
Por Juan Carlos Valadez – De SOL y SOMBRA.
León, Gto.- José Mauricio conquistó la plaza de toros “La Luz” y demostró que es el torero mexicano del momento al que todos queremos ver acartelado.
Ayer continuó su racha triunfal y puso la Plaza de León de cabeza al cortar dos orejas y rabo, pero más allá de los trofeos quedó patente que no importa que clase de animal tenga enfrente o con quien alterne, porque él va por todas.
Tras una esforzada labor ante un lote que no le dio muchas opciones, José Mauricio regaló un toro de Villa Carmela al que bordó con el capote, destacando un quite por fregolinas. Ya con la muleta Mauricio le pego dos pases cambiados con los pies atornilllados en la arena que arrancaron un par de olés que seguramente retumbaron hasta San Miguel de Allende.
Con esa firmeza y con el toro sometido inició su gran faena mientras sus alternantes, muy serios en el callejón observaban el baño de toreo que les estaba pegando José Mauricio.
Aquello fue la guerra.
Hoy no había intercambio de tabaco en el callejón entre los toreros y sus apoderados como el pasado sábado, hoy lo que había era un intercambio de miradas tímidas producido por un torero de pies a cabeza llamado José Mauricio. Y mientras todo esto pasaba entre telones, Mauricio con la muleta bien plancha‘ como mandan los cánones, cargaba la suerte para embarcar suave y hondo el redondo, ligó otros muletazos al natural ganando terreno y rematando con el de pecho, de cabeza a rabo. Vaya lección de toreo la que nos regaló José Mauricio.
Y así repetía las tandas dejándose ver, todo en perfecta ligazón, para después meter el acero por el hoyo de las agujas en una excelente ejecución del clásico volapié. Aquello fue el toreo verdad, ese que ya casi no se ve en las plazas, ese toreo bello, emotivo, pero lo más importante profundo. No como el destoreo que vimos el sábado en este mismo escenario.
Por la magna obra Jose Mauricio recibió las dos orejas y el rabo, mientras que al astado de Villa Carmela lo premiaron con la vuelta al ruedo.
Lo más importante de todo esto es que en Mexico tenemos un torero y este torero se llama José Mauricio.
Y después de Mauricio, los demás.
Sebastián Castella también es un torero de los pies a la cabeza y ayer lo demostró ante un lote noblón y desabrido. Con su particular estilo el torero francés estuvo por encima de las condiciones de su primer enemigo y recibió una fuerte ovación por su pundonor.
Su segundo fue un toro soso de pitón a rabo con el que poco pudo hacer, y para su mala suerte regaló un toro que fue un verdadero galimatías, al que supo descifrar con solvencia. Al final sus fallos con la espada emborronaron el resultado de su actuación.
Quiero dejar esto en claro: Si José Mauricio es el toreo verdad, el otro José -este Adame– es el Anti Cristo del arte. José pertenece a esa clase de matadores que ha desnaturalizado el toreo verdad y que lo ha llevado al aburrimiento total por su falta de gracia y naturalidad.
Su primero fue un torín pastueñote al que se lo pasó toreándolo fuera de cacho, siempre con la suerte descargada y venga ese pico de aquí hasta allá. Para su suerte cómo estamos en plena feria, le paisanada le pidió la oreja y el bonachón juez gustoso se la concedió.
Al sexto lo recibió con una larga cambiada de rodillas y eso fue lo más importante que hizo con el capote. Ya con la muleta muy garifo dijo que me toquen la de aquí y saco la ametralladora con la que pego cualquier cantidad de trallazos con la muleta mientras la banda sonaba chuntiiii, chuntiiiii, tiriiii, tantanaaan y José toreaba alegremente sin parar. Un muletazo por aquí y otra vez el chuntiiii, chuntiiiii, tiriiii, tarratatan en el tendido, otro muletazo por allá y la banda chuntiiii, chuntiiiii, tirin, tin, tan y ese pedazo de José feliz recreándose con el animal como un niño al que le tiran dulces.
De verdad que pena que este torero al que muchos catalogan como una verdadera figura del toreo, no entienda que para ser figura lo primero que debería de hacer es torear precisamente como figura. Y eso es algo que no consiste, exactamente, en pegar pases a destajo.
Señaló media estocada y tuvo que descabellar al animalito pero como el chuntiiii, chuntiiiii, tiriiii, tan tan y el tequila estaban haciendo efecto, el palco de la autoridad le concedió otra oreja, solo que esta si fue protestada correctamente por un sector del público.
El próximo lunes se volverán a ver las caras los dos Josés, pero esta vez en la Plaza México. Vamos a ver si Mauricio vuelve a sacar la regadera y le pega otra baño al “Joseluco” y lo manda sin escalas y sin regreso a la Plaza de Toros “Oriente” de San Miguel de Allende, pero ya no como torerillo Insurgente, si no como El Pipila.
Resumen del festejo.
León, Gto..- Plaza “La Luz”. Cuarto festejo de la feria 2020. Más de media plaza. Siete toros de De la Mora, desiguales de presentación y de poco juego, y un toro de Villa Carmela de regalo con clase que recibió el premio de la vuelta al ruedo.
Sebastián Castella: Ovación, silencio y silencio tras dos avisos en el toro de regalo.
José Mauricio: Ovación y ovación tras petición y dos orejas y rabo en el toro de regalo.
José Adame: Oreja y oreja protestada.
Twitter @dsolysombra


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