Opinión / Desde la Estafeta: Encierros 5G

Los toros de la ganadería de José Escolar Gil, de Lanzahíta (Ávila), llegan a la Plaza del Ayuntamiento durante el tercer encierro de los Sanfermines 2019. EFE/Javier Lizón.

Los encierros en Pamplona han perdido la emoción y la sensación de peligro que antes les caracterizaba. Con la llegada del anti-derrapante y el aumento de cabestros en los encierros, estos se han modernizado, pero están perdiendo interés y este año todo lo que ahí acontece, resulta demasiado rutinario y muy predecible cada mañana – De SOL y SOMBRA.

Por Jimi Jiménez.

Vamos a récord por día. El primero de los Escolar ha pisado el albero pamplonés apenas 2 minutos después de salir “a-toda-maquina” desde los corrales de Santo Domingo. ¡Qué bonita es la velocidad!

Justo antes de la Feria de San Fermín, una tecnológica (cuyo nombre no viene a cuento) anunció la llegada del 5G a Pamplona. Pues bien, parece que los bureles que nos visitan este año para cumplir el ciclo de San Fermín han querido aprovechar al máximo esta oportunidad y trasladarla a nuestras viejas tradiciones un nuevo ‘look’.

Así que ‘poliki-poliki’ y casi sin darnos cuenta, tenemos las pistas suficientes para sospechar que afrontamos una nueva época: la de los encierros 5G, esto es, bureles muy bonicos de cara, con mucho trapío como dicen los expertos y que cuando se ponen toman las de Villadiego en menos de un AMÉN-Jesús.

Esto ha sido, grosso modo, el resumen (uno más) del encierro de esta mañana protagonizado por los Escolar. Porque si ayer los cebaítas fueron rapidísimos (y nos quedamos cortos), para lo de esta tercera carrera de los Sanfermines es que directamente ya no tenemos palabras. Incluso algún compañero, en plan gracia, ha venido a reconocer después del enciero que hoy no ha visto a los toros pasar por su zona.

Yo, afortunadamente, sí los he podido ver pero más que nada porque un manso ha perdido las manos al final de la calle Estafeta y eso ha “roto” por un momento el tran-tran brutal que llevaban los toros.

Pero, vamos, tan rápido como se ha caído se ha vuelto a levantar y de ahí venga otra vez a correr para lograr ese récord que hemos comentado: pisar la arena de la Plaza de Toros en apenas 2 minutos. ¡Qué brutalidad! O como dirían por ahí, un pequeño paso para el hombre, una gran paso la morfología taurina… pero no nos pongamos estupendos porque eso es … otra historia.

Publicado en El Diario de Navarra.

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