“La fiesta de antes era mejor, había más verdad, más pasión y menos villamelones”

De SOL y SOMBRA.

Memorias de un monosabio.

La cabeza disecada de Misionero, el cuarto toro que se lidió en la Plaza México el 26 de enero de 1992, resalta entre fotografías, diplomas y reconocimientos que Ignacio Mancilla aún conservaba hasta hace unos años en la pequeña estancia de su casa en la capital mexicana.

La tarde de ese día, dijo adiós a los ruedos con Misionero, astado de la ganadería de La Misión, ese día Ignacio Mancilla se despidió de la fiesta tras de fungir como monosabio durante 51 años ininterrumpidos.

Misionero –toro cárdeno oscuro, corniabierto y bragado– debió haber sido lidiado por el matador español José Ortega Cano, pero un puntazo que le profirió su primer enemigo, le impidió lidiarlo y entró “al quite” Miguel Espinosa Armillita Chico, quien pudo hilvanar una faena que le permitió salir al tercio.

Don Ignacio Mancilla siguió los pasos de su padre, Luis Mancilla Lanuza, por el mundo del toro habiendo comenzado como suplente de monosabio en El Toreo, donde tuvo la oportunidad de participar en la corrida inaugural de la Plaza México, el 5 de febrero de 1946

Aún recuerda “el gentío de gente” que acudió a la apertura de la plaza, “estaba llena hasta el reloj.”

“Hace 50 años –dice en entrevista – se veían los toros que de veras eran toros y los toreros, para mí, antes se entregaban más. Hoy están sobreadministrados, ya hubiera querido Silverio Pérez tener tantos apoderados como los toreros de hoy.”

–Hace 50 años, ¿cómo era el público?

–Pues era más exigente y conocedor. Ahora veo que el público nada más va por ir a los toros, pero ni se entera de lo qué pasa.

–¿Villamelones?

–Pues sí, no se puede decir de otra forma. Van por ir, pero no saben ver toros ni les interesa y luego con tanto periodista malo y vendido, acaban por equivocar a la afición.

–¿Por qué piensa eso?

–Porque ahora que me retiré he estado en el tendido, y pues hasta me da pena hablar con las personas que están cerca de mí. Ya no se ven las condiciones del animal, la gente sólo ve al torero, hay mucho torerista pero malo, de esos que solo quieren orejas por orejas. La afición actual de la Plaza Mexico es una vergüenza.

–¿Y los toros?

–Pues no necesariamente tenían más trapío, pero en la mayoría de la ocasiones eran toros; ahora también lo son, pero sin bravura. Antes me daban la impresión de que eran toros con mayor raza, con lo que imponían más y le exigían más a los toreros.

–¿Se arrimaban más antes los toreros?

–Se arrimaban más y eran mejores toreros, ademas tenían más pundonor.

Según recuerda, el ambiente entonces era muy distinto:

“Había mucha euforia, el público – era más duro– pero aquellos eran los mejores tiempos de la fiesta en México, y ahora, todo eso se acabó”

–Usted, ¿prefiere la fiesta de hace 50 años a la de ahora?

–Sí, ¡como no!, muchas veces, empezando por el ambiente. Es más, ya ni me llama la atención ir en la actualidad ante tanta mediocridad.

–¿Por qué?

–Porque no me divierto, no me siento a gusto en el tendido. Me aburre ver toreros sin sello ni personalidad.

–¿Añora la fiesta de antes?

–Pues sí. Solo hay que ver los manejos empresariales de la actualidad. Ya todo es un cuento, siento que las cosas han cambiado para mal.

–¿Qué es lo que más le molesta de la fiesta ahora?

–Los empresarios y las autoridades vendidas.

–¿Por qué?

–Pues porque la están regando feo: dan orejas inmerecidas con tal de tener toreros triunfadores, antes los empresarios tenían más visión, ahora, todo esto está muy comercializado. La fiesta actual ha perdido magia, empezando por los empresarios.

–¿Y la televisión?

–Pues en los 90s la televisión acaparó la fiesta. Pero no despertaron ni crearon más afición, al contrario confundieron a todos y acabaron con todo lo que habían sembrado gente importante como Pepe Alameda y Paco Malgesto. Ahora los comentaristas son ventrílocuos de la empresa. Es triste, pero así está la fiesta.

Ni hablar Don Nacho.

– Así es, mejor ya ni hablar de estos malos tiempos, yo por eso mejor me quedo con los buenos recuerdos de mi época de oro..

Así pensamos casi todos.

Entrevista publicada en Proceso / Edición para De SOL y SOMBRA Juan Carlos Valadez.

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