“La Plaza México es uno de los escenarios donde se te seca la boca cuando llegas al patio de cuadrilla”: Sebastián Castella.

El torero francés considera que aún le falta para consolidarse para que su nombre brille en las principales plazas como Madrid o la Ciudad de México.

Por Luis Ramírez.

Para el francés Sebastián Castella cada visita a México es especial, no solo porque aquí fue su debut como novillero en 1999, o donde también vivió la confirmación de su alternativa en 2001, sino por la calidez del público, quienes reconocen su talento y el legado que está dejando en la fiesta taurina.

Con 36 años de edad, el originario de Beziers, Francia, será parte este domingo de la sexta corrida de la Temporada Grande en la Plaza de Toros México, donde compartirá escenario con Francisco Ureña, Octavio García ‘El Payo’ y André Lagravere, quienes estarán frente a astados de la ganadería de Xajay.

“No es nada fácil (salir exitoso), porque la Plaza México es uno de los escenarios donde se te seca la boca cuando llegas al patio de cuadrilla, por la responsabilidad, por su importancia, por lo que genera, y por lo que es, más allá de ser la más grande de mundo por su capacidad, por su repercusión, por su sensibilidad, por su país; es una plaza que tiene una magia especial, es una afición con un punto y aparte, tal como lo es México.
“La Plaza México tiene ese plus, y esa cosa distinta que te pone los pelos de punta cuando la pisas”, expresó el galo en entrevista con La Afición después de haber tenido éxito el pasado fin de semana en Lima, en la Feria del Señor de los Milagros.

Por su legado

Castella considera que aún tiene mucho camino por recorrer, y aunque por ahora su presencia en el toreo ha motivado a más jóvenes en su país a adentrarse en la tauromaquia, para él su labor aún no está hecha, e incluso va más allá de ser considerado el mejor representante de Francia en la especialidad, un reconocimiento que sin duda se ha ganado.

“Mi ambición y mi búsqueda siempre ha sido otra. No es ser el mejor torero francés, sino ser un torero que marque su época. Pero eso se hace con el tiempo, a lo largo de tu carrera, cayéndote y volviéndote a levantar.

“Tengo la suerte de ser francés y de haber hecho una carrera que otros no han hecho, pero le doy gracias a los que estuvieron antes de mí y comenzaron a labrar ese muro. Antes era muy difícil romperla en España siendo extranjero. Allá es la cuna del toreo, y por ahora tengo la suerte de haber hecho cosas en el toreo, cosas importantes en plazas relevantes, pero todavía me falta mucho”.

A pesar de sus logros, considera que aún no alcanza su máximo potencial, y que su nombre podría brillar más en escenarios como la Ciudad de México o Madrid.

“Si tú no quieres tocar techo, nunca lo tocarás, lo único es que hay que ser humilde con tu profesión, contigo mismo, con los demás, porque eso a veces lo olvidamos. El ser humano es egoísta, y el torero más, por eso no debemos retirar los pies de la tierra.

“Mi meta de siempre es estar mejor cada día, mejor que el Sebastián del día anterior, así que no, aún no lo he conseguido (marcar época). El camino y el tiempo es el que marca esos valores que sellan tu tiempo”, finalizó.

Publicado en Milenio

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