Julio Robles, en el recuerdo. La eterna debilidad de La Glorieta

El 14 de enero se cumplen 18 años de la muerte del diestro. Toreó 43 corridas de toros en Salamanca, donde cortó 49 orejas logrando salir 15 veces por la puerta grande.

Por Javier Lorenzo.

No fue siempre figura pero sí una debilidad de la afición de Salamanca. No falló ni una sola Feria y se convirtió en uno de los emblemas de La Glorieta en la década de los 70 y 80. Desde que el 13 de septiembre de 1972 se presentó como matador de toros, apenas mes y medio después de haber tomado la alternativa —aquella tarde gloriosa en la que cortó tres orejas y un rabo a los toros de Dionisio Rodríguez, abrió la puerta grande y los aficionados se lo llevaron a hombros por Torres Villarroel hasta la Puerta de Zamora—; hasta la inesperada última tarde de 1989 en la que cortó cuatro orejas en otra función histórica en la que encabezó un cartel que completaron Espartaco y Rafael Camino, que también le acompañaron por la puerta grande. Entre medias de una y otra tarde Julio Robles fue el torero consentido de Salamanca, en tarde de explosión efervescente en los mano a mano con El Niño de la Capea de los cuatro primeros años de los ochenta y también de la gloria charra de aquella terna histórica de la que presumió y gozó La Glorieta junto al propio Capea y el Santiago Martín ‘El Viti‘ durante la década de los 70. La explosión de los dos nuevos valores junto al maestro ya consagrado en aquel momento disparó la Feria de Salamanca que creció como nunca habría hecho para pasar de los cinco espectáculos con los que arrancó la década de los 70 a los nueve del abono de 1990 que tenía Robles como una de sus principales estrellas aunque ya no llegara a torear porque, contratado y lanzado a lo más alto, se interpuso en su camino el toro Timador una tarde de mal fario en Béziers, apenas una semana antes de que se presentaran las combinaciones del ciclo charro que ya sería para siempre la primera sin Julio Robles.

Ese periplo en La Glorieta, que tuvo el prólogo novilleril de una tarde triunfal en la apertura de la Feria de 1971, mano a mano con El Niño de la Capea en la que se repartieron a partes iguales seis trofeos de los utreros de Joaquín Buendía, se asentó en 43 corridas de toros en 18 ferias. No falló ni una sola de las campañas en las que estuvo activo. Lidió 90 toros, a los que cortó 49 orejas y dos rabos, en dos tardes estelares: la del 13 de septiembre de 1972 con el toro de Dionisio Rodríguez y la del 16 de septiembre de 1984 con el de Jandilla. De las 43 tardes, 15 las coronó por la puerta grande; y, curiosamente, dos de las actuaciones más rotundas fueron la primera y la última; las tres orejas y el rabo con las que saldó su presentación como matador de toros en La Glorieta y las cuatro del año 89 que, sin saberlo, sería su última tarde vestido de luces en Salamanca. De todas sus abonos, tres (1977, 1981 y 1986) las saldó con cinco orejas, y otras tres de ellas con doble puerta grande: con los toros de Marqués de Domecq y los de Los Guateles en 1981; desorejó a uno de Sayalero y otro de Jandilla en 1985; mientras que en 1986 hizo lo propio con uno de Atanasio Fernández, mientras que se negó a salir en volandas al día siguiente tras lograr un trofeo a un Jandilla y un toro Arribas.

