Romería con aroma de Dinastía Rivera en Apizaco

Por Gerardo Orta.

El viernes pasado en la plaza de toros Rodolfo Rodríguez “El Pana” en Apizaco, el matador de toros Fermín Rivera tentó dos vacas de la ganadería de La Soledad que mostraron un comportamiento irregular en diferentes momentos de la prueba, aunque destacó la jugada en segundo turno.

El potosino llegó no únicamente con el reflector que le da pertenecer a una de las dinastías más representativas de nuestra fiesta brava mexicana, sino también por su estilo serio, clásico y que se paladea como un buen vino, suave, con calma, en el tiempo y espacio precisos.

El toreo de Fermín Rivera, captó la atención del público apizaquense y se notó con el aforo que registró la plaza de toros, una de las mejores entradas en lo que va de la Tercera Temporada de Romerías Taurinas.

La tarde estuvo puesta para que los diletantes pudieran disfrutar de instantes colmados de arte y elegancia que un torero serio como Fermín puede transmitir desde la arena hasta el tendido, pero también que logran que el aficionado se lleve algo en la memoria, lo mismo uno de trinchera, que un desdén, o un largo natural como sacado de una pintura de Pancho Flores.

Así son los toreros que surgen de una vena sublime de la que pocos pueden formar parte, aquellos que, quizás incomprendidos por las nuevas aficiones, logran captar la atención de aquel que un frío asiento de concreto en la plaza, busca reivindicar su afición con un lance o un muletazo de excelencia.

Las Romerías Taurinas en Apizaco se han convertido en escenario propicio para la generación de nuevas aficiones. Aquellas que si acaso por curiosidad de han asomado al mundillo taurino, pero que no lo observan como un acto devaluado y fuera de tiempo

Semillero de afición

Las Romerías Taurinas en Apizaco se han convertido en escenario propicio para la generación de nuevas aficiones. Aquellas que si acaso por curiosidad de han asomado al mundillo taurino, pero que no lo observan como un acto devaluado y fuera de tiempo como lo que muchos advierten equivocada y deliberadamente.

Los toros se cuecen aparte de cualquier otro espectáculo; en éste, se conjuga el valor con el deseo de querer ser, pero también la tragedia con el triunfo, y las nuevas aficiones entienden esos conceptos como parte fundamental del toreo.

Lo del viernes se trató de una romería agradable, con ambiente familiar, y que captó el interés de los que estaban en el tendido, pendientes de lo que ocurría a cada momento con las vacas de la dehesa tlaxcalteca de La Soledad, de los González Zarur.

Y es que una tienta que por lo regular se practica en la intimidad de una placilla en las ganaderías, se convierte en un gigantesco laboratorio natural en donde la bravura es la fórmula más codiciada por los criadores de reses, máxime cuando se trata de una cabaña brava tlaxcalteca que siempre lleva ese concepto como carta de presentación.

Por ello, la Romería Taurina en Apizaco es ya, una vitrina imperdible para aquellos aficionados que buscan en los toros una alternativa para la amplia baraja de espectáculos que hoy existen en el mercado y que, hay que decirlo, mucho han desplazado a la fiesta de toros.

Las Romerías Taurinas en Apizaco se han convertido en escenario propicio para la generación de nuevas aficiones. Aquellas que si acaso por curiosidad de han asomado al mundillo taurino, pero que no lo observan como un acto devaluado y fuera de tiempo

Alcalde con visión taurina

El presidente municipal de Apizaco, Julio César Hernández Mejía sigue dando de qué hablar, allende las actividades que de por sí realiza en materia de la administración pública. En el tema taurino se ha posicionado como uno de los alcaldes más entusiastas y promotores de una actividad que marca a la sociedad tlaxcalteca.

Y es que su entusiasmo es evidente al observar con alegría e ilusión que cada vez entra más gente a la plaza, que alimentada por ese deseo y cosquilleo que causa acudir al escenario taurino, llega para presenciar un espectáculo digno de admirar.

De hecho, el alcalde ya piensa en la integración de los carteles que se ofrecerán para navidad en la plaza de toros de Apizaco, una de las fechas más representativas en el calendario taurino tlaxcalteca, pero sobre todo, el de la ciudad rielera.

¿Por qué no considerar a Fermín Rivera y José Mauricio para integrar esos carteles? Se trata de dos toreros jóvenes con conceptos de toreo similares y que gustan a los aficionados de la vieja guardia, y que además cayeron de pie en Apizaco; seguramente a muchos no molestaría un cartel de ese tamaño, y con un tlaxcalteca completando la tercia.

Y es que hoy en las Romerías Taurinas de Apizaco, queda en evidencia que el público quiere variedad en el espectáculo, lo mismo en toreros que en ganaderías, y siempre abona a ello traer a toreros que poco vienen a Tlaxcala, pero que dejan el sello de su buen toreo.

Novillero con sed de trascender

Grata impresión se llevaron los aficionados apizaquenses al observar a un torero como Daniel Durán, novillero que a su corta edad ya ambiciona figurar entre las filas de toreros que renovarán la oferta en los próximos años.

Argumentos de sobra mostró el nacido en Costa Rica pero ahora ya más mexicano que el mole. Con la primera vaca a la que parecía que se le había acabado todo el gas, Daniel pudo sacar una tanda de muletazos que pararon el tiempo.

La oportunidad fue la propicia para que el novillero siga fogueándose y adquiera los argumentos que le permitan figurar como un torero importante en el futuro inmediato.

Publicado en Síntesis Tlaxcala

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