Así vio la prensa la actuación de Luis David Adame en Madrid

Muy polémica, torera y firme ha sido la primera actuación en este San Isidro 2019 de Luis David Adame.

Buenas sensaciones y una petición de oreja unánime que el juez de plaza inexplicablemente no concedió de su primer toro, marcaron una actuación que tuvo grandes momentos con capote y muleta, especialmente al natural y que además fue rematada con una estocada en todo lo alto.

De SOL y SOMBRA.

Cultoro – Javier Fernández: “Enviado”, de Montalvo, era el segundo, herrado con el número 80, herrado en octubre de 2014 y con un peso de 555 kilos. Ganándole el paso y con las zapatillas asentadas fue el saludo capotero a la verónica del joven. Por rogerinas llevó el toro al caballo de Óscar Bernal, que se agarró enorme en la primera vara aguantando su empuje. Enorme fue la segunda de las verónicas de Pablo Aguado en el quite, algo que cantó con fuerza Madrid. Por airosas zapopinas respondió Luis David. De tremenda clase, empuje y humillación fue el animal, al que inició faena el hidrocálido de rodillas en el centro del anillo, destacando una serie por la izquierda ante la extraordinaria condición del de Montalvo. Mató recibiendo y dio vuelta tras aviso después de una petición que no atendió el palco.

“Rapaz”, colorado ojo de perdiz, número 30 era el quinto del festejo, con un peso de 650 kilos. Fue un animal que no terminó de definirse en los primeros compases y que, cuando tomó la muleta Luis David, dio la casualidad de que el fortísimo viento hizo acto de presencia. Noble fue un animal por el que consiguió sobre la mano derecha los mejores momentos el azteca. Silencio.

Marca – Carlos Ilián: Luis David se llevó el toro de la tarde, el según do. Cuajó dos tandas impecables sobre la mano izquierda pero dejó muchos espacios y nunca entendió eso de cruzarse al pitón contrario. Mató muy bien en la suerte de recibir. Hubo petición fuerte de oreja pero se debió conformar con una vuelta al ruedo. En el quinto toro, blandísimo, brujuleó sin rumbo.

El País – Antonio Lorca: Una oreja estuvo a punto de cortar el mexicano Luis David. No es un dechado de inspiración torera, y eso cuenta en su contra a la hora de la actitud del respetable, pero ciertamente estuvo muy bien en el segundo de la tarde. Trazó, primero, cuatro verónicas estupendas a poco de que el toro saltara al ruedo, y, después, respondió al destello de Aguado con unas vistosas zapopinas. Y luego más; no más zapopinas, pero sí aprovechó de la mejor manera la buena condición de su oponente, y tras unos vulgares derechazos, dibujó dos buenas tandas de naturales que supieron a gloria por la buena calidad del toro y las maneras del torero. La labor resultó larga y, al final, un poco cansina. Noble también fue el quinto, pero Luis David estuvo en su nivel habitual.

El Mundo -Zabala de la Serna: Enviado, número 80, de 555 kilos, de una finura mayúscula, de pitón a cabos, de hocico a rabo, ya figura entre los toros de San Isidro 2019. El estilo intuido en el capote de Luis David Adame. Que fue el afortunado. Galleó de frente por detrás el mexicano, y Enviado demostró su bravura en el tranco y en las soberbias varas de Óscar Bernal. Aguado durmió el tiempo en una verónica. Que despertó el orgullo del mexicano en la respuesta por zapopinas. El toro de Montalvo ya había enamorado a la plaza. Mala cosa en Madrid. Que le afeaba a Luis David la colocación, más que la tosquedad, cuando la embestida se abría con un punto extraordinario. Revertió la situación arisca del sector más crítico en dos notables series de naturales, lentos y ligados. Con Enviado haciendo así, el avión a cámara lenta. Ya más gastado al final. El cierre por bernadinas -no había otro palo- fue poca cosa al lado del tremendo espadazo al encuentro. El presidente no consideró la petición; nadie reparó en el toro. Una ovación no más. La vueta al ruedo fue para LD. Que entre Ombú el año pasado y Enviado en el presente le han marcado el futuro.

El quinto se hacía una mole de 650 kilos no mal construida. La sorpresa es que se movía más y mejor de lo esperado. Pese a sus limitaciones volumétricas. La persistencia de Luis David sólo amplió la impaciencia por ver a Aguado.

AplausosGonzalo I. Bienvenida: Muy templado recibió Luis David Adame al segundo toro de Montalvo. Un negro listón de preciosa estampa. Serio, sin exageraciones. Las verónicas mostraron la calidad de la embestida. Se arrancó alegre al caballo aunque empujó con un solo pitón. Óscar Bernal señaló en el sitio y midió el castigo. Rivalizaron en quites Aguado y Adame. Cada uno por su palo: acompasadas verónicas el primero, histriónicas zapopinas el mexicano. Arrancó la faena de rodillas. La faena fue de mucha actitud, tanta que la clase del montalvo se vio achantada. Adame entendió tarde y por la izquierda que el toro exigía tacto y ahí se vio la auténtica condición del toro: humillado, enclasado, son. La intensidad de la faena estuvo en el final por bernadinas y en la espectacular estocada en la suerte de recibir. Se pidió la oreja, y se ovacionó al buen toro de Montalvo. El mexicano dio una vuelta al ruedo tras escuchar un aviso.

