le devolvieron el primer toro de su lote por chico, el primer reserva salió entonces y solo quedaron dos posibles regalos. Posdata: ¡Hasta el rabo cortó Saldívar a aquel “Buen Mozo”de San Isidro! No volvió sino hasta un año después cuando triunfó, pero tampoco lo repitieron sino hasta el siguiente año.

Dicen que en política y en toros, la forma es fondo.

Por eso y a manera de doblones de castigo para Salvidar o para el respetable quienes pagan su boleto de entrada, cual goyetazo, el pasado domingo se repitió el mismo cartel, o casi, de la segunda corrida de Temporada 2014-2015 y el del Aniversario LXX, 6 La Estancia6, para Garibay, Castellay Silveti, en sustitución del torero incómodo y sin “buenas maneras” que lo es Saldivar.

Pienso en esta teoría de conspiración y me río conmigo mismo al constatar la misma ganadería, mismos toreadores, ¿misma empresa?, mismo “torito del Perdón”, mismo resultado, mismo cielo de noche de noviembre, misma plazota. ¡Vamos, que hasta el matador Guillermo Capetillo pisaba el callejón el domingo pasado! Todas las mismas variables, los mismos ingredientes pero…

¿Y si Dios juega a los dados con nuestro destino?

No concibo a un torero en papel de oficinista o comerciante en pago de comisiones a destajo. El torero resulta un héroe mitológico en cuyos hombros recae el rito sacrificial del toro bravo mediterráneo, quien con su verdad grita en su corazón su propio misterio. No es solo presentarse puntual al centro de trabajo, cobrar por adelantado y despachar a dos animales que asemejen cumplir con edad y peso con perfección técnica y cosechar un “bien hecho, buen trabajo”… pero sin sentir nada.

Repitiendo el esquema cada que se puede.

El toreo no es más números y marmaja sin importar llegar a los corazones de los parroquianos que acudieron sedientos a misa, sin hacerlos sentir eso que no se ve pero se siente, eso que no se toca pero lo palpa y valora. Los artistas necesitan procrear para no decaer en estériles intentos. El artista requiere del seductor cocktail de ingredientes inesperados para incitar su propia creatividad.

“El toreo… es de poetas, pintores y genios”, escribió el propio Sebastian Castella haciendo un enérgico reclamo “a quienes se nos cercena nuestra libertad de expresión y creación artística”. No renuncie a nada, señor Castella, queremos verle libre de toda opresión, libre en su creación. Libre en su mente, espíritu y alma. Libre del postmoderno toro de lidia mexicano. Pues “no hay mayor verdad que la de un hombre ante un toro bravo.” fueron sus líneas. Usted merece un mejor toro que mostrado el domingo pasado.

Por lo menos un enemigo acorde a su categoría como en aquel LXX Aniversario.

Un verdadero toro bravo mexicano, con edad e íntegro que honre su herencia de sangre brava y permita a la noble afición del otrora Tenochtitlan beber del milagro de sus muñecas esculpiendo cada bella y encastada embestida.

“Pero o se acaba el tiempo de la vergüenza o se acabará el nuestro“ y ya hemos esperado por mucho. Le esperamos más de una hora para hacer el paseillo en el LXIX Aniversario nocturno de nuestra vetusta plaza, ¿Lo recuerda? Le esperamos una eternidad cuando se encaprichó y no quiso tirarse a matar aquel toro mientras el ruedo se pintaba de cojines carmín en el Aniversario LXIII de coso.

Y le seguiremos esperando porque sabemos del artista que hay en usted y que el duende terminará por bajar el día menos esperado. El tiempo y su cita con el destino son quienes no le esperarán. Y usted tiene una responsabilidad ante la historia de la tauromaquia y habrá que echar la pata pa´lante, demostrar de lo que uno está hecho y estar a la altura de las circunstancias.

“Vamos a juntarnos, a darnos la mano… a alzar la voz y a decir con orgullo que queremos ejercer nuestra libertad”, fueron sus palabras, que son nuestro grito de guerra.

Para finalizar diremos que la Temporada pasada se cerró con un cartel, Déjà Vu, digamos, parecido al del próximo domingo en La México con la esperanzadora aparición de la ganadería parladeña de Arturo Gilio de la que es socio, casualmente, Arturo Saldívar.

Parece que el Déjà Vu está ganando demasiado terreno.

Suerte para todos.

Twitter: @deMalvayOro.

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