Apunten a Ángel Téllez

El torero que tomaba la alternativa se llevó tres orejas pero sobre todo dejó la impresión de ser un torero que puede funcionar. Oreja al “El Juli” en una faena de técnica y temple, y otra a Morante que tuvo que tirar de recursos ante el peor lote. Deslucida corrida de Garcigrande.

Ficha:

Cuatro toros de Garcigrande y dos de Domingo Hernández 1º y 3º (encaste Domecq): Desiguales de presentación. Sospechosos de pitones. Poco juego en general. Nobles, blandos y descastados. Los más destacados, los lidiados en 1º, 4º y 5º lugar.

Jose Antonio “Morante de La Puebla”: Media al encuentro delantera -aviso-, ocho descabellos-aviso-, siete descabellos y se echa el toro (silencio); pinchazo y estocada delantera (oreja). Brindó un toro a Santiago Abascal, presente en la plaza. Julián López “El Juli”: Seis pinchazos y estocada caída (silencio); estocada y tres descabellos (oreja). Ángel Téllez: Estocada algo caída y puntillazo (oreja con petición de la segunda); estocada y puntillazo (dos orejas).

Segunda y última de feria la mini Feria de Primavera. Dos tercios de plaza. Tarde fría, ventosa y con lluvia racheada. Ángel Tellez tomó la alternativa y salió a hombros por la puerta Iván Fandiño.

El recurso literario fácil sería hablar de las verónicas de Morante en su recepción al primero en las que paró el tiempo y la brusquedad del toro; de la capacidad lidiadora de “El Juli”, que dio una lección de conocimientos y temple en el quinto toro. Lo justo es hablar del triunfador porque además de jugársela sin complejos, convenció, lo que no es fácil en una tarde tan complicada por los nervios y dos máximas figuras.

Decía Antonio Chenel “Antoñete” que para que un torero funcione cuando le ves en cualquier plaza tiene que convencer que vale para todas, sea de máxima o de mínima categoría. Ayer Tellez lo consiguió. Él, que venía como invitado de dos máximas figuras para rellenar y abaratar el cartel. Se fue con tres orejas ganadas a base de ponerse de verdad entre los pitones y de mostrar ganas y oficio a partes iguales.

Es verdad que en su debe está que la izquierda la tiene de palo y necesita enseñar los toros por ambos pitones, que le faltó continuidad en sus faenas, pero demostró muchas cosas para ser su primera tarde con el toro.

Venía Téllez muy preparado, por eso no le pesó la responsabilidad y es que tiene mucha confianza. Lo demostró en sus pases con el capote a la espalda; citando a los toros de lejos en sus inicios de faena sobre todo al segundo al más puro estilo Roca Rey, sin saber hasta el último momento por dónde iba a salir el toro. Con cambios de manos imaginativos de inspiración “talavantina”. Todo un repertorio de cercanías como Castella. Pero también con un concepto variado como las chicuelinas al paso a su segundo, dignas de Luis Francisco Esplá. Son preludio de palabras mayores pero las sensaciones que dejó fueron inmejorables.

Se llevó una puerta grande de peso y que le vale para justificar una temporada que, de momento, le va a llevar a Toledo y confirmar en Madrid. Si no afloja puede entrar con fuerza en un escalafón muy duro y en el que es difícil abrirse hueco.

Morante estuvo muy valiente en su segundo

De Morante era de esperar con el lote que le tocó que el público de Las Cruces se tendría que conformar con las excelentes verónicas de recibo a su primero. Un cartel de toros cada veronica. Contra todo lo opinable sacó otro repertorio distinto al suyo y estuvo muy valiente en su segundo, a la vez que dejó algún goterón de su toreo, sobre todo en el barroco inicio de faena. Dio media docena de pases amontonados, artísticos, diferentes… Mató mal, muy mal pero las sensaciones quedaron.

“El Juli” es un perro de presa que no le gusta que se le vaya ni una tarde. En su primero no pudo hacer nada porque era un marmolillo desclasado y además estuvo descentrado al entrar en la suerte suprema; y dio un mitin impropio de él. Con su segundo se inventó un toro que en sus manos fue mejor de lo que se podía esperar. Lo templó y consintió. Sabía que tenía pocos pases y aprovechó cada tanda llegando en todas a los tendidos por ambos pitones, aunque el más potable era el derecho. Le recetó una gran estocada pero sabía que no era suficiente y pidió rápido el descabello. Oreja que pudieron ser dos de haber rodado el toro.

La corrida de toros de Garcigrande y Domingo Hernandez, que es lo mismo aunque con distinto nombre, estuvo bien presentada, en cuanto a cuajo, sin exageraciones aunque nada pareja. Parecieron una escalera digna de limpieza de corrales a final de temporada y no de un inicio de temporada en una plaza de segunda categoría. Eso tuvo claro reflejo en un juego dispar. Lo preocupante, de verdad, fue las claras sospechas que levanto su encornadura.

Tellez volverá en septiembre para la Feria de Guadalajara y habrá que medirle y mirarle después de una temporada en el escalafón superior, pero las bases son buenas

Publicado en Guadalajara Diario

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