12ª de la Plaza México – ¿Hoy finalmente será su tarde? Regresan El Payo y Juan Pablo Sánchez

Hoy nuevamente se repite el mismo cartel de hace nueve años, cuando un 20 de noviembre del 2011 Sebastian Castella le confirmó la alternativa a Juan Pablo Sánchez llevando como testigo a Octavio García “El Payo” con toros de Bernaldo de Quiros.

Nueve años después la historia ya es otra.

Por Miguel Salas Preciado – De SOL y SOMBRA.

Antes de pasar al análisis de la décimo segunda corrida de la Temporada Grande, quiero manifestar mi indignación cómo aficionado ante la falta de competencia en los ruedos, esa que genera pasión en los tendidos y obliga a los toreros a superarse.

Hasta este mes de enero, las competencias taurinas en México se han dirimido más en los despachos de las empresas que en los ruedos: “Tú me pones a este torero en el cartel y me quitas a este para que el mío vaya”. Es, claro está, una competencia al revés, la negación absoluta de la competencia. La fiesta en México necesita que un diestro de los buenos le diga al otro “yo soy más torero que, tú”, y que éste le responda lo mismo.

Pero hoy parece que la competencia ya no es entre toreros, si no entre apoderados y empresas.

Anteriormente las competencias las decidía el público con su pasión encontrada. Los toreros competidores se encontraban un día con su competencia, y si tenían el valor para ello, la afrontaban y luchaban, en una tarde se iban victoriosos y en otras se iban derrotados”. En semejantes términos centraba Antonio Díaz Cañabate su concepto de la competencia en los ruedos, a la que dedicó un artículo histórico en el primer número que editaba “El Ruedo” en el año de 1944.

El famoso escritor y crítico rememoraba: “Los que tenemos más de cuarenta años presenciamos la última gran competencia habida en el toreo en España: la de Joselito y Belmonte. Después hemos asistido a diversos forcejeos para inventar una competencia. Fracasaron, como era natural. Las competencias no se pueden fábricar por los apoderados en combinación con las Empresas. Las competencias las decide el público con su pasión encontrada. Los toreros que la sostienen deberán tener méritos parejos, ya que aunque no se de en el estilo y en el modo, por lo menos tiene que darse en la calidad” apuntaba Cañabate. El toreo en México también creció sobre la pasión de grandes rivalidades, que dividían a los aficionados, llenaban las plazas y agitaban los debates. Toreros grandes de estilos contrapuestos, en general toreo de mando y seguro con el estoque frente a un superior sentido artístico. O el clasicismo frente a la revolución. O rivalidades regionales, o de ciudades, o de barrios de una misma ciudad. Pero siempre existió la rivalidad, algunas incluso sostenidas hasta una década, o incluso dos como en el caso de la última gran rivalidad del toreo mexicano: Manolo Martínez versus Eloy Cavazos.

Yo sinceramente echo de menos eso en el toreo actual. Dicen que Hemingway el siglo pasado también lo echaba de menos, y por eso se inventó lo de Dominguín y Ordóñez en su Verano Sangriento. Otra gran rivalidad fue la de Manolete y Arruza por ejemplo o la de Silverio y El Soldado.

En las últimas décadas tuvimos un Miguel Espinosa Armillita y Jorge Gutiérrez o un Zotoluco versus Rafael Ortega, pero aquello fue algo prefabricado y no entablaron nunca un duelo largo y sostenido.

Hoy añoramos todavía ver un mano a mano entre Enrique Ponce y José Tomás o uno entre Pablo Hermoso y Diego Ventura, pero es que en la actualidad los grandes se evitan o si se llegan a enfrentar, lo hacen sin compromiso, en escenarios menores, con ganado de garantías y buscando el aplauso fácil para ambos.

Siento que en México a los toreros les falta el atrevimiento del que decide ser número uno y pretende demostrarlo, y desafía, aceptando el riesgo de perder, ansiando la gloria de ganar. El toreo es grandeza, pero sin rivalidades no hay pasión. Quizá por eso algunos se refugian en el fútbol. Ahí sí hay rivalidades. O sea, América y Chivas por ejemplo. Desde hace un siglo.

“Yo soy más torero que tú”, dicen qué suele decir Joselito Adame, pero en los despachos, con apoderados de por medio y toda clase de imposiciones. Y como el trono de la torería mexicana se tiene que definir en el ruedo, este sigue vigente, porque algunos toreros hablan más en los despachos que en el ruedo.

Hoy por ejemplo torean en la Plaza México dos toreros mexicanos: Juan Pablo Sánchez y El Payo junto al torero francés Sebastian Castella.

El francés es un gallo de pelea y una figura del toreo. ¿Pero y los nuestros?

Pues resulta que los nuestros son dos toreros artistas a los que han emborrachado con elogios y a los que les han procurado durante su ahora ya dilatada carrera, toda clase de comodidades y aunque son dos buenos toreros, a la hora de la verdad, ni El Payo ni Sánchez han tenido todavía el carácter o el temperamento para dar el siguiente paso.

Hoy nuevamente regresan a la Plaza México con la ilusión a tope (dicen) y veremos si ya por fin dan el estirón o si de plano los tachamos de una vez por todas de nuestra lista de pendientes. Ellos tienen y han tenido la palabra en estos últimos diez años. El problema es que no han sabido aprovecharla y aunque son jóvenes de edad, los años de alternativa ya les comienzan a pesar y la afición cada vez les procura menos paciencia.

Esperemos que esta tarde nuestros toreros se toquen el corazón y calienten de una vez por todas el cotarro, para que nos hagan olvidar las penas que nos está dejando la presente Temporada Grande.

También prendamos una veladora para que los otros artistas, es decir, los toros de Fernando de la Mora, esten un puntito arriba del filo del precipicio en el que suelen transitar y colaboren para el triunfo de la tercia.

Mucha suerte y no olvidemos nunca que sin pasión, la fiesta no tiene sentido.

Twitter @Twittaurino

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1 comentario »

  1. Juan Pablo Sanchez ha demostrado con creces que es por mucho mejor torero que El Payo aSanchez hace 2 temporadas le dieron el trofeo como la mejor faena del año esta temporada nada mas que fallo con el acero cortaria dos orejas El Payo con hoy es el unico torero de 3 corridas y que ha hecho dejarse cornar y otro igual es Diego Silveti torea mucho pero NADA DE NADA

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