Hasta en 14 ocasiones logró cortar dos orejas a un toro en esta plaza, con una racha aplastante en la década de los 80; no en vano únicamente en los seriales de 1980 y 1983 no logró este triunfo contundente que saboreó en siete abonos diferentes de esa década que fue en la que se asentó y logró su estatus de figura distinguida. En el lado opuesto, Julio Robles únicamente pasó dos de las 18 ferias que toreó en La Glorieta sin conseguir un solo apéndice, el de 1976 (toreó las corridas de Arranz y Torrestrella) y 1983 (Atanasio Fernández y Ramón Sánchez). Y solo en cinco ferias no saboreó las mieles de una puerta grande. Salamanca y el coso de La Glorieta fue su plaza, su Feria y su mejor fortín. Y aquí, ante sus paisanos se hizo grande y se sintió más figura que en ningún sitio. Espoleado siempre en su eterna y electrizante rivalidad con Capea con quien peleó siempre por el trono charro. El de Chamberí fue más figura que Robles, en cotización, en número contratos y en tiempo en la cúspide, en esas dos décadas aunque La Glorieta siempre fue un escenario diferente donde Robles se crecía y espoleaba más que en ningún sitio. Salamanca vivió aquellas dos décadas su época de esplendor. Y ahí Julio Robles fue una de sus debilidades y sus estrellas. Y acabó iluminando muchas más ferias.

Diez tripletes en la Feria, el último ya no lo pudo cumplir

Julio Robles no falló a La Glorieta ni una sola temporada de las 18 que estuvo en activo en el escalafón de matadores de toros, en la etapa que va de 1972, año de su doctorado (9 de julio de 1972 en la Monumental de Barcelona, de manos de Diego Puerta y Paco Camino, con el toro ‘Clarinero‘ de Juan Mari Pérez Tabernero), al verano de 1990 en el que sufre el fatal percance de Béziers (Francia) en el que le voltea en el saludo capotero un toro de Cayetano Muñoz que le deja tetrapléjico. Fue el fatídico 13 de agosto y no llegó ya a la Feria de septiembre de aquel año en la que estaba previsto que hiciera de nuevo tres paseíllos en el coso charro. Su forzada ausencia terminó abriendo el doblete de aquel serial a Miguel Báez ‘Litri’ y Julio Aparicio. La de 1990 iba a ser la décima Feria de Salamanca en la que Julio Robles, en el mejor momento de su carrera, estaba contratado para actuar ante sus paisanos en tres ocasiones: La primera fue en 1975, su cuarto año de alternativa, 1977, 1980, 1981, 1985, 1986, 1988 y 1989. También cerró tres tardes en el ciclo de 1987, ciclo en el que solo pudo comparecer una tarde debido a la grave lesión de abductores que arrastraba y que únicamente le permitió torear la última tarde del triplete contratado ante los toros de Buendía, perdiendo las anteriores de El Puerto de San Lorenzo y también la de Aldeanueva).

Esta única actuación de 1989 sirvió para que Julio Robles protagonizara su Feria con menos presencia en La Glorieta ante sus paisanos, donde siempre cumplió al menos dos paseíllos durante todas las ferias que certificó de 1972 a 1989; periplo en el que además cumplió cuatro ferias toreando un mano a mano con El Niño de la Capea, las cuatro consecutivas de 1980 a 1983.

Un fin de semana en torno a Robles

La conferencia y la ofrenda floral volverán a dar protagonismo a la figura de Julio Robles en un fin de semana en el que el maestro volverá a ser el principal protagonista. Este viernes 11, en el Casino de Salamanca el periodista Paco March, que tomará el relevo de Fernando Fernández Román que pronunció la conferencia del año pasado, será el encargado de recordar la figura y el paso de Julio Robles por la Monumental de Barcelona que, además de ser el escenario en el que tomó la alternativa, fue una plaza en la que tuvo gran presencia y firmó destacadas faenas a lo largo de su carrera. El acto, presentado por el periodista Toni Sánchez, tendrá lugar el 11 de enero, a las 20:00 horas, en el Casino de Salamanca con entrada libre y gratuita. Por otro lado, al día siguiente, el sábado a partir de las 13:00 horas tendrá lugar la ya tradicional ofrenda floral que se celebrará como es costumbre junto a la estatua del maestro que se levanta en la explanada principal del coso de La Glorieta.

Publicado en La Gaceta de Salamanca

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