
Por Luis Cuesta – De SOL y SOMBRA.
En Quintana Roo por el momento no habrá mas corridas de toros, como ya sucedió anteriormente en los Estados de Sonora y de Guerrero sin que los taurinos y sus organismos que supuestamente están para defender la fiesta, pudieran meter las manos en el ‘último momento’.
Hoy todos se lamentan amargamente en las redes sociales, pero habrá que recordar una famosa frase de la Sultana Aixa a su hijo Boabdil: “No llores como mujer, lo que no supiste defender como hombre” ante la pérdida de Granada para los árabes y con ella, casi mil años de su permanencia en España.
Las señales en Quintana Roo fueron muy claras, las suspensiones de licencias para espectáculos taurinos del año pasado y del presente en el Municipio de Cancún deberían de haber encendido las alarmas, pero nadie levantó la voz con fuerza y como siempre la desorganización y la falta de unión de las asociaciones le han provocado otro duro golpe a la tauromaquia en México.
Algunos podrán decir, como lo dijeron en su momento de la prohibición en Guerrero, que no se pierde mucho, ya que el número de festejos que se daban en la actualidad en ese estado era muy bajo. Pero no es así, en Quintana Roo se celebrabán hasta el año pasado un promedio de 257 festejos según las estadísticas de Tauromaquia Mexicana (un organismo taurino que cuenta con representación en 13 estados).
Hay que señalar que la mayoría de estos festejos taurinos se asemejan muy poco a las corridas tradicionales, es decir a la usanza española, siendo quizás esta una de las principales razones por las que no se antendieron estas alertas en su momento y que finalmente derivaron en una aprobación desde el Congreso del Estado que fomenta ampliamente la protección animal en Quinta Roo y con ello la prohibición de las corridas de toros.
En De Sol y Sombra se publicó puntualmete sobre las suspensiones de los espectáculos taurinos en Cancún, mientras que la mayoría de los portales taurinos callaron y siguen callando, porque estos temas son un tabú para algunos directores de los mismos, que por hablar sólo de lo “bonito del triunfalismo”, descuidan la realidad de un espectáculo que está muy lejos de vivir en un jardín de rosas. Por estas razones hoy más que nunca es urgente que en los estados donde aún se puede salvar la tauromaquia, se le regule o se le vincule como una actividad cultural e histórica, para que se le clasifique como patrimonio cultural común.
El blindaje jurídico -dicen los expertos en esta materia- pasa por el deber de protección de la tauromaquia ante los poderes públicos, pero tambien por la adopción de medidas como su inclusión en la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO y la aprobación de un Plan Nacional de Fomento y Protección de la Tauromaquia para todo el territorio mexicano, un plan que por cierto muchos taurinos han intentando diseñar, pero que hasta la fecha sigue acéfalo.
Es evidente que las posturas para prohibir la fiesta son redituables en términos políticos, ya que en algunos casos podrían derivar en una gran cantidad de votos. Pero más allá de los argumentos a favor de la fiesta que apelan a conceptos como tradición, cultura, o historia, hay uno que debe de resaltar y que es igualmente poderoso: el respeto a la libertad del individuo para elegir.
Con la reciente prohibición en Quintana Roo, la libertad de los taurinos a elegir ha sido vulnerada. Pues los antitaurinos ya habían elegido por su propia voluntad no asistir a las corridas de toros y su decisión fue respetada.
Es lo que digo yo.
Twitter @LuisCuesta_



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