Tensión Negro y Rojo – El Viento y Piedras Negras, Mano a Mano en Aguascalientes.

Fermin Rivera en el derechazo ante “Lebrillero” de Piedras Negras en Aguascalientes. Foto y Video: @MyRyCar.

Piedras Negras desembarca en Aguascalientes cuarenta y dos años después para contrastarse de la poca seriedad reinante, del jolgorio acostumbrado y la vacilación oficiante que hoy reinan pero que se ve sorprendidos ante la tensión y la atención que demanda el toro en serio. Como si de un obstáculo adicional se tratara, el viento hoy ha sido el enemigo a vencer para los toreros y, en última instancia, para los propios toros. Fabián Barba, sin suerte en el lote, se nota repetitivo mientras que Fermín Rivera se supera a sí mismo y al viento y solo la espada le priva de un trofeo. Mientras que Román, echa adelante a pesar de su falta de temple y excesivo movimiento de pies y chabacanería, cortando una oreja efectista que cierra la Feria.

Por: Luis Eduardo Maya Lora. De SOL Y SOMBRA. Aguascalientes.

Sopla el viento como pocas veces en la Monumental hidrocálida.

Y esto hay que decirlo, no hacerlo es faltar no solo a la verdad sino a consignar una de las condicionantes de toda tarde de toros, tal como esta última de la Feria Sanmarqueña 2019. Que el viento, sabemos, es el peor enemigo de los toreros… pero también de los toros.

Porque aunque haya quien lo soslaye, este binomio es inseparable, indivisible y la importancia del toreo estará en directa proporción de la grandeza del toro.

Que demanda y exige atención.

Por ello, cuando el encierro de Piedras Negras comienza su paso por Aguascalientes es ovacionado de salida para que de pronto, salte el primero de la tarde al callejón, resultado de una práctica tan usual en el gremio de las cuadrillas como lo es cerrar a un toro aventando el capote arriba a como salga, el cárdeno piedranegrino simplemente sigue el engaño, de cabo a rabo.

Error gravísimo de Fernando Garcia por el que cae al callejón el abreplaza por el rumbo del palco de médicos y que encuentra en su caída al fotógrafo Armando Landín que se ve sorprendido, corneado, vapuleado y lastimado duramente por el cárdeno, mismo que no perdona a un cabestro de la Plaza en la semana.

Ahí, entoncés, ante lo real e inesperado del momento con la cornada que llega y su consiguiente alarma, la corrida impone no el silencio de una asistencia propensa siempre al jolgorio y la vacilada sino la dureza y el rigor de la tensión.

Una descarga de nervios que trae consigo el enigma del toro bravo.

Entonces la gente palpa el drama y, por una vez, a la Monumental de Aguascalientes le llega el silencio y centra sus miradas en el toro real y serio que puede herir y puede atacar.

No es más pero tampoco es menos.

Este se defiende y arrastra su actitud, al salir del callejón, defensiva y con el resabio natural tras el trance hacia Fabián Barba que ya no se recupera de la impresión pese a someter con el capote en pleno remolino en los medios. Derriba el toro mostrando genio pero tan solo al imponerse las cuadrillas en banderillas comienza a ceder.

Barba lo intenta pero no puede quedarse en el sitio ni confiarse ante el viento. Mata mal y la gente reconoce el esfuerzo.

La mesa queda puesta para que Fermín Rivera se crezca ante el berrendo en cárdeno segundo.

Lo hace el potosino con la plena determinación de querer y poder. El toro, serio y alto, con dos velas por delante quen encienden la candela al apretar con el capote. Pese al viento, Rivera pisa fuerte va al frente, arrecia el vendaval pero otorga entonces los adentros y se impone a la arremetida del cárdeno que termina siendo dominado por el de San Luis que le remata por bajo lucidamente.

Gabriel Meléndez hijo castiga en el sitio y en la medida exacta al toro que se lo piensa para acudir al peto pero que aprieta una vez en él. Entonces la mesa se sirve para que, tras mantener el tranco en banderillas, Rivera confíe en sí mismo y juegue los largos brazos en los muletazos alternados abajo para llegar a los medios. Muy decidido liga dos tandas breves donde se pasa al toro por la faja, casi enroscándose a la altura exacta y siempre anticipando la salida de cada muletazo con enorme y plena sustancia.

Y de ahí su determinación crece.

Lucha franca y ferrea entre el toro y el torero, entre el berrendo y el mando de Fermín.

Y no duda en echarse, pese al vendaval, la muleta a la zurda, solo que el viento le impide dejar la muleta puesta. Todo lo que alcanza a hacer con la muleta armada, el cite a la media altura y el trapo puesto pase a pase, el viento lo emborrona por el lado natural.

En la vuelta a la derecha vuelve a insistir pero es tal lo duro del viento que se queda Fermín con la idea y el planteamiento correcto pero imposible de realizar. Destaca muy torero, en los de la firma y el cambio de mano por bajo.

Falla con la espada y la cruceta.

Ovacionado el toro en el arrastre.

Entonces Román, triunfador de la Oreja de Oro hace un año, se topa con el más hermoso de la corrida de Piedras Negras, un cromo retacadísimo al que busca afanosamente torearle de capote y lo consigue en los lances pese al viento y el paso atrás en un momento justo cuando revolotea el capote, se anima entrelazando chicuelina, rebolera y posterior brionesa en el remate.

Y la gente truena las palmas.

Se angustia cuando los toros llegan al burladero pero se alegran cuandl el toro se va largo y por abajo. Y el torero luce y produce con ello la emoción luego de la tensión.

Es entonces cuando las cuadrillas no sujetan, el toro, en mala señal, busca la querencia y el puyazo antecede un quite por chicuelinas, Román remata bien pero el hueco que deja en nuevo intento de brionesa permite al toro encontrar una ventaba.

Sobran la flojedad, el viento y la velocidad del valenciano que, pese a la actitud de querer ser y querer estar, no alcanza la quietud y el temple que le demanda el toro que, ante la imposibilidad de tener puesta la muleta dado Eolo, acaba en distracción. Y esperando…

Mata Román haciendo la espada guardia por un costado.

Barba choca con un toro que mantiene la cabeza armada. El viento le condiciona pero tampoco encuentra la manera de plantarle cara a un astado que le regala un chispazo de casta que no aprovecha el hidrocálido y se va en blanco.

Fermin vuelve, ante el más hermoso pero retacado de la corrida, el cárdeno claro quinto, a mostrarse solvente con el capote ante el toro que más aprieta y que compite en intensidad con el viento, al que deja rematado por bajo y genuflexo en un gran momento de la tarde.

El toro cambia en banderillas y espera. Tiene media arrancada, Rivera se queda quieto pero la embestida del toro se ve rebasada por la falta de fuerza. Nueva estocada caida.

Y parece que la corrida se vacon un solo toro, el segundo y las etiquetas de siempre contra esta ganadería.

Eso lo disipa el sexto.

Menos aparatoso por delante pero igualmente serio y alto, da visos de embestir de salida, sin embargo, se reserva el piedranegrino y Román apenas puede lancear contra un viento que no cede.

Entonces, uno de los momentos más genuinos de la tarde llega en cuanto el toro siente el capote y percibe a lo lejos el caballo de la querencia que monta Guillermo Cobos, que prende arriba al entrepelado, le pega el lo alto el puyazo para que el toro se crezca y empuje apretando desde atras con ambos pitones y Cobos mantiene la reunión, defiende la jaca que es llevada hasta la contraquerencia con la reunión el mismo sitio en todo momento sin abusos para el puyazo y la ovación de la Feria cuando saluda muy torero entre prendas y sombreros que tapizan el tercio.

Cambia el tercio y cambia el propio toro.

Siente su sangre que esta en ebullición y propicia gran tercio de banderillas donde saludan García y Campos.

El viento es ya no testigo, sino parte interesada de la corrida y vuelve a interrumpir a Román que intenta en todo momento ligar el toreo derechista pero requiere citar más cerca y para eso el viento es demasiado.

La chabacanería llega con el tianguis con los músicos que desgranan la tan mentada “Pelea de Gallos” en plena algarabia el de Piedras Negras solicita temple y largueza, mando y poderío.

Imposible saber a donde habría llegado este sexto.

Bernadinas a la tragala, zapatillazos y movimiento de pies… intento de cite a recibir fuera de distancia y estocada caida.

Una oreja incluso sobra pero al fin se va la Feria y hay un obsequio final. Ovación al toro.

La gente experimenta una sensación distinta, ajena en una plaza cuya buena parte del tendido experimenta una nueva sensación, la seriedad que tanto escasea.

La tensión de poner atención y la inclemencia, casi inmisericordia, del viento.

Dura prueba para toros y para toreros. Superarla siempre será grandeza.

Twitter: @CaballoNegroII.

Aguascalientes. Domingo, 12 de Mayo de 2019. Feria Nacional de San Marcos 2019. Última de Feria. Un tercio de entrada en tarde calurosa de inicio y fresca de final. Viento inclemente e imposible en prácticamente todos los momentos de la lidia, cambiante e inmisericorde con los espadas y sus cuadrillas.

6 Toros, 6 de Piedras Negras (Divisa Rojo y Negro) Aplaudidos de salida. Variado de hechuras entre los tonos cárdenos hasta el del entrepelado sexto, serios por delante; el primero salta la barrera al ser citado desde el callejón y al seguir el engaño encuentra al fotógrafo Armando Landín lesionándolo gravemente con fracturas, contusiones y cornada, tras derribar al piquero acusa los efectos del salto durante los dos primeros tercios de la lidia para acabar defendiéndose; el segundo, precioso berrendo en cárdeno, alto y bien armado que tiene emoción y casta por ambos pitones, empuja fuerte al caballo mayormente por el lado derecho, ovacionado en el arrastre. Preciosos los lidiados del tercero al quinto turno, acaso muy rematados en carnes, el tercero afloja luego del inicio de faena, mientras que el cuarto ha sido soso en la muleta, el quinto, tras inicio con emoción, es picado en la querencia y acusa cierta descoordinación en el tranco a partir del segundo tercio. Intenso y bravo el sexto que pelea fuerte en el puyazo aun en la querencia remata en el otro terreno apretando y metiendo los riñones, tiene recorrido por ambos pitones y largueza en la embestida. Ovacionado en el arrastre.

Fabián Barba (Azul Rey y Oro) Palmas y Silencio; Fermín Rivera (Canela y Oro con remates Negros) División y Palmas; Román Collado (Tórtola y Oro) Palmas y Oreja.

Fatal el banderillero Fernando Garcia que provoca el salto al callejón del primero de la tarde. No obstante, deja solo un palo ante el quinto, sale al tercio tras banderillear al sexto junto con Gustavo Campos que tiene una buena tarde con el capote. Destaca Alejandro Prado. Bien en el primer tercio del segundo turno Gabriel Meléndez Hijo y espléndido al picar sexto, Guillermo Cobos, que pega el puyazo de la Feria y saluda en el tercio sobre prendas y sombreros.

Pésima imagen del Juez Ignacio Rivera Río entablando diálogo a señas y sin la mínima seriedad o decoro, con el tendido en la petición a la muerte del sexto.

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