13ª Temporada Grande 2020 de la Plaza México: Contra todos los elementos.

Diego Ventura intentado torear a la muleta a caballo. Foto la Plaza México.

Por Jaime.

Hace tiempo que Diego Ventura logró todo lo que uno debe soñar a la hora de dedicarse al mundo del rejoneo. Salvo plazas en las que no le han dejado ir ha triunfado en Madrid, Sevilla, Valencia… Incluso logró cortar un rabo en Madrid. Sin embargo no le es suficiente. Pese a todo esto nunca alcanzó o no le dejaron alcanzar, la dimensión de figura de época que Hermoso de Mendoza si cogió en despachos, carteles y públicos. En el ruedo sí lo ha alcanzado cuando se templa, hoy peleó contra todo y volvió a su versión revolucionada.

Uno de los territorios del jinete navarro es México y ha vuelto con la idea de alcanzar la gloria de Pablo cambiando aquellas cosas que éste no hizo. Una de estas cosas es torear con rejoneadores mexicanos y hoy apostó con un mano a mano con Emiliano Gamero.

En la cabeza del de La Puebla estaría un lleno, una reivindicación del rejoneo y un día en que la fiable ganadería de Los Encinos se hartara de embestir bajo el sol del D.F. Nada de esto pasó, todo fue en contra.

Abrió la tarde, tras los momentos de indecisión de tirar hacia adelante o no con el agua, con un buen toro de Los Encinos. Con Bombón midió mucho al animal y la tarde con un solo rejón de castigo. Su faena tuvo inteligencia y el momento cumbre de un galope con el animal al ralentí pegado al estribo de Bronce. A medida que el cárdeno se paraba tiró de profesionalidad y la espectacularidad de sus piruetas, de mucho mérito. Aseguró con las cortas antes de dejar un fulminante rejón. El poco público apenas sacó el pañuelo de sus bolsillos y el juez, incomprensiblemente, negó el premio hasta que dejó de hacerlo con la misma poca lógica que lo había negado hasta entonces. OREJA

A lomos de Joselito subió el tono de la tarde con un espectacular rejón a porta gayola. La colocación fue trasera pero volvió a subir la faena parando al animal con gran temple. El de Los Encinos no colaboró y Diego siguió tratando de hacer de todo. Con Bronce dejó buenos momentos con cites inverosímiles a los que no acompañó la colocación de los palos. Con las cortas tampoco hubo el acierto deseado y la mala suerte no le dejó tampoco a la hora de querer partir el rejón y llevarse el rejón entero. La idea de metisaca pudo a la realidad de lo que pasó y todo quedó en SILENCIO. Intentó torear con la muleta desde el caballo con un animal muy parado, no hubo brillo y el público no apoyó la idea. 

El quinto fue muy protestado de salida y tampoco quiso colaborar con la garrocha que había sacado Ventura. El único palo que clavó con Chalana, gris, no remontó una tarde demasiado cuesta arriba. No bajó la entrega el de La Puebla con Gitano clavando en los medios al quiebro al violín. Esto despertó a la gente del letargo y no miró la colocación de las banderillas. Con Dólar gustó con el par a dos manos sin bocado y con Prestigio tiró de circo en una labor que pareció de épocas aceleradas de antaño. Con el rejón culminó una tarde con todo en contra. SILENCIO.

Emiliano Gamero salió con precauciones, más que lógicas por el estado del ruedo, al primero de su lote. Su labor puso las habituales ganas de un torero a caballo que jamás se deja nada en el hotel. A medida que fue pasando la lidia fue acercando las distancias y eliminando las precauciones para ajustarse algo más con las rosas del final de faena. No olvidó el momento más de doma que de rejoneo puro, marca habitual, antes de coger el rejón de muerte. Hubo más benevolencia a la hora de juzgar su labor por parte del público y el presidente esta vez no cambió de idea. VUELTA AL RUEDO.

En el cuarto, más metido en la tarde, derrochó ideas y ganas que no terminaron de cuajar salvo en dos espectaculares banderillas al quiebro que desafiaron a la lógica de por dónde sacó el caballo. La faena fue a menos en su parte final y fue mal rematada con el acero. SILENCIO

Emiliano logró, ante el sexto de Julio Delgado, lo que Diego no había logrado, llegar arriba con la garrocha. El trapío del toro, enorme en comparación con el quinto, ayudó a que la gente se volcara con él. Su faena fue original, variada, a pura velocidad. Se sucedieron trompicones, golpes, un par antológico… Una revolución entregada que dejó claro que si baja revoluciones hay que esperarle. La gente se rompió con él y le pidió una oreja que el juez si concedió.

Gamero con su hijo y la oreja cortada al sexto.

Dos horas después del comienzo la sensación fue de que la idea era otra cosa. Todo se puso en contra pero el hambre de Ventura no tendrá fin y seguro que ya espera una nueva ocasión de lograr un trono que tiene pero al que le falta el poder que su alter ego sí logró en sus mejores años.

Publicado Patrimonio Taurino.

LOS ENCINOS, JULIO DELGADO / VENTURA Y GAMERO.

Cinco toros de Los Encinos disparejos de presentación y juego, y uno de Julio Delgado bien presentado, con calidad y nobleza para el toreo al caballo.

Diego Ventura: Oreja, silencio y silencio.

Emiliano Gamero: Vuelta al ruedo, silencio y oreja.

Entrada: Mala por las condiciones climáticas, ya que llovió intensamente antes y durante varios pasajes del festejo, además de las bajas temperaturas que registró la Ciudad de México este domingo.

Twitter @Twittaurino

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