Feria de Fallas: Octavio Chacón, la fuerza del valor

Rafaelillo resuelve y Varea se empantana con la corrida de Victorino.

Por Carlos Ilián | Valencia.

Plaza de Valencia. Primera corrida. Tres cuartos de entrada. Toros de VICTORINO MARTÍN (5), muy desiguales de presentación, con problemas 2º y 4º, el resto se dejó torear sin alardes. RAFAELILLO (6), de celeste y oro.Media estocada desprendida y dos descabellos. Un aviso (saludos). Pinchazo y pinchazo hondo (saludos), OCTAVIO CHACÓN (7), de barquillo y oro. Estocada (una oreja). Pinchazo y media estocada (saludos). VAREA (4), de marfil y oro. Bajonazo y dos descabellos. Un aviso (saludos). Cuatro pinchazos y bajonazo. Un aviso (saludos con protestas)

Sin la expectación de los tiempos dorados de esta ganadería, se lidiaron los victorinos que, eso sí, llevaron bastante gente a los tendidos en una tarde casi de verano en Valencia. La corrida tuvo más comodidad que peligro, excepto el segundo y el cuarto toro. Y ante esas dos alimañas vimos, por ejemplo, a un Octavio Chacón de firmeza basada en un valor natural. Sufrió una cogida más que aparatosa resultando herido en la región escrotal. Pero nunca se dio por vencido y sobre la base de un pulso muy firme resolvió con impavidez para matar una de gran estocada y cortar una oreja de ley.

En el quinto (sexto al correrse el turno) anduvo con facilidad en la cara del toro, un ejemplar blando y descastado. Rafaelillo se echó la muleta a la izquierda para ligar los mejores muletazos de la tarde con reposo y temple hasta que el toro se apagó. En el cuarto se las arregló buscándole las vueltas al peligro del victorino. Este torero, baqueteado en tantas tardes a cara de perro, está sobrado pero le hace falta el punto de heroicidad que tantas tardes le han engrandecido.

El lote más facilón fue para Varea, que estuvo leve y conformista en una tarde que para el torero de Castellón era vital. Este chico, que de novillero nos entusiasmó en una tarde mágica en Zaragoza hace unos pocos años, ha derivado en uno más, que ayer, con ese lote fácil y colaborador, apenas dejó algún pellizco de su buena manera de entender el toreo pero se fue al hotel casi como llegó, sin despeinarse.

Publicado en Marca

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