Cuarta Corrida de la Temporada Grande: Una oreja inesperada

El cartel de esta corrida hacía concebir esperanzas de que se podría ver torear como Dios manda. Lamentablemente el destino no quiso que nos diera un soponcio de toreo; y sólo nos dio un poquito de ese elixir maravilloso. Ahora bien, si alguno se distrajo mirando en su celular el Twitter o si se tardó de más al pedir una cerveza, ese no lo vio.

Por Juan Carlos ValadezDe SOL y SOMBRA.

Hace unos días pensábamos que después de tantas muestras de toreo contemporáneo y de nivel regular en los anteriores festejos, iba a llegar Urdiales y con él podríamos volver a ver el toreo puro y clásico en La México.

Después de una intensa semana en nuestro país en donde recibió trato de rockstar inglés, lidió tres toros en donde intentó el toreo puro, ajustado a los tiempos clásicos de parar, templar y mandar que es regla de oro en el ejercicio del toreo. Tuvo el peor lote. Primero, un toro receloso al que enjaretó algunos muletazos torerísimos y le porfió pases presentando adelante el engaño al objeto de encelar la embestida reacia. Y en segundo lugar, un toro hondo probón, al que buscó las vueltas en el tercio y en los medios, sin encontrárselas en ningún sitio. Nadie pudo decir que se le fue el toro, aunque tampoco era para hacerle tantos ascos. Con el quinto, que mató en lugar del Payo, anduvo también con oficio y sitio, pero Urdiales no había venido a México a luchar contra los elementos.

Sergio Flores ‪por su parte ante el lote menos malo salió por todas, como siempre, y echó toda la carne en el asador para ganarles la partida a los toreros del arte. Demasiada carne, pues hoy los toreros del arte no venían a pelear, porque ellos piden paz y no la guerra. Y aunque nos los dejó asustaditos, estuvo cerca.

Con el primero de su lote que era un toro encastado y que tenía clase en sus embestidas, Flores entendió que había que meter el acelerador hasta el fondo y poner en práctica todos sus conocimientos lidiadores, armarse de todo el valor del mundo para dominar aquel ejemplar de embestida vivaz y fuerte, que además acudía codicioso a la muleta. Por momentos la faena alcanzó un nivel importante, pero Sergio no terminó por redondear una obra que prometía mucho y que transcurrió en el derechazo y las cercanías, pero sin mucho fondo.

Mató Flores al sexto tras señalar un pinchazo y un golpe de descabelló y aparecieron unos 400 pañuelos en el tendido (quizá fueron menos), los 400 pañueleros pidieron la oreja y él benevolente empleado de la empresa que hace de juez de plaza concedió la oreja, resultando Flores el beneficiario del inesperado premio, y así se escribe la historia de la cuarta corrida de la temporada. Un aficionado me miro con cara de incredulidad cuando el juez aflojó el pañuelo y me pregunto si Jesús Morales era del partido de Morena y había decidido armar un #AMLOFEST en la Mexico. Pero bueno, esa es otra historia.

La verdad es que la premiada faena había valido muy poquito, porque de inicio pensamos que iba a ser esculpida en oro y terminó en oropel. Muy larga, eso sí, muy monótona -eso también- consistió en pegarle al toro cualquier cantidad de pases en su mayoría insustanciales.

Es evidente que Sergio Flores no es un exquisito ni tiene fama de torero puro y artista, pero es un torero bullidor que basa su toreo en el carácter y el valor. Y aunque esta no ha sido su mejor tarde, tuvo algunos detalles con su primero, que nos hacen concebir ciertas esperanzas, y dado que el próximo 12 de diciembre regresa nuevamente a La México, será hasta ese día cuando se resuelva la incógnita de su toreo.

Una nube negra.

Si hubo un torero mexicano que había conseguido levantar muchas esperanzas entre la afición durante la presente Temporada, ese era Octavio García “El Payo“.

Pero la mala suerte parece perseguir al “Payo” en esta plaza, y es que ayer sufrió en su primero un hachazo seco a la altura de las costillas cuando iniciaba su faena de muleta que lo mandaría noqueado a la enfermería, provocándole una fractura en la novena y décima costilla.

Después de unos minutos de incertidumbre regresó para matar al barrabás de Xajay y una vez cumplida su misión tras escuchar un aviso, se regresó de nuevo para la enfermería de donde ya no salió.

Que delicado momento físico y mental vive este torero, que después de diez años de alternativa y un sinnúmero de situaciones adversas en su carrera, todavía no termina por romper.

¿Y los toros?

Hay que decir que toros bien presentados como los de Xajay – con excepción del sexto- gustan a la afición como sucedió especialmente con el primero y el quinto al que nada más de verlos aparecer, les ovacionaron con fuerza. Otra cosa es lo que traían adentro, porque hubo de todo, toros bravos y mansos, con resultados malos y regulares, pero como se trató de toros enteros y verdaderos, no falto la emoción.

¿Y la entrada?

Menos de un cuarto, pero eso sí, de un público muy aplaudidor.

El público de La México es el más aplaudidor de todo el territorio nacional y si usted le pregunta a un vecino de localidad: “¿Usted sabe porque está aplaudiendo el público?”, seguramente lo pondrá en un aprieto y la verdad no estamos para predicamentos en las plazas de toros, que ya bastante tenemos en nuestra vida diaria con las ocurrencias del nuevo gobierno que el pasado sábado tomó posesión.

Twitter @Twittaurino

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