Más basto resultó el quinto que pasó sin entrega por el capote de Luis David Adame. Después resultó un toro manejable pero sin transmisión. Poco calado tuvo la correcta actuación de Luis David. Se salvó de la quema una tanda con la mano derecha. Se le fue baja la espada.

BurladeroJosé María Vivas: Luis David tampoco se quiso quedar a la zaga y ya en su primero intentó incluso yendo a porta gayola (impedida por un nervioso torilero), todo aquello que le llevara al triunfo, con un amplio repertorio capotero y con muy buena disposición con la muleta. Estuvo a punto de triunfar en su primer toro, sobreponiéndose a la continua protesta de sus cites y colocaciones que le venían desde el tendido.

EFEJavier López: Luis David, dejó escapar al toro de la tarde, el segundo, un animal bravo y de una clase extraordinaria sobre todo por el izquierdo, al que toreó con variedad y cierta enjundia con el percal, pero diluyéndose en el último tercio. El mexicano, que inició faena de hinojos, se atrincheró en la pala y, muy despegado, lo pasó sin alma por el derecho. Solamente hubo dos series al natural que hicieron despertar a los tendidos, y fue cuando se colocó como Dios manda, echó los vuelos y, muy encajado, lo llevó a cámara lenta.

Pero fue insuficiente. El toro mereció mucho más. Tanto que ni la soberbia estocada en la suerte de recibir le sirvió para cortar una oreja que, a decir verdad, hubiera sido un premio devaluado, pues el de Montalvo fue de dos, y de mucha rotundidad. Del resto de la función, poco que contar. Luis David estuvo vulgar con un quinto que se movió y duró mucho, aun sin terminar de descolgar y faltándole también un punto más de fortaleza.

La Razón – Patricia Navarro: Quiso Luis David irse a portagayola, pero no le dio tiempo. Tiró después de quites incluso de la réplica de Aguado. Pintaba bien, sobre todo por la calidad del pitón zurdo del animal, que viajaba hasta el final con entrega y volvía para volver. Extraordinario. De rodillas el comienzo, pero sin entidad lo que vino después, desdibujado, en la pala del pitón y sin cuajar las bondades del toro. Al final hubo dos tandas de naturales y una estocada recibiendo de broche, que calentó una petición no atendida. Sin grandes alegrías y con la pena de la justeza de fuerza el quinto. Se alargó Adame en el intento.

Diario Crítico- Emilio Martínez: No era faena de oreja por los altibajos y por la tendencia a citar fuera de cacho al principio de la fena de Luis David a su primero, tras comenzarla de rodillas y con más ajuste. Después el mexicano se corrigió y, ya cruzado y en el sitio se lució al natural y en un final entre los pitones antes de una meritoria estocada recibiendo que hizo aflorar los pañuelos en demanda de trofeo que el usía no concedió.

Con el quinto volvió al toreo a distancia, dio muchos pases y aburrió a su enemigo y a un público que momentos después se subiría a la gloria gracias al faenón de Aguado.

El Español – Juan Diego Madueño: El sevillano aterrizó en Madrí restregándole un puñadito de verónicas a Luis David Adame. Rugió la plaza sin importar el borrón de la segunda. Nos tiramos detrás del lance. Qué oles. El mexicano apuraba el lujo de embestidas primero por verónicas desprendidas, luego por un galleo y “el quite del aire” (Morante), las lopecinas. Hasta hubo una porta gayola interrumpida. El bonito montalvo, negro, armónico, salió dejándolo tirado en la segunda raya, como aquella novia de Madrid a Cabeleira. Lo agarró Bernal en dos puyazos muy buenos, zarandeado el caballo. Los banderilleros le abrieron un balcón a la embestida. Luis David lo hizo del revés, apretando. Qué trallazos, un huracán que consumía a Enviado. Resbalaba mirando al matador, dándole pistas. Enviado quería los vuelos. Al natural sí lo hizo Adame, alcanzando momentos buenos. Era tarde. Le afearon la colocación. Las bernadinas no levantaron la losa. Ni siquiera el espadazo recibiendo. Las orejas se las cortó el carnicero.

A la tarde le pesó el camión cisterna de muletazos que descargó Adame sobre el quinto. La montaña de pases se veía desde Manuel Becerra. Un Everest construido con la paciencia del público. Sólo entenderíamos la condena cuando arrastraron al sexto.

ABC – Andrés Amorós: El segundo de los Adame, Luis David triunfó como novillero por su entrega y la variedad de su repertorio. Ha seguido cosechando triunfos, después de la alternativa, pero no sé si progresa adecuadamente: lo que en un novillero es virtud, en un matador, puede no serlo. Ha de demostrar mayor reposo y buscar una estética más depurada. El segundo embiste con una clase fuera de lo común. Se luce el picador Óscar Bernal en un gran puyazo. Se presenta ya Aguado con tres verónicas cadenciosas, meciendo el capote, y David replica por zapopinas: una diferencia… Comienza con derechazos de rodillas, le censuran la colocación, logra centrarse en dos series de naturales y mata bien, al encuentro. Piden la oreja, que no se concede, y da la vuelta al ruedo. No ha estado mal pero, para mí, por debajo del gran toro, un «Enviado» para darse un homenaje de buen toreo. El quinto también embiste pronto y va largo: ¡vaya lote! El trasteo voluntarioso de Luis David, sin ajuste, tiene escaso eco y prolonga sin necesidad. Ha tenido reses para torear mejor.

Twitter @Twittaurino

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