12ª Temporada Grande de la Plaza México: El Zapata recupera su tirón popular.

El Zapata. Foto Arjona.

Una sólida y excéntrica actuación de El Zapata que le valió para irse en hombros y un potable encierro de la ganadería de Pozo Hondo, han sido lo más importante de la doceava corrida de la Temporada Grande, en donde también destacó por momentos Jerónimo con su toreo al natural y la firmeza de Antonio Mendoza.

Por Luis Cuesta – De SOL y SOMBRA.

Después de la importante tarde de los Piedras Negras del pasado domingo, hoy nos hemos vuelto a encontrar con una interesante corrida de Pozo Hondo. Decía un buen aficionado, “regreso el toro de toda la vida”. Y así fue. De diferentes pelajes, venían los seis con el trapío propio de su edad y condición, embestían en los sucesivos tercios, algunos apuntaron bravura, otro par mansedumbre, pero casi todos sacaron nobleza.

El más afortunado en el sorteo fue El Zapata, quien aprovechó cabalmente la ocasión para darnos una lección de su tauromaquia, pero también nos ha dejado constancia de su profesionalismo y pundonor. A su primero lo banderilleó muy bien, rápido y encontrando toro en cualquier terreno, instrumento una faena limpia y templada a la que por matar correctamente al primer intento le dieron una oreja por petición mayoritaria. Hay que decir el toro fue muy noble, pero para torearlo bien había que dominarlo; un concepto que no debe confundirse con el afán de pegar pases. El Arte de parar-templar-mandar, lo llaman y eso fue precisamente lo que hizo El Zapata.

Con el cuarto El Zapata mostró su lado más competente. Sin que fuera una actuación esplendorosa, al menos hubo de su parte una entrega total. Lanceó bien con el capote y tuvo una actuación extraordinaria con las banderillas, sobresaliendo el par “monumental” de su invención. Fue un par excelente, de gran exposición y un tercio de banderillas emocionante que le valió para dar una vuelta al ruedo. Ya con la muleta tejió una faena de muletazos largos y templados, en donde a falta del cáliz del arte, puso la cualidad del mando y del temple. Entro a matar cómo un jabato y se llevo una espectacular voltereta sin consecuencias, tras señalar una estocada que le valió para llevarse dos orejas.

Hay qué valorar con justa medida el buen feeling que tiene El Zapata con la afición. Existe algo histriónico en el torero tlaxcalteca que le hace caer bien. Y si encima se pone delante de los toros y se la juega, entonces el maridaje entre público y torero se da de pleno.

Con las tres orejas cortadas el día de hoy, El Zapata se ha ganado de sobra su repetición para la segunda parte de la Temporada Grande.

¡Jerónimo toreo al natural!

Ese quizás hubiera sido el encabezado de esta crónica -si El Zapata no hubiera abierto la Puerta del Encierro- pero bueno, el caso fue que Jerónimo se echó la muleta a la izquierda con su primero -un toro que tuvo mucha calidad- y se puso a torear al natural. Y eso es noticia. No tanto como para volvernos locos, porque aquello fue en realidad breve, aunque emocionante. Hay que señalar que un natural en el toreo, tiene a veces mayor fundamento que un derechazo. Y aunque Jerónimo toreo ayer brevemente al natural, lo hizo a la manera de los toreros buenos en dos tandas de pases templaditos y ligados, todo según mandan los cánones. Y aún seguiría con otra tanda más. Pero eso fue todo. No hubo más. Mato de una estocada desprendida y se llevó una oreja que nos dejo con sentimientos encontrados por el resultado en conjunto de su actuación.

Su segundo fue un toro a contraestilo, al que le anduvo con oficio, pero lamentablemente de su muleta solo pudo brotar una faena insulsa y sin mucho relieve.

Regresó a la Plaza Mexico Antonio Mendoza y tuvo buenos momentos durante toda su actuación, especialmente con el primero de su lote. Un astado que tuvo clase en sus embestidas, pero de poco motor. Ese natural limpio, un derechazo ajustado, y las dosantinas para cerrar al toro en el tercio antes de coger la espada de verdad, fueron los momentos más importantes de su actuación y de no haber fallado con la espada es muy probable que hubiera conseguido algún trofeo. Lo importante es que dejo apuntes de la clase que atesora y que nadie puede discutirle.

Con su segundo -que por los dos pitones se quedaba algo corto- Mendoza anduvo con mucho valor e intentó hacerle la faena imposible. Mala suerte para el voluntarioso diestro capitalino. Sin embargo ha salido airoso del compromiso y aunque es verdad que tiene todavía muchos defectos que corregir -como el de la espada- tiene valor, serenidad y, un estilo muy particular para interpretar el toreo.

Es lo que digo yo.

Twitter @LuisCuesta_

Instagram desolysombra

POZO HONDO / ZAPATA, JERÓNIMO Y MENDOZA

Toros de Pozohondo, bien presentados, nobles en general, entre los que destacaron el 2° y 3° por su clase.

Uriel Moreno El Zapata: Oreja y dos orejas. 

Jerónimo: Oreja y silencio tras aviso. 

Antonio Mendoza: Vuelta y silencio.

Entrada: Un tercio.

Incidencias: El banderillero Christian Sánchez, se desmonteró en el 5°. Mientras que El Zapata fue llevado a hombros por un grupo de seguidores hasta su hotel por un tramo de la Av. Insurgentes.

El Zapata y sus seguidores. Foto Sainos.

Para el próximo domingo dará inicio la segunda parte de la Temporada Grande con un mano a mano entre los rejoneadores Diego Ventura y Emiliano Gamero con toros de Los Encinos.

Carteles para la segunda parte de la Temporada Grande 2019 – 20:

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