La Plaza México ha tocado fondo (otra vez)

Plaza México. Foto Tauroagencia.

Varios frentes se le han vuelto a abrir a la empresa de la Plaza Mexico, que nuevamente es blanco de críticas desde distintos sectores que vienen a acrecentar las duras críticas que ya existían hacía su gestión. Los fracasos ganaderos, el hermetismo con el que se maneja y la falta de respeto hacia los aficionados, están deteriorando a marchas forzadas la muy desgastada imagen de la empresa y de la Plaza, sin que se vean señales de cambios desde las oficinas de Augusto Rodin.

Por Juan Carlos Valadez – De SOL y SOMBRA.

La temporada 2018 – 2019 en la Plaza México ha tocado fondo, los motivos y las razones son ampliamente conocidas y es que esta temporada que se ha gestado rodeada de polémica y falta de toros, ha sido un abuso y un engaño para todos aquellos que han adquirido una entrada.

Después del petardo Guadalupano algunos aficionados que hicieron el viaje desde distintos puntos de la República me comentaban que aquello era para llevar a los juzgados a la actual empresa y denunciar a los jueces de plaza por incumplimientos al reglamento, además por lidiar toros sin trapío, con sospecha de manipulación de sus astas y por permitir que se vendan entradas a precios muy superiores en la reventa, boletos que presuntamente salen de sus taquillas con trato preferencial para los revendedores.

Lo cierto es que no se puede tapar el sol con un dedo. La corrida guadalupana ha sido la gota que derramó el vaso y una nueva muestra evidente del fracaso de la actual gestión que ha sido incapaz de presentar toros aptos durante toda la temporada, y que además permitió que el pasado miércoles se montara un espectáculo indigno y vergonzoso para la historia de la Plaza México.

Lo más triste es que la empresa propiedad de Alberto Baillères y Javier Sordo no da muestras de cambio, a pesar de que vive momentos muy delicados en cuanto a su imagen pública, reconocimiento y popularidad. Atrincherados, aguantan el vendaval de críticas y mantienen inexplicablemente al frente a las cabezas operativas del desastre, mandando con esto una señal de que estos señores parecen vivir al margen del mal momento que le están haciendo pasar a la afición mexicana.

Y cómo prueba de esto tenemos los malos resultados de este año junto a los también malos de la pasada temporada, unidos a los malos resultados ganaderos, junto con repeticiones inexplicable de algunas ganaderías y de algunos toreros que apoderan y que, año tras año, fracasan con estrépito, con lo que están provocando que la paciencia de varios sectores taurinos de la ciudad, incluyendo el del aficionado, estén llegando a su límite; y eso que el límite de la afición capitalina parecía casi infinito, pero las entradas no mienten; no es descabellado señalar que hoy en día si la fiesta taurina se llegará a extinguir en la Ciudad de México, no sería por culpa de ningún grupo anti taurino o político, los únicos culpables del desastre serían Don Alberto Baillères y Javier Sordo.

A esto hay que sumarle actitudes poco comprensibles e impropias de una empresa que se dice profesional, como vetos a periodistas, más una nula comunicación con los aficionados -fuera de un par de coloquios desaboridos y pachangas discotequeras- que han conseguido que muchos buenos aficionados abandonaran la plaza en los últimos tres años, aficionados que por cierto a lo largo de muchos años le dieron lustre y esplendor a los tendidos de la hoy decadente plaza.

Pero la apuesta de los señores Baillères y Sordo parece que es la de expulsar a los buenos aficionados, para dejar únicamente en los tendidos semidesiertos a un puñado de aficionados triunfalistas y frívolos, aficionados que no distinguen entre una corrida de toros en la máxima catedral del toreo o una pachanga pueblerina. Esa es la afición que está empresa está fomentando; un público sin conocimiento, impropio de la categoría que siempre ostentó este templo del toreo.

No hay peor ciego que el que no quiere ver.

Por todo lo anteriormente señalado estos son síntomas de una muerte anunciada, ya que si los taurinos hacen lo que quieren, es porque la empresa también es cómplice y permite la estafa y la manipulación hacia el aficionado. No entienden que esta Fiesta sin un mínimo de exigencia ya no tiene sentido de ser.

Por todo esto, el toreo está moribundo en la capital mexicana.

Ya no hay toros como pudimos ver en la pasada corrida guadalupana, sino borreguitos anovillados. No hay toreros machos, sino toreritos que ya le agarraron la medida a la afición y a quien le ven la cara cada domingo. No hay tampoco una autoridad que vele por la pureza de la fiesta y haga que los taurinos junto con la empresa respeten el reglamento. No queda nada.

Y usted se preguntará; ante el fracasó del pasado miércoles ¿que han dicho empresa y autoridades? Pues como era esperable ni un ápice de autocrítica.

Señores y señoras, lo hemos dicho hasta el cansancio; los verdaderos culpables del estado actual de la fiesta en la capital mexicana tienen nombre y son los empresarios de la Plaza Mexico y no los diputados, ni los anti taurinos, ni los críticos taurinos.

Es tristísimo ver espectadores abandonando la plaza al sexto toro como sucedió el pasado miércoles y que se corten orejas inexplicables y otorgar Puertas Grandes a faenas vulgares y tediosas en la máxima catedral del toreo de México.

Ya para rematar, no permitamos que nos engañen más con esa cantaleta de que la fiesta se defiende en la plaza de toros, porque eso es una vil mentira:

NO SE PUEDE DEFENDER LA FIESTA DE LA MAFIA TAURINA Y SUS AUTORIDADES CORROMPIDAS EN LA PLAZA, YA QUE ESTOS SEÑORES NO ESCUCHAN Y EL AFICIONADO ESTÁ INDEFENSO ANTE ESTOS GRUPOS. LA FIESTA AHORA SE DEBE DE DEFENDER DEJANDO DE ACUDIR A LA PLAZA MÉXICO HASTA QUE ESTOS SEÑORES SE VAYAN O DEN MUESTRAS DE CAMBIO, PORQUÉ DE OTRA MANERA CONTINUARÁN IGUAL O PEOR.

Desertar o morir.

Twitter @Twittaurino

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4 Comentarios »

  1. Eso hemos hecho en la familia después de 4 generaciones de pagar derechos de apartado en La México. Ya no vamos, porque está asegurado el fracaso de los perritos llamados “toros” y las vedetes llamadas “toreros” o “matadores”; pura simulación a nuestra costa, siempre con la esperanza de que regrese a la máxima Plaza de América el toro-toro y el torero-torero… y nada.

    Ya nos hartamos de tratar de enseñar a nuestras siguientes generaciones, cuando no hay arte, ni materia prima, ni na de na. 54 años yendo a la Plaza (desde los 4 años que nos llevaron mis Padres y Abuelos, haciendo énfasis en que lo primero y lo último es VER al toro) y cada día más caro todo, más comercializado, más banal y sobretodo sin arte.
    Si sigue esta “empresa”, el próximo año perderemos los derechos de apartado porque no queremos pagar para NO IR a las corridas: 4800 pesos por el lugar y 825 por cada tarde para ver la mierda que vemos.

    El toreo verdad es sentimiento, arte y técnica, pero si todo es simulación, Adiós Nicanor. Y como bien dices, están expulsando a los verdaderos aficionados.

    Gracias Bailleres y Sordo por darle la puntilla a 500 años de raíces sincréticas, del ÚNICO país que ha competido con España en calidad de toreros y de toros.

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  2. Totalmente de acuerdo con el Sr. Valadez,
    Fue una faena no con el adjetivo de vulgar, pero si una faena para la galería, para el nuevo aficionado que asiste hoy a las plazas, porque fue una faena efectista y bulliciosa que despertó al publico de una tarde tediosa, con un novillo que no Toro de los que echaron para atrás en Guadalajara……. una faena de 1 oreja en la plaza México y todos en paz, pero si damos 2 orejas a una faena donde el ingrediente mas importante no esta presente que es el TORO estamos cayendo en abaratar los tamales, creo que el premio de una oreja esta bien premiado, puesto que el matador R. Rey puso empeño ganas e ilusión, pero faltaron otros ingredientes llamado reposo, profundidad, torería y calidad para una faena de 2 orejas, por lo menos para mi concepto del toreo y mi exigencia como aficionado viendo toros en esta plaza de mucho años.
    Con relación a la empresa sigo en mi teoría de raíz cuadrada del concepto del buen aficionado, este si se tiene se lleva a la practica como ganadero empresario torero banderillero ect. pero se origina en el aficionado, y se lleva a la vida profesional como empresarios y ganaderos como los de la plaza México o sus gerentes que están al frente de la empresa en estos momentos, pero pareciera que están carentes de ser buenos aficionados, puedo repetirlo una y mil veces pero no decirlo mas claro.
    Aquí radica el mal de la fiesta taurina en nuestro querido México, faltan buenos aficionados y profesionales exigentes con ellos mismos para poder sanear el mundo taurino que se esta muriendo lentamente.
    El reglón ganadero es el problema mas precario del momento que atraviesa la fiesta, ellos los ganaderos son los responsable y no quieren verlo, pues si criador de Galgos para que corran y alcancen las liebres y estos caminan……creo que mi crianza va por el camino equivocado ahí poco mas que decir.
    Y si quieren ser empresario de plazas de toros para obtener reconocimiento, deben de contratar taurinos con visión y que conozcan las entrañas del torero de al derecho y de al revés y con personalidad para no dejarse que le vendad espejitos, y no personas que viendo los errores no los señalen a sus patrones por miedo a perder el hueso como decimos en el argot político.
    Me despido con un dicho.
    SI ESTAN VIENDO QUE LA OLLA EXPRESS NO PITA Y NO LE SACAS EL AIRE…………

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