“El torero es un reflejo del alma y yo me siento feliz”: José María Manzanares

A punto para arrancar la temporada 2019. Foto Instagram.

Por JORGE CASALS.

Castellón será una vez más donde arrancará su temporada José María Manzanares. Una lesión en la espalda le ha impedido estar en Illescas y València, pero, tras ser intervenido de urgencia, asegura estar totalmente recuperado y con ganas de volver a los ruedos. «Con esta operación se me han quitado todos los dolores lumbares y el cuerpo ya no se me contractura. Ya puedo torear, correr y prepararme sin ningún problema. Ha sido un gran alivio y esta operación me ha cambiado mucho la vida, me encuentro muy bien. Tengo mucha ilusión por empezar», asegura el torero.

Ha dejado su terreta para ultimar la puesta a punto de la temporada en el campo charro. Su cuartel general es la finca que sus apoderados, Jorge y Toño Matilla, poseen en El Cabaco, muy cerca de la Peña de Francia, en plena sierra, donde se respira tranquilidad y naturaleza, donde se adquiere paz para ganar después la guerra en la plaza. Se siente como en casa. Junto a él, toda su cuadrilla, su segunda familia, con la que hace vida en común, con la que compite a mediodía para ver quién cocina mejor: «Los arroces son mi especialidad, como buen alicantino», matiza. Dedica las mañanas al entrenamiento físico y las tardes, a torear vacas. Todas las que le apetecen, «hay días que con dos ya me quedo satisfecho, otros toreo seis… depende. Y algún toro, aunque lo planteo con días de antelación para ir mentalizándome porque pretendo que sea un entrenamiento lo más parecido a la plaza posible. Las vacas van muy bien porque te afinan mucho la técnica, pero el que te da el fondo como torero es el toro, porque es más exigente que una erala», argumenta.

Parece que se haya convertido en norma comenzar el año en la Magdalena. Aquí se le espera.

–Al margen de que tengo muchos amigos, es una tierra muy importante para mí. Recuerdo que de pequeño solía acompañar a mi padre cada vez que toreaba en Castelló y ese cariño que él tenía a esa plaza lo he heredado yo. Ya desde novillero me trataron con un cariño tremendo, incluso el año que lleve luto por mi padre me recibieron con un sentimiento especial. Es una afición muy sensible conmigo y que me ha transmitido mucho cariño siempre. Ya tengo ganas de torear allí. Castelló es una feria importante y te crea inquietud por ser de las primeras de la temporada, pero voy con una buena vibra para que el público pueda disfrutar porque se lo merece. Castelló es una afición muy respetuosa.

Toreará junto al Fandi, muy querido en esta tierra, y Roca Rey, que se ha convertido en todo un fenómeno que traspasa ya las fronteras de lo taurino.

–Es un cartel con tres conceptos distintos y creo que va a gustar. El caso de Roca Rey es muy importante, supone que el torero interesa a más gente. En mi caso, yo he podido explicar el mundo del toro más allá de mi país, porque cuando un torero interesa y es un atractivo para el mundo del toro es muy importante. Según mi experiencia, fuera de España ven el toreo con mucho respeto y se les despierta una curiosidad enorme por lo que siente un torero, por sus miedos… el toreo, pese a que muchos lo quieran negar, es una fuente de misterios muy grande que atrae a mucha gente. Ahora le toca a Andrés pasar por todas esas circunstancias, es ley de vida. Es fundamental para la Fiesta que en cualquier ámbito social se interesen por los toreros.

–¿Qué motiva a una figura consagrada como usted a seguir jugándose la vida?

–Mis sentimientos. He tenido momentos duros, luego llegó una etapa de muchos triunfos pero de mayor imperfección torera y ahora estoy viviendo una época muy personal. No busco los números, mis prioridades son otras, busco la manera más pura y natural de sentir el toreo. Mi lucha es poder transmitir el clasicismo del toreo de toda la vida, el que aprendí de mi padre y mi abuelo, de manera perfecta. Mi tauromaquia resulta cada vez más sentimental.

–¿Hay mucha diferencia entre el José María, a nivel personal, y el Manzanares torero?

–Van muy unidos porque al final, cuando estoy delante del toro, lo que aflora de mí son mis sentimientos, que es lo que yo siento como persona. El torero es una consecuencia de la persona, un reflejo del alma, si estoy mal, el torero no funciona. Por eso, el torero en su vida personal debe tener paz, hay que hacerle la vida más fácil porque ya de por sí es muy duro jugarse la vida. Y eso se transmite después al público.

Pues yo le noto muy feliz.

–Estoy muy bien y muy feliz, con ganas de que empiece la temporada en Castellón y poder demostrar mis sentimientos.

EL TEST A JOSÉ MARÍA MANZANARES

UN LIBRO: ‘El mundo de Sofía’. Es el que me estoy leyendo ahora y me gusta.

UNA CANCIÓN: Me quedo con muchas de Alejandro Sanz y Pablo López. Depende del momento. Son mis amigos.

NUNCA FALTA EN SU ARMARIO: Una camisa blanca. Para torear, para ir de calle, para el traje…

GESTIONA SUS RRSS: Instagram sí. Porque con una imagen puedo decir mucho.

LLEVA RELOJ: Siempre. Y IWC, claro. Siempre me gustaron los relojes.

Publicado en El Periódico Mediterraneo

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