Héctor Gutiérrez pierde la puerta grande por la espada en Calasparra.

Héctor Gutiérrez muestra la muleta a uno de sus novillos, ayer en Calasparra. / LAFORET

El novillero mexicano y El Rafi cortaron una oreja en el segundo festejo de la Feria del Arroz.

Por Francisco Ojado.

Calasparra. Remendó la novillada de Valdellán un novillo de Prieto de la Cal que abrió plaza. Feo de hechuras, fue un regalito. Le correspondió al salmantino Antonio Grande. Brindó al público y pasó más tiempo del necesario delante de una res que se colaba en cada embestida. Al que le correspondió de Valdellán, lidiado en cuarto lugar, le faltó casta y se rajó pronto, pese a que la cuadrilla le realizó una buena lidia. Poco pudo hacer Grande, salvo despenar al bovino con dignidad. Tuvo que pasar a la enfermería por un corte en la mano. Sin suerte en el sorteo, fue silenciado en ambos.

El segundo de la tarde salió galopando. Héctor Gutiérrez, novillero mexicano que ya dejó buenas sensaciones durante la feria de 2018, lo lanceó a la verónica ganando terreno hasta rematar en los medios con una vistosa larga y luego quitó por chicuelinas. Brindó al público. Comenzó la faena estoico, con pases por alto de mucha entidad. Se movió el de Valdellán, que no fue toro bobo. Tiró bien del animal el azteca, diestro que tiene valor y al final regaló unos ayudados por alto de torero con gusto. El espadazo entero, de rápido efecto, dio paso a la primera oreja de la feria.

Astifino fue el quinto. Mansito, pero encastado, al que sacó el fondo Héctor Gutiérrez en una faena intensa en la que se puso a torear sin probaturas. Buenos fueron los naturales, con el torero encajado, y preciosas las torerías que sirvieron para endulzar el final de faena, especialmente un par de trincherazos de pintura. Esta vez la espada no funcionó, escuchó los dos avisos y la puerta grande que tenía en la mano se tornó en la decepción de un novillero al que hay que echarle cuentas. La ovación que saludó fue de afición entendida.

Un trofeo merecido.

Raphaël Raucoule ‘El Rafi’ cerró terna. Su primero fue un novillo muy santacolomeño que galopó y derrochó clase. El novillero de Nimes lo cuajó en una actuación de excelente nota desde que se abrió de capa a la verónica y se ajustó por chicuelinas. Brindó al respetable y con la muleta ligó series con la derecha de mano baja rematadas con pases de pecho primorosos. La estocada hasta los gavilanes tiró sin puntilla al astado. Merecida la oreja que paseó el galo.

Una exageración fue el sexto novillo, por su volumen de toro y por las dos perchas que lució. No se arrugó el francés y eso que el animal no se definió y manseó en los primeros tercios. Brindó El Rafi a Filiberto y se manejó con tranquilidad muleta en mano. La estocada precisó del descabello, sonó un aviso y hubo silencio tras el arrastre.

Saludaron en banderillas Morenito de Nimes, David Sánchez y Jesús Aguado. La plaza de La Caverina registró cerca de media entrada en la segunda tarde de abono.

Anuncios

